Archivo de la categoría: Project #642

[Project #642] Subject 35

Task: How do you feel about love these days.

 

 

 

 

 

 

Casi inmediatamente después de leer la tarea del día, pienso “uf, no hay forma de que escriba sobre esto”. La sola idea de inventarme una historia alrededor de este task me resultaba extenuante, así que voy a hacer un poco de trampa en este subject y retomar viejas mañas. En vez de explayarme, ¡voy a decirlo con gifs! ¿Se acuerdan cuando hacía eso y todo era más divertido? Well, I need a break from myself, too! Así que tendremos algunas líneas y luego un gif and so on. En esta ocasión, nuestra historia será animada por Izzie Stevens. Ready, bitch?

No bien termino de escribir el task de hoy, escucho la voz de Nico en mi cabeza. “I had a lover. I don’t think I’ll risk another these days. These days… And if I seem to be afraid to live the life that I have made in song, it’s just that I’ve been losing so long”. And I think that pretty much sums that up. Estoy un poco cansado de que las cosas no resulten. No me estoy rindiendo by any means, ni estoy resentido o dolido. Solamente estoy algo agotado. Es bastante trabajo entablar y mantener relaciones que funcionen e incluso, en muchos casos, el éxito o fracaso del proyecto ni siquiera depende de ti. A veces simplemente no funciona or the timing isn’t right o lo que sea. So like Nico before me, no creo que quiera arriesgar nada por ahora. De hecho me emociona la idea de estar solo justo ahora, en este nuevo capítulo lejos de Lima. Thirty years into the game, the struggle is realI couldn’t start anything up even if I wanted to. Estoy fatigado.

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But how do I feel about love these days… bueno, este es un momento algo peculiar para encontrar esta premisa en #Project642. Anoche hubo Matadero y, por primera vez en mucho tiempo, coincidí en el mismo lugar con gente con la que tuve o quise tener algún tipo de relación. They were all happily involved. Ya fuera con parejas de mucho tiempo o levantándose a alguien en ese momento, involved nonetheless. Me sentí algo nostálgico. And maybe even slightly cheated out of what could’ve at one point been my happy ending(s). No necesariamente por esta gente en particular, que no necesariamente me importa, sino por la oportunidad que cada uno representó en su momento. And then it hit me.

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En el caso de los one night stands, I didn’t really care. De hecho esos eran los que veía chapando con algún random en la pista de baile y pensaba “meh”. Pero un par, los importantes, bailaban con sus respectivos enamorados, esos que triunfaron donde yo fracasé y seguían ahí, tan melosos como el día uno. Yes, I moved on too, but they moved on right there and then and are still together. For me it never did stick. Es raro, ¿no? Cómo gente que pudo ser tan importante en tu vida de pronto desaparece… y sucede una y otra vez. I kinda started counting them all in my head, as they exited through an imaginary revolving door… until it hit me again. ¿En qué momento? ¿Cómo? ¿Por qué?

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Imagino lo que están pensando. “Pity party for one much?”. Guess again. Si bien me sacude un poco ver former lovers doing so well without me (soy humano, después de todo), no me siento necesariamente triste o solo. A veces, sí, supongo. Pero ahora soy menos ingenuo sobre quién soy, qué quiero y qué puedo esperar de otros. Antes no sabía nada, de mí ni de nadie. Por ende, como todo mocoso idiota “la tenía clara”, “quería algo estable”.

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¿Y por qué no lo querría, verdad? La tranquilidad de contar con alguien que te apoya y te quiere suena mucho más atractiva que salir de bares y probablemente no pasar del choque y fuga, ¿no? Well… Honestamente, ahora que me voy, preferiría infinitamente tener muchas buenas citas que una relación. Es Nueva York, después de todo. Hay demasiado por conocer. Esto podría durarme años como podría durarme nada, no lo sé. Suelo tender a “querer más” el 80% de las veces. Pero ahora que me conozco mejor, sé leer las situaciones y reconocer lo que realmente me sienta bien. No tengo que someterme a nada out of loneliness. That’s not to say I’m done with love or jaded about it at all. No creo que sea idiota creer en “the one“. De hecho me parecería bravazo que suceda (and I still hope it does). I just don’t believe in this bullshit playing house approach. It’s either actual play or actual house. Confundir ambas cosas es una niñería, pero querer que la segunda suceda no lo es.

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Now this is how I know I’ve grown up: en mis infames 20’s, probablemente me hubiera derrumbado al ver antiguos amores viviendo tan felices sin mí. In fact, I’m sure I did at some point. Seguramente, así el huevón no hubiera sido tan importante, hubiera estado in full drama mode, tipo…

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O peor, hubiera terminado jalándolos al baño o a la puerta o bajo una escalera, and be like…

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Ahora soy bastante más zen al respecto. Tomo aire y me digo a mí mismo que está bien sentir nostalgia, but that’s all it is.

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¿Y qué con los amigos emparejados? En mis veintes, sufriendo as one does en sus veintes, quizá hubiera resentido que me aconsejen o me digan que todo va a estar bien. What do they know! “Ellos no están solos”. Más drama.

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Ahora más bien estoy agradecido de tener gente con quien bitchear when I need to. And I also try to keep it short. A menos que estés pensando en divorciarte o terminar una relación de años porque te sacaron la vuelta o cosas de ese calibre, aturdir a todo el mundo con tus problemas románticos ain’t cute. Get to the point, get it out of your chest and get it together, gurl!

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More importantly, esta década me sirvió para aprender cuándo realmente vale la pena resistir los embates y cuándo simplemente te están agarrando de felpudo o usándote para sentirse mejor sin realmente darte ningún beneficio. To which I say, bye girl bye.

