Archivos Mensuales: noviembre 2015

Night and day

Once upon a time, I was depressed. Al menos eso creo porque nunca fui diagnosticado apropiadamente. Jamás he ido al psicólogo y probablemente no lo haga (no lo descarto, but it’s no longer at the forefront of my every thought). Debo señalar que el texto original que componía esta entrada se redactó bastante tiempo atrás en el peor de los desvelos, cuando una masa en mi rodilla presagiaba en mi cerebro un cáncer terminal a lo Izzie Stevens. Resultó, sin embargo, ser la más pedestre de las materias; pero entonces no lo sabía y me había abandonado al abatimiento y la postración, if only while I jotted this down. Me alegra, por supuesto, haber tenido el tino de no publicar nada. Hindsight is, in fact, 20/20.

Pese a intuir que publicarlo sería un error, no quise eliminarlo. Pensé que haberlo titulado “Night and day” implicaba un final feliz que no había sido capaz de escribir, but nevertheless was there. Sería muy dramático decir que en tooooodo ese tiempo me resultó imposible concebir “Day”, pero la verdad es que lo olvidé. Mientras “Night” reposaba huraña y miserable en el limbo de los borradores de este blog, yo seguía con mi vida. Sepan que “Night” era un texto larguísimo y desagradable que nadie hubiese querido leer (o sea, peor que este). Por eso, decidí borrar los subtítulos que separaban la noche del día y contar quizá otra historia, desde la perspectiva que me da el exilio.

Hoy he pensado mucho en Lima (esta parte es nueva). De hecho anoche soñé que volvía, bajo circunstancias que no me quedaron demasiado claras, pero volvía. Estaba caminando por Diez Canseco, casi llegando a la esquina con Larco, antes de Pappas. Era mi ruta de siempre para ir a la chamba. “¿Para qué estoy yendo si ya no trabajo ahí?”, pensé y me detuve. Sí, quería ver a mis amigos, pero luego recordé algo que quería muchísimo más: un Pinkberry de lúcuma. ¡Qué huevón, estoy en Lima, por qué no estoy embutiéndome toda la lúcuma de este país! Me cagué en todos mis conocidos y me di media vuelta, con dirección al Pinkberry del Parque Kennedy. Creo que hasta babeé mi almohada neoyorquina.

El sueño en adelante se fue al hoyo de lo raro. Terminé metido en un carro con unos periodistas yendo a entrevistar a Messi. MESSI. WTAF. Tipo, no hay nada que me importe o de lo que sepa MENOS que de fútbol. No sé ni cómo ni por qué derivó por ahí la huevada, pero así fue y me desperté. Absolutamente derrotado porque jamás llegué a mi puto yogurt de lúcuma, además. Pero antes de que sentencien que extraño Lima, déjenme decirles cómo fue el día que precedió al sueño: pasé todo la tarde con una amiga peruana, comí lomo soltado Y tomé pisco sour por primera vez desde que estoy acá y, para rematarla, esa tarde mi hermana me había enviado una foto de ella y mi mamá en la Plaza de Armas. Tipo, LA PLAZA DE ARMAS. Casual. I was bombarded by random Peruvian imagery all living day and my brain reacted accordingly. ¡Era soñar con eso o The Babadook, que había visto esa tarde!

Pero The Babadook no se manifestó en mi subconsciente así que Lima tomó su lugar (aunque algo sí se cayó dentro de mi clóset anoche y me dio una pequeña embolia). La mañana del domingo llegó y se fue. Me levanté casi a la una, fui a tomar brunch con un amigo, escuché el nuevo disco de Adele 16 veces, me hice a un punto; en fin, un buen domingo. Después de todo ese trote, me senté en la computadora dispuesto a hacer un trabajo que tengo que entregar mañana… pero terminé releyendo “Night”:

The truth is for the longest time, I was in very bad shape. De hecho pasó tanto tiempo antes de que pudiera sentirme mejor que olvidé por completo cómo me sentía antes. Por ejemplo, no recuerdo mi niñez casi en lo absoluto. No recuerdo si era feliz o no. Creo que sí, pero no estoy seguro.

Desde aquel episodio, todo ha estado cubierto por una fina película gris, una capa de polvo que nunca se va. No es tan terrible. Es como llevar una cicatriz, of which I have many, que simplemente está ahí. Toqué rock bottom y ese fue el resultado. Esa experiencia estaría conmigo siempre, sin importar cuán llevaderos fueran los siguientes años. And they were. Life happened. Las cosas se sucedían a tal velocidad que no tenía tiempo de nada. My highs were high, my lows were low, pero antes de poder profundizar en ello, the next big thing was already starting.

El post sigue en esa línea y le entro con todo a mis break-ups, traumas de la niñez, desórdenes alimenticios adolescentes, relación distante con mi familia, “respuesta a la sociedad cucufata, retrógrada y temerosa del Señor”, etc, etc. Episodios que aquí no encontrarán, porque ya los releí y no quiero verlos más. I was right. They’re scars. Yo sé que las tengo, me las veo y veré siempre. Pero ya no me las toco, ¡para qué! No lo necesito, ‘cause it’s “Day” now. No será un día con un sol esplendoroso, pero es de día igual.

Puedo sostener aún que es raro (y muy real) no poder recordar cómo se siente cuando estás nuevecito y nadie te ha roto nada. But that’s not life. Es un anhelo bonito, supongo, así que esa parte la dejo; ¿pero todo el gloom and doom que le seguía? Imposible. Me han pasado cosas buenas, cosas importantes, cosas que otras personas considerarían extraordinarias and I would agree. No me da para seguir revolcándome en viejas miserias solo por costumbre. I am actually okay. Por fin.

Todo el mundo me dijo siempre que tengo suerte. Antes me pesaba terriblemente porque no veía esas cosas alucinantes de la misma forma que ellos, no tenían el mismo valor para mí, no pesaban tanto. No me hacían sentir mejor más allá de las horas o minutos que duraban. No voy a enumerar la cantidad de cosas increíbles que me han pasado, pero les recordaré que yo conocí a Britney fucking Spears, aka GOD HERSELF, y aparentemente mi reacción, según “Night”, fue algo así como que “lo disfruto pero en el fondo yo sé que todavía no estoy bien. Estar mejor no es estar bien”. UGH. Me provoca viajar en el tiempo y empujarme a las vías del Metropolitano.

El texto terminaba con mis desvaríos por el quiste y con un fatídico “ya estoy coleccionando gif de Izzie Stevens y preparándome psicológicamente para un MRI de cuerpo completo que se prende como un árbol de navidad”. UGH X 100000. Nada peor que provocarse vergüenza ajena a uno mismo (que no es lo mismo que sentir vergüenza, porque la vergüenza ajena es mil veces más desagradable). “Nights are the hardest“, puse y eso aún es verdad. Es inevitable, nadie se siente bien todo el tiempo, no es normal. Pero en lugar de caer en el autosabotaje complaciente, I’ll simply remind myself of this:

 GANASTE ENTRADAS PARA VER EL RETORNO DE ADELE EN RADIO CITY.
TIPO, NO ME JODAS. LIFE’S GOOD. YOU’RE GOOD.

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SCRATCH THAT:
HOY CONOCISTE A ADELE Y TE FIRMÓ EL BOOKLET DE 25. WHAT IS LIFE.
My wig is nowhere to be found.

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