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Y quizá lo mejor de todo es esto último, que llegó con la sabiduría de la edad. Algunas personas me han criticado por ser muy forgiving ante situaciones que, vistas desde lejos, no tienen perdón. But I know this much (y se aplica a cualquier tipo de relación, amorosa or otherwise):

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So, that’s kinda how I feel about it now. En el corto plazo, me emociona saber que puedo volver a tener actual dates. Salir con huevones que, al menos, no tienen “pánico al qué dirán” entre sus issues. Eso ya es bastante. Dating here is appalling, creo que acá dos amigos hetero se sonríen y se tocan más en público que dos gays on a date. A menos que estén en un antro gay, obviamente, ahí no hay quién los pare.

Para el largo plazo, reservo una esperanza cautelosa. O sea, puede que alguna de mis citas salga bien, ¿no? Démosles el beneficio de la duda. Manhattan tiene mucho que ofrecer, after all. Por ahora no hay apuro porque, real talk, I still look young as fuck. Aún puedo tomármelo con calma aunque esté en mis treintas, #lol. So maybe there won’t be marriage. Maybe there won’t be sex (girl…). But by God, there will be dancing!

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[Project #642] Subject 116

Task: You get to be any singer you choose
and sing one song in a live concert.

 

 

 

 

 

Esta mañana desperté a las 9 y pico, sorprendido de haber dormido tan poco y sentirme tan lúcido. “Quizá pueda ir al gimnasio ahora. O comprar pan y papel higiénico antes de irme de brunch“, pensé. Puse un poco de música, me preparé el desayuno, jugué un poco de Spider-man Unlimited en la tablet (quedaban nueve horas de reto y no estaba ni remotamente cerca de los 3,500 combos) y me revolqué perezosamente en mi cama hasta quedarme dormido otra vez. No habría gimnasio, compras o brunch para mí este domingo. Cuando desperté por segunda vez ya era más de la una. “Si voy al gimnasio ahora, en este preciso instante, podría hacerla. Hoy cierra a las… ¿tres, cuatro?”, me dije, como siempre me digo cuando quiero animarme a hacer ejercicio. No lo logré. Me sentía mareado y cansado. Suele suceder cuando duermo demasiado. Así como el dinero trae más dinero, el sueño trae más sueño. Si duermes demasiado, ya nada es suficiente. Volví a cerrar los ojos y no me levantaría hasta la tres de la tarde. Lo primero que pensé es que ya era muy tarde para el gym.

Abrí mi tablet, me deslicé entre playlists y seleccioné “Night time Placebo“, una lista de canciones lentas y deprimentes de mi grupo británico favorito después de The Smiths. Lo llamé así porque, duh, lo escucho de noche. Conciliar el sueño es una de las cosas que me resultan más difíciles, creo que lo saben, y después de algunas horas (plural) de rodar por mi colchón, it can get a little boring and a lot frustrating. En ese momento, pongo música – bajito para no despertar a mis roommates -, y espero que la modorra me lleve. ¿Por qué pongo las tristes? It’s not that I wanna cry myself to sleep, simplemente son las menos estridentes de su catálogo. No puedo arriesgarme a poner sus discos en shuffle y que Nancy boy o The bitter end espanten el sueño que tanto esfuerzo me cuesta conseguir.

Siendo poco más de las tres de la tarde, esta vez no necesitaba que Placebo me susurre. Sencillamente me provocó escuchar Bosco. Tenía la melodía en la cabeza and it kinda went from there. “Dónde estaría sin Brian Molko el día de hoy (heart emoji)”, tuiteé. Es verdad. Sin pensarlo demasiado, y hasta cierto punto sin darme cuenta, he caminado en paralelo a la evolución del señor Molko durante buena parte de mi vida. Él varios pasos delante mío, claro. Mientras veía fotos y gifs de Placebo en Tumblr, pensé en la primera vez que vi el video de Pure Morning en MTV. Entonces un adolescente en los primeros años de secundaria, aún luchaba por entenderme y aceptarme a mí mismo. Ver a este ser andrógino contemplando saltar de un edificio al ritmo de la música más oscura que había escuchado (“days don’t end, skin’s crawling…“), me resultó tan seductor como aterrador. Placebo sacudió mi closet con actitud contestataria y provocativa. Recuerdo que un chico del colegio, a quien le gustaba la banda “a pesar de que es un cabrazo”, me preguntó si me gustaba la canción y yo respondí “no me gusta Placebo”. I was lying, la verdad era que solo había visto el video de Pure Morning algunas veces y nunca completo. No era que no me gustaran, era que no quería darles la oportunidad de que me gusten.

Pasaron bastantes años antes de que realmente me rindiera ante Placebo. Cinco, de hecho. Recuerdo haber visto algunos videos durante esos años y, pese a que me impresionaron, seguí tratando de mantener mi distancia. Taste in Men, por ejemplo, donde Molko se gilea a una huevona y luego a un huevón, gave my senior-year-of-high-school self ALL the life. Para ese entonces ya la tenía clarísima… and the little thrill provided by Molko’s performance me lo confirmó. Cuando Sleeping with ghosts salió a la venta en 2003, yo ya estaba en la universidad and very much out. Not only was I out, I was PISSED. Todo acerca de ser gay me llegaba al pincho. My on and off relationship con un imbécil que me negaba, la homofobia estúpida de mi ciudad, la falta de lugares donde sentirse libre, el miedo que me daban otros gays más experimentados. Needless to say, le di la bienvenida a toda la discografía de la banda con los brazos abiertos. Me volví Brian Molko circa 1996 e hice de Nancy boy mi himno. Solo quería joder al establishment de mierda y ser lo más cabro que pudiera ser (¡oh, la rebeldía de la juventud!). Creo que esos fueron los años que más usé carteras, jajaja. How very…

Durante esos años, Brian Molko fue mi hermano mayor. Él había pasado por todo lo que yo estaba pasando y para cada problema, tenía una canción. No puedo contar las veces que escuché Nancy BoyEvery You Every Me o Taste in Men para no sentirme débil, para endurecer mi pellejo, para hacer hervir mi sangre y estar preparado para sacarle la mierda a quien me dijera algo. Tampoco sé cuántas noches pasé tirado en el suelo de mi cuarto escuchando My sweet prince o Centrefolds, repasando todo lo malo que había sucedido con este chico… and yet absolutamente validado y fortalecido por la canción. Tampoco puedo describir las cosquillas que sentí cuando escuché a Brian decir en una entrevista (sobre la era Black Market Music) que había tenido desórdenes alimenticios, los cuales estaban inadvertidamente documentados en el video de Taste in Men. Saber que él también pasó por eso me hizo sentir menos agobiado al respecto. De hecho, desde ese momento no he sentido el más mínimo rubor al tocar el tema (and now I won’t shut up about it).

La primera vez que viajé fuera de Perú por un concierto fue para verlos a ellos. Era la gira del Meds, en 2007. Pese a casi morir aplastado por chilenos energúmenos, fue tan fuckin’ increíble que hasta la fecha los he visto al menos una vez en cada gira (dos en la última). Pero ahora cantamos otra nota. Como todo el mundo crece, Brian también creció. Pasó de ser alguien que célebremente describía sus giras como un “trail of blood and spunk” a ser alguien que abre el concierto diciendo “tonight we come in peace“. Con los años, yo también empecé a ubicarme por aquí. Being so angry for so long was exhausting and I was over it. Ya no tenía ganas de pelearme con todo el mundo, no tenía sentido. Ahora quiero vivir tranquilo. More than anything, quiero que todo esto deje de ser un issue y que cada quien pueda seguir su camino sin joderse estúpidamente. Así que ahora me verán en marchas pacíficas por la unión civil en vez de levantándole el dedo medio a todos los que me miran mal in hopes of a fight, jaja.

So if I could be any singer for a day, I’d choose Brian por dos razones: a) me gusta saber que venimos del mismo sitio, de la misma rabia, y que hemos podido salir del hoyo; b) me encantaría pensar que me dirijo al mismo lugar donde él está hoy. I’m not quite there yet, but I’d love to. Me gustaría poder pararme frente a miles de personas y decirles que solo hay una cosa por la que vale la pena gritar muy, muy fuerte and mean it. “A love that is so proud it never has to question why or how”.

[Project #642] Subject 480

Task: Write about what you are worrying about right now.

 

 

 

 

So, ha pasado un mes desde la última vez que publiqué algo. Claramente, esto solo puede significar una cosa: there’s a lot on my plate right now. Era mi intención actualizar este blog bastante más seguido, escribiendo cosas bastante más entretenidas (según yo) que mi rant del día. Pese a estar sumamente inspirado al menos tres veces en este mes perdido, timing was the worst. Sobre todo porque la musa me visita a las fucking dos de la mañana y tengo que elegir entre pelearme con ella hasta que algo salga o pelearme con las sábanas hasta quedarme dormido. Dado que tengo que trabajar en la mañana, siempre elijo lo segundo y more often than not, pierdo y me arrepiento de no elegir lo primero. “Al menos mi insomnio habría sido productivo”, me digo cada vez. But I digress… to no one’s surprise.

Tenía/tengo otras tres entradas en el tintero, pero tendrán que esperar. Esta viene primero. No solo porque escogí el tema antes, sino porque ya no puedo contenerla más. Tiene semanas atormentándome y ahora quiere atormentarlos a ustedes. Espero poder terminar las otras antes de que el sentimiento que las impulsó al front stage de mi cerebro se extinga. No sé si les ha pasado (a los que escriben), pero la mayoría de veces, lo que me empuja a la computadora es una impresión, una sensación, más que una idea clara. Tuve una fortísima anoche, mientras tomaba cervezas con unos amigos del trabajo y descubría el impactante background story de una de ellos. Jamás se me habría ocurrido and it really made me wanna pour myself into a blank page. Antes de eso, tuve otra acostado en mi cama, escuchando un disco viejo de Placebo y pensando REALLY HARD en mi vida. La última fue hace un tiempo, cuando vi una foto de mi amiga Cali, la cual he intentado insertar aquí sin éxito. So I guess you’ll just have to imagine the scene when you read what I write.

Llegarán cuando lleguen, en forma de ficción, que es lo que todas las piezas de #Project642 son o deberían ser. Esta será, probablemente, una de las pocas que no lo sea porque el subject me lo exige. I’ve been asked to write about what worries me right now, and here’s the tea: I’m really fucking worried right now. Como algunos saben, me mudo a Nueva York en algunos meses. Regreso a las aulas después de lo que se siente como otra vida altogether. Eso es una preocupación en sí misma. Tipo, ¿volver a estudiar? ¿A leer, a atender clases, a tomar EXÁMENES, A HACER TRABAJOS GRUPALES? Dying at the mere thought.

Si algo me ha dejado todo este proceso de postulación a la maestría es una gran claridad de lo que fue mi carrera universitaria. I took a LONG, HARD LOOK at it. En Letras fui el peor vago y, N años después, confrontado con mis notas, me daban un poco de vergüenza. Turns out our parents were right: low grades do come back to haunt you! (pero qué bien la pasamos, ¿no, chicos? jajaja). En Facultad, sin embargo, me volví #lapesada and I ACED that motherfucker. Mis notas eran una maravilla, sobre todo hacia el final. Pero debo admitir que no me costó mucho. Not to toot my own horn, pero siempre fui un buen alumno… solo que también, digamos, uno ligeramente flojo (adverbio de cantidad cortesía del pánico que siento de que alguien de mi futura casa esté stalkeando mi blog. Hey, gurl, hey!). Pero, in my defense, I was very young then y no necesariamente convencido de lo que estaba estudiando. Still, me preocupa un poco recaer en viejas costumbres. O sea, estoy becado y me tengo que sacar la mierda, tipo, no hay otra opción. Pero, igual me da miedo. ¡Me doy miedo!

En fin, it will probably be different this time porque estoy estudiando algo que realmente quiero estudiar (and I can’t stress that enough). Así que en mi rango de preocupaciones, esa es la más manejable. ¿Cuál es la que realmente me mantiene despierto por las noches? Well, I’m up most nights anyway, así que no le puedo echar del todo la culpa, but here it is: no puedo trabajar. Durante los dos años que dura el programa, salvo que la universidad confirme sus intenciones de contratarme para dictar clases de Español, no tendré sueldo. Por dos años. DOS AÑOS. Y la verdad, incluso si me dan la posición, paga tan poco que preferiría pensar que no lo hacen. Aunque si vamos a hablar de preocupaciones, no me había puesto a pensar en cómo voy a dictar una clase… me está empezando a estresar. Eh, let’s face it, it will pretty much go down like this:

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Don’t get me wrong, being able to say “
Lindsay Lohan es bien loca, ¿no?” to a classroom full of students gives me boundless joy, pero fuera de eso, ¡no habrá mucha más compensación!

Enfrentarme a la idea de vivir dos años en una de las ciudades más caras del mundo sin ningún tipo de ingreso me está carcomiendo el cerebro. Literalmente, solo escribir esa línea me ha generado tal ansiedad que he empezado a sudar. It might also be the hot tea I’m sippin’, pero creo que es más que nada la preocupación. Me he pasado buena parte de este feriado crunching numbers and it simply will not do. Estoy calculando hasta el último centavo de los pocos sueldos que me quedan por cobrar y todo lo demás y no me acerca a la supervivencia. No por dos años, anyway.

So that’s pretty much what is worrying me right now. No me preocupa dejar mi trabajo, creo que están en buenas manos. Cuando terminen los Juegos del Hambre que se inauguraron con el anuncio de mi partida, whoever comes out on top will be a rightful heir to my throne. Confío en todos los implicados, so it will be fine. Even if the Powers That Be break down everything I worked for and sell it for parts, sé que ellos podrán sobrevivir y reconstruir. But I don’t wanna talk about that ‘cause it worries me (and sort of pisses me off) y no tengo más espacio en mi cabeza para otra preocupación. Solo diré que felizmente ya escribí mi correo de despedida.

Mientras hacía mi presupuesto y veía que estaba aún lejos de la meta, recordé una conversación que tuve con Sandra sobre qué pasaría si le pidiera a todos mis amigos de Facebook que me dieran, tipo, 50 dólares. Obviamente nos reímos por lo miserable de la situación, pero en realidad, why couldn’t I? Yo personalmente he gastado bastante over the years celebrando sus decisiones de vida, y claramente no me arrepiento en lo más mínimo y lo hago feliz, pero what about me? Me recuerda al speech de Carrie Bradshaw en “A woman’s right to shoes“. With no marriage or child in my foreseable future, mi decisión de irme a estudiar a otro país a mis 30 años IS my wedding and my baby. ¿Por qué no podrían celebrarlo con una generosa donación?, jaja. Si la desesperación me ataca en la recta final, que no les sorprenda ver el Facebook status más indigno que jamás me hayan visto… #Lol (?).

Oh well, whatever it takes! No hay marcha atrás ni espacio para el error. I shall prevail!
Todo por un sueño, ¿no, Nicky?

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[Project #642] Subject 245

Task: Write a story that ends with the line
“And this is the room where it happened”.

 

 

 

 

 

 

“No sé por qué lo hago”, me dijo. “¿No te ha pasado que has avanzado tanto en una dirección que sientes que simplemente es imposible regresar? ¿Que el sólo pensarlo es agotador?”. Claudio continuó lamentando la ausencia de sus padres por casi veinticinco minutos. Ridículo, pensé. Los tiene ahí, están vivos y prestos a escucharlo. Sé por la propia señora Oviedo que lo extraña a rabiar y busca cualquier excusa para llamarlo y escuchar su voz. No puedo sentir lástima por él. “Lo peor de todo”, concluyó peleando con las lágrimas en sus ojos, “es que sé que pronto estarán muertos y será demasiado tarde. Aún así, no puedo dar mi brazo a torcer”. Como una persona que perdió ya a ambos padres, escuchar a alguien que los tiene a la mano decir que “no sabe cómo dar marcha atrás” me resulta extremadamente irritante. Así sea mi mejor amigo. “No nos tocábamos, ¿sabes? No éramos una de esas familias que se tocan”. Cry me a river, you goddamn brat. Ahora, sentado en Brasil, no puedo creer que así haya pasado mi último día en Lima.

La noche era cálida en Sāo Paulo y los viejos sistemas de aire acondicionado temblaban al lado de edificios polvorientos. Dream Café estaba cerrado cuando llegué, una nueva pinta adornaba el portón metálico. Nueva para mí al menos. Habían pasado varios años desde la última vez que pisé está ciudad. Me senté a tomar una cerveza en el restaurante del frente mientras esperaba a Paloma y vi a los muchachos guapos pasar. Los conductores en este lugar están todos locos. No podría vivir aquí de nuevo. Tal grado de desprecio al peatón se me hace inconcebible in this day and age. Cada vez que regreso a Sudamérica siento que es peor de lo que recordaba; sin embargo, me siento siempre muy en casa. Me pasa lo mismo con Lima. Es un viaje en el tiempo a una era oscura. Los curas bien podrían estar quemando libros en la plaza Mayor. Inmediatamente extraño Nueva York y me pido otra cerveja Original. Honestamente, sabe a mierda, pero me queda una hora más de espera y pocos reales.

He olvidado todo el portugués que sabía. Cuando mi madre dejó a mi padre, yo tenía aún catorce años. Cuando mi madre dejó el Perú, ya tenía quince. Cuando dejé a mi padre para vivir con mi mamá, estaba apunto de cumplir dieciséis. Aprendí un portugués fugaz para acabar la secundaria. Debí haber terminado entre los peores de la promoción; sin embargo, mi español e inglés eran excelentes y gané varios concursos para el colegio. Digamos que después de eso fueron bastante… uh, flexibles conmigo. Un año más tarde, me defendía pero no era suficiente para mí. Alguna vez alguien me dijo que la ventana para aprender bien un idioma se reducía considerablemente a partir de los trece años. Yo empecé el inglés a los ocho y español desde siempre, un año de portugués en mis late teens no me permitía ser excelente en ello. And you know me, si no voy a ser el mejor, I’m not going to play at all.

Paloma y yo nos conocimos en la escuela y nos hicimos amigos de inmediato. Ambos veníamos de hogares rotos, de países hispanohablantes y, en lo que a nuestros compañeros competía, de una genética cuestionable. Déjenme decirles algo sobre nuestro colegio: everyone was fucking gorgeous. Uno creería que fue fundada por Derek Zoolander, porque todos eran ridículamente hermosos. ¿Quién dijo que la adolescencia era una etapa difícil? No en este laboratorio de súper modelos. Jamás le vi un grano a nadie, un mal corte de pelo o un bigotillo ralo. Las chicas se acostaban y levantaban con melenas fabulosas, y los hombres pasaban de no tener un pelo a tener la barba perfecta. Perfectly-blown beach hair and five o’clock shadows all around. Paloma, la colombiana, y yo, el peruano, éramos los únicos que no parecíamos adultos de dos metros. We actually looked our age. Una buena mierda cuando vas a una escuela que tiene pasarelas en lugar de pasillos. Pero no nos compadezcan, eventualmente tuvimos nuestros respectivos levantes. And scoring in our school meant fooling around with gods.

Cuando volví a Perú, nos escribimos cartas físicas cada semana por un año antes de rendirnos al email. De hecho, durante los últimos meses, nos enviábamos emails entre carta y carta y finalmente decidimos que la inmediatez era más importante que ser románticos y diferentes. Quisimos mantener nuestro periodo Beaches para siempre, pero la modernidad nos ganó. Sin mencionar que el correo en ambos países dejaba mucho que desear. Nos visitamos sólo un par de veces durante los años, pero nos mantuvimos siempre al tanto de todos los hitos que habíamos de conocer. La última vez que nos vimos fue cuando cumplí mi primer año en Nueva York y fue a visitarme. It’s been three full years. Ahora soy profesor universitario y ella está apunto de casarse. Empecé a sentirme algo nervioso hasta que la bulla de la mesa de al lado me recordó que alguna vez viví aquí. “Passei todo o fim de semana na praia!“, gritó el más gordo de la mesa. No sé por qué, pero me calmó de golpe.

Estaba terminando mi tercer vaso de cerveza cuando llegó Paloma. “Claudio Oviedo me dijo que te vio anoche, antes de tu vuelo a Sāo Paulo”, fue lo primero que salió de su boca. “Ugh, ni me lo recuerdes”, respondí sin perder un segundo. “Hola, ¿no?”, continué mientras me paraba de la mesa con los brazos extendidos. Paloma me dio un fuerte abrazo y me tocó el culo. “Todo en su lugar, muy bien”, guiñó el ojo derecho. “Los gomelos  no tendrían nada que hablar si le vieran”. Sonreí. “¿Ya pagó o pensaba hacer conejo?”. Me tomó un segundo recordar lo que eso significaba. “Vives en Sāo Paulo hace quince años y te vas a casar con un alemán, ¡explícame cómo mantienes intacta tu jerga colombiana!”, reí. “Ay, chato, hay cosas que no se olvidan. Venga, vamos para la casa”.

El departamento que Paloma compartía con su prometido estaba en un pequeño condominio en Frei Caneca, a unas cuantas calles del departamento que yo le conocí cuando era soltera. Cruzamos dos portones antes de llegar a la puerta del edificio, ninguno parecía poder abrirse remotamente. “¿Siempre tienes que bajar a abrir la puerta?”, pregunté. “Sí, ¿puede creer? Estos manes no han remodelado ni medio metro del edificio. Pero lo mantienen bien y los ascensores andan perfecto aunque sean antiguos, eso sí. Pero ni citófono ni nada”, rodó los ojos. De pronto caí en cuenta de lo que me había dicho cuando llegó. “¿Qué diablos hacías hablando con Claudio?”, indagué. “Me escribió por Facebook, a mí también se me hizo raro. Solo me dijo que habían estado juntos y ‘que se diviertan’ y todo eso. ¿Se acostaron?”. “Come off it, jamás”, un ligero escalofrío se disparó en mi espalda. “Pues no sé, ustedes son bien raros”. “Cambiemos de tema”, le rogué.

Al ingresar a su nuevo hogar, tuve la sensación de haberlo visto antes. “¿Sabes que creo que me he acostado con alguien en este edificio? Se me hace muy familiar”. Paloma estalló en carcajadas, dado que había pasado mucho tiempo desde la última vez que yo había puesto un pie aquí. “Por supuesto que se pichó a alguien acá, cómo no”, me dijo. Me alcanzó un vaso con agua y me hizo el gran tour del departamento. Definitivamente había estado en alguna de estas unidades antes. ¿O quizá todos los departamentos en Frei Caneca se parecían? El nombre de la calle also rang a bell for me. “¡Tiene que ver la vista del estudio!”, gritó emocionada. “Solía ser el cuarto de Kellen antes de que yo me mude, pero me molestaba el ruido así que pasamos el dormitorio al otro lado del departamento”. La vista. La vista. ¡La vista! Una llave en la cerradura. “Oi, querida“, se escuchó desde la entrada. “Oi, estou aqui com Patrick. Venha!“, respondió Paloma. Incluso antes de ver a Kellen, lo supe. I had been here before. Esto, efectivamente, no era un estudio, sino el cuarto de un alemán desquiciado muchos años atrás. La cama estaba ahí. La mesa de noche, ahí. Nuestra ropa, aquí, al pie de la cama. La pipa llena de yerba, junto a la ventana. Empecé a sudar. Esta fue la pared contra la cual me arrojó, tomado del cuello. Aquí estaba la silla con la que me golpeé el dedo gordo del pie tratando de reincorporarme. Esa fue la única vez que realmente tuve miedo mientras alguien me besaba, and this is the room where it happened.

 

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[Project #642] Subject 077

Task: Screw you.







El único día que tenía algo importante que hacer en la ciudad me desperté tarde. In typical me fashion, puse tres alarmas e ignoré todas y cada una. Terminé despertándome por mi cuenta media hora antes de mi reunión. Me cepillé los dientes dictándole direcciones a Google Maps, lo cual no nos ahorró tiempo a ninguno de los dos. I’d barely even washed my face before I was out the door. Corrí hacia la estación dejando huellas perfectas de mis pesadas Doc Martens en la nieve. Llegué justo a tiempo para saltar al tren expreso casi vacío. En ese momento me sentí muy afortunado; iba a llegar a tiempo, barely. Entonces revisé mi celular. “Can we meet for coffee while you’re in town?” leía el mensaje de texto que se había escurrido en mis carreras, undetected. El tren arrancó y perdí la señal. Just as well, I was at a loss for words, anyway.

Megan y yo no habíamos cruzado una sola palabra desde que lo dejamos a mediados de noviembre, cuando yo aún estaba en Lima, donde el clima era ciertamente más agradable y el viento refrescaba mis orejas en lugar de lastimarlas. Nueva York es hermoso en invierno (or any other season for that matter), pero la nieve y sus temperaturas antárticas son un real fastidio después de un mes. Hacía un buen tiempo que no venía por Union Square, quizá unos cinco años, pero poco había cambiado. Me resultó bastante sencillo ubicar el restaurante donde almorzaría con el presidente del departamento de Español de la Universidad de Nueva York. Curiosamente, era el mismo lugar de fusión thai vegana —  whatever that means —, donde almorcé con José Antonio, mi amigo cubano, la última vez que estuve por esta parte de la ciudad.

“Estamos buscando nativos que tengan experiencia de vida y algo que aportar a la discusión de la importancia del lenguaje”, comentó Patrick, asegurándome que la pasión era más importante que clocking in determinadas horas de docencia, which I had not. Patrick, como cualquier amante del idioma, tenía las palabras precisas y en cualquier otro escenario habría sido bastante convincente, but not today. Es difícil creerse preparado para pulir las mentes más prometedoras de NYU cuando uno se siente como el más imbécil. Megan había vuelto a mi mente in full swing y trajo consigo un intenso cuestionamiento de todas las decisiones tomadas en el último año. Me sentí un adolescente, fidgeting under the table, pensando en ese maldito iMessage. De pronto recordé aquella línea de Edward Norton en El Club de la Pelea. “I’m a thirty year old boy”. How unbearably distressing.

De madre irlandesa y padre portugués, Megan era una de las mujeres más hermosas que había visto en persona. Su belleza era fácil, honesta, no perdía un segundo mirándose el ombligo. “¿Son esas huevonas buenazas que saben que están buenazas y les gusta, pero son tan ricas que ya no les importa?”, me preguntó David cuando intenté, sin éxito, describir su actitud. Crude as that was, tenía bastante lógica y se ajustaba a la realidad. Había más gracia en un pequeño gesto suyo un domingo a las cuatro de la tarde que en toda la producción de una mujer soltera un sábado por la noche. Megan jamás me dejó entrever cuán hermosa se sabía hasta el final. “Well, you were dating a man before you dated me, so I think I will be okay“, sonrió fríamente. El sarcasmo era quizá lo único que no le quedaba bien y creo que lo sabía; pero no dejaba de tener razón. She would be ok. She’d find someone in a heartbeat. She already had.

Las relaciones a distancia no son lo mío, no las entiendo, no las soporto. La vida moderna ha eliminado prácticamente toda necesidad de interacción física de nuestro día a día, I will be damned si alguien me priva de contacto físico en mis relaciones. Podrá sonar estúpido, pero para permanecer contigo, necesito oler tu piel. No soy tan cavernario en otros aspectos, pero esto no lo puedo negociar. Además, la distancia impone un riesgo incontrolable. Cuando Megan conoció a Scout supe inmediatamente que me reemplazaría. Incluso cuando sus primeras palabras sobre él fueron “ugh, there was a new guy at work today and he was so obnoxious“, había algo en su forma de contar la historia que la delató. Como si quisiera convencerse a sí misma de que era, in fact, alguien detestable. Scout. Qué nombre de mierda.

Cuando todo terminó, decidí quedarme en Lima y no volver por un tiempo a Nueva York. Pasarían algunos meses antes de que Patrick se contactara conmigo y me invitara a una entrevista, la cual terminó con un plato vacío de estofado tailandés de lenteja y camote y una oferta sobre la mesa. Le prometí a Patrick que lo pensaría durante el fin de semana y le respondería el lunes antes de terminar el día. Camino al subway, pensé en mi última conversación con Megan. “I’m not mad you’re seeing another dude, but I hate that you wouldn’t tell me“. Cómo me enteré no importa, no quiero discutir eso ahora. El punto es que no me lo dijo. Asumo que quiso arrastrar las cosas hasta estar segura de la decisión que tomaría, algo que afea a cualquier mujer ante mis ojos. ¿Ahora quiere tomar café? ¿Quiere que seamos amigos y conversemos ya que “estoy en la ciudad”? No. No le daría la satisfacción.

Todas nuestras acciones tienen consecuencias, para bien o para mal. Cuando uno toma una decisión tiene que aprender a vivir con ellas. She made her call. El resultado es una relación aparentemente increíble con un huevón de nombre idiota and the fact she kicked my heart to the curve. Era un riesgo del que ambos estábamos al tanto y, honestamente, no me molesta que haya ocurrido. Me molesta que me lo haya ocultado. Sé que me quiso, sé que se siente mal, sé que quiere tomarse ese café, pedirme disculpas, que quedemos bien. Pero no puedo aceptarlo. ¿Por qué las mujeres creen que el egoísmo en ellas es adorable? ¿Por qué creen que merecen siempre ser perdonadas o que los hombres queremos (o tenemos que) ser amigos suyos después del hecho? There’s nothing in it for us. Solo quiere aliviar su propia culpa y eso es muchísimo peor. El precio de aquella elección es saber que me hizo daño y tener que vivir con eso. Yo ya la perdoné, ¿pero por qué se lo diría? No fun in that. Abro iMessage antes de subir al tren. “We’re fine, babe, and I do wish you well, but…”

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[Project #642] Subject 102

Task: Start a story with the line
“When I confronted him, he denied that he’d ever said it”





Cuando lo confronté, negó haberlo dicho nunca. Había pasado casi dos años desde aquel incidente y tres desde que nos dirigimos la palabra por última vez. Supongo que era mucho pedir que recuerde cuán hijo de puta había sido dos años atrás. No obstante, inmediatamente después se excusó. “Y si se lo dije, fue porque estaba dolido”. ¡Dolido! ¿Él estaba dolido? That’s rich. Yo era un niño, tenía diecisiete cuando lo conocí. Nunca había besado a otro chico antes, mucho menos me había enamorado de uno. Estuvimos juntos intermitentemente por dos años, durante los cuales arruinó sistemáticamente mi vida, dándome migajas de lo que pensé que quería para quitarme a raudales lo que él necesitaba. Me tuvo atado a sus pies cuando nadie más lo soportaba y me soltó la correa cuando quiso tener las libertades de las que yo me privaba. “Dolido”. Qué hijo de puta.

Puede que sea solo mi experiencia, así que les pregunto… ¿los cortes del primer amor son siempre tan profundos y violentos? The first cut is the deepest? Try the nastiest. No hubo nada limpio en esa incisión. Dos años perdidos. Nunca volví a ser tan feliz de nuevo o sentirme menos miserable después. Eres una herida que cicatrizó mal y ahora estoy obligado a llevarte a todas partes. I am now 85% scar tissue and nothing feels quite the same. Deslizo las manos por donde has pasado y se siente… áspero, irregular, mal soldado. La primera vez que Efraín me dijo que me amaba, se fue a casa con una puta de mierda que conoció en esa misma discoteca. Me lo dijo a oscuras, bajo la escalera, lejos de todos. Me dio un beso y se fue. Cuando me reincorporé, ya estaba levantándose a una cojuda para guardar las apariencias. Me hubiera gustado decir que me fui y ese fue el final, pero me quedé.

Efraín era cinco años mayor que yo y había tomado la decisión consciente de dejarme ganar algunas batallas pero no la guerra. Sabía desde el inicio que solo jugaría conmigo, porque ser maricón “no era parte de su plan”. Yo lo descifré rápidamente; pero tan pronto como descodifiqué el código, lo deseché. Como quien había visto trazada la ruta de su propia muerte. ¿Por qué querría saber esto? ¡No, no, déjenme volver al resguardo de mi esperanza ignorante! Quiero volver a creer en que es posible que llegue a la misma conclusión que yo, que ser gay en Lima es una mierda, pero que nosotros podíamos hacerlo funcionar. Que era cierto que nos conocimos mucho antes, de niños, en el hospital, cuando nos peleamos por unos caballos de plástico y me hizo llorar. Un recuerdo nebuloso que ambos compartíamos sin explicación alguna y me hacía creer que era mi destino. Why can’t we just go back to that?

Cuando lo conocí, yo también estaba en el clóset. Me había admitido a mí mismo que era gay, pero a nadie más. No había hecho nada al respecto, nunca lo había dicho en voz alta y temía las consecuencias de hacerlo. Pero yo era un adolescente, recién salido del colegio y aún menor de edad. El tenía 22 años, estaba a un año y medio de terminar la carrera, era jefe de práctica, según yo un adulto a todas luces. So really, what’s his fucking excuse? A la mañana siguiente, después del primer beso, yo estaba listo para gritarlo por las azoteas; ¿por qué él no? Me había quedado a dormir en su casa y luego de conversar por horas, como muchas noches antes, apagó las luces y se fue acercando, hablando cada vez más suave, más despacio. De pronto las palabras se arrastraban de sus labios acariciando los míos. “Creo que es evidente lo que va a pasar”, susurró directamente en mi boca. Lo que sucedió después se asemeja más a una guerra o un exorcismo que a un beso. The violence of it, the rage, it wouldn’t stop ‘til morning. ¿Cómo podría no quererme después de algo así?

Pero así era. No me quería. Lo sentía en ese nudo en mis tripas que se retorcía más y más cada vez que lo veía llegar y partir sin que nada cambie realmente entre los dos. Para cuando cumplí 19, entre idas y venidas, lo tenía claro. Le presenté las opciones, tal cual las veía yo. Puso un disco de heavy metal a todo volumen sobre mis palabras y eso fue todo. Pantera se tragó mis planes. Su rugido ahogó mi voz. Me fui del departamento y no lo volví a ver. Hasta ese día, tres años más tarde, cuando me enteré que al año de dejarlo, tomó lonche con mi madre una tarde. Yo había pasado la mayor parte de ese año de intercambio, intentando entenderme nuevamente. No había hablado con mi madre del tema. Él lo hizo por mí. “¿Por qué ya no te vemos, hijito?”. “Es muy incómodo, señora. Su hijo estaba templado de mí y yo no soy así. Se molestó y dejó de hablarme”. Qué hijo de puta. Lo peor de todo es que cuando lo confronté, negó haberlo dicho nunca.


[Project #642] Subject 001

Task: What can happen in a second.

 

 

 

Pocas cosas son tan versátiles como un segundo. Puede parecer que no alcanza para nada, que no dura lo suficiente o, todo lo contrario, que se extiende por siglos y no termina jamás. En este momento, alrededor del mundo, los segundos están haciendo de las suyas. Alguien está en una incómoda primera cita, rompiéndose la cabeza para encontrar algo interesante que decir y, literalmente, viendo bailar los segundos, agarraditos de la mano, alrededor de la mesa. Alguna madre está escuchando “¡te odio!” por primera vez de alguno de sus hijos, which also only takes a second, pero cuyo efecto devastador dura, por lo menos, el resto del día (hasta que te convences que un niño no sabe lo que dice para dejar de llorar). Alguien más está descubriendo que perderá su vuelo porque no puede comprar una maldita tarjeta para el air train del JFK. Muy probablemente su banco le ha congelado la tarjeta por error… ¡está tan cerca y tan lejos del terminal a la vez! “¡No tengo tiempo para esta mierda!”. Llama al banco, hace un escándalo y pasa el resto del tiempo, segundo tras segundo, pensando “voy a perder mi maldito vuelo”. Until they do. Or don’t, who knows.

¿Saben qué es lo que puede pasar en un segundo? Todo. Ellos lo saben. Tienen todo el poder. Al final del día, un segundo es lo que toma darse cuenta, descubrir algo, para bien o para mal. En la primera cita, un segundo es lo que toma saber que no hay química; la madre odiada solo tarda un segundo en descubrir que la etapa mágica se acabó; para el tío en JFK, el segundo en el que la pantalla le bota “error” es todo lo que necesita para saber que a) hay cosas fuera de su control, b) debió hacer caso y salir más temprano, o si es un poco estúpido, c) no es su día de suerte. The list goes on. En un accidente de tránsito, asir el concepto de tu propia mortalidad con ambas manos solo toma un segundo. ¡Y vaya si lo agarras! Con tanta o más fuerza que el volante. En sueños, un segundo es la diferencia entre la tranquilidad y la pesadilla. En un segundo, sin advertencia, la textura de un sueño placentero se corrompe, se vuelve pesada y asquerosa, como cartón mojado, como algo que no debería ocurrir pero ocurre, and it’s all downhill from there.

En un segundo, si tienes suerte, te llega el amor. El amor a primera vista existe, pero no es la ridiculez que a una le quieren hacer creer. Es tan solo intuición, es algo más grande y viejo que tú. Es algo que debía suceder and you know it in your bones. Yo lo supe en cuanto lo vi, en la esquina de Bushwick y Grand, esperándome. Una cita a ciegas que se transforma en amor a primera vista. Estoy segura que hay infinidad de simbolismos metidos por ahí. Lamentablemente, que exista no significa que dure para siempre, which it didn’t. No lo lamento, que terminara no lo hace menos especial. Nada es para siempre. Ni él, ni yo.

De hecho, si tienes aún más suerte, en un segundo también te llega la muerte. ¿Pero y qué conmigo? ¿Por qué la muerte no me extendió esa cortesía? Sentada en la oficina del doctor, en un segundo, morí en vida. “Laura, hemos encontrado una protuberancia, nos gustaría hacerle algunos otros exámenes y otra resonancia para descartar algunas cosas”. ¡Cómo hablan los médicos! Deben ensayar. Incluso cuando saben perfectamente lo que quieren decir, y lo dejan entrever para que tú lo sepas también, se lo guardan hasta el último segundo. El inevitable. El que no es de autodescubrimiento sino de sentencia de un tercero. Cuántos sinónimos para tumor o cáncer sabrá este doctor, me pregunté toda la tarde. By the time we’re done, I will know them too.

Los segundos… de pronto se me hacen más largos ahora que temo tener tan pocos. Es casi gracioso. La paradoja de no saber qué hacer con mi tiempo tras descubrir que, muy probablemente, no me quede nada. ¿Qué hago con esta noticia, con esta espera? El tiempo no pasa, dios mío. Un segundo para terminar con mi vida y el resto de mi vida para morir. “Vas a escuchar un ruido muy fuerte, un martilleo constante. Es normal, no te asustes. Así suena la máquina. Lo más importante es que estés muy quieta para que salga bien la imagen, ¿ok?”. La resonancia durará cincuenta minutos.

Uno, dos, tres, cuatro…

 

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