Archivos Mensuales: noviembre 2016

Gone girl

Escribo esto desde Lima, mi ciudad natal. Algo que no puedo borrar de mí, por más que quiera. Pero en realidad no quiero. No querría. Por qué querría. Debo agregar que además estoy un poco borracho… and on that note, también me gustaría agregar que están a punto de maravillarse de mi puntuación y gramática en estado de ebriedad. I may be falling the fuck apart, but my writing stays ON. FUCKING. POINT.

Este mensaje llega a ustedes desde el interior de mi Easy Taxi. Es un Toyota Wish (Mateo told me that’s a thing) placa A7V-545. Mi chofer se llama Elias Coycca y ha sido muy amable so far. Me puso Radio Planeta y estoy escuchando Dark Horse de Katy Perry. I realize it’s been a while since I last updated this, pero la verdad es que no tenía mucho que decir. Mis últimos meses en Nueva York han sido groseramente introspectivos (en honor a la verdad y porque me enorgullezco de mi gramática etílica, confieso que esta palabra la corregí con el asistente de Word) y me he replegado más de lo que me hubiera gustado. But here we are now.

And where exactly is here? Well… Lima, Perú. Mi patria. Mi casa. Mi niñez. Mi juventud. Mis amigos. Mi familia. Mi. Mi. Mío. País mío que nunca se sintió tal. Si voy a ser completamente honesto en este post, que es la idea, entonces no puedo esconder el alivio que siento de volver a casa o de referirme a Nueva York como mi casa, porque lo es. Amigos, hermana, mamá, los amo más de lo que demuestro o puedo expresar, pero Nueva York es mi hogar. Lo extraño. Me hace bien. Es mío. Es posiblemente la ciudad más maleable del mundo y yo la he moldeado a mi gusto y medida. Sé que cuando llegue, Camila me abrazará y mi vida tendrá sentido otra vez. Sé que cuando regrese, el chico con el que he empezado a salir estará ahí y escuchará atentamente todo sobre mi viaje y quizá nuestra relación evolucione un poco. Me siento terrible cuando quiero decir estas cosas pero quiero decirlas: Lima no es mi hogar.

Los amo, concha de sus madres. Los amo más de lo que las palabras pueden expresar. Todo el tiempo – cada segundo – que me dedican es precioso para mí. Lo agradezco. Lo siento tocarme el corazón como pocas cosas. Pero me hace daño estar aquí y no quiero ocultarlo más. Quiero sentirme libre de decir que no soy feliz en Lima. En cuatro días recordé perfectamente por qué salí corriendo. Y quizá es tanto culpa mía como de Lima, but it is what it is. Let’s just acknowledge this is unhealthy and move on. Please, let’s. No me hagan sentir culpable por ello, por favor. Ni se comparen conmigo o me comparen con ustedes. We all had different experiences. Todos perdemos tratando de compararnos. Lima y yo simplemente no somos un buen match.

En cuatro días vi a casi todos mis amigos y familia y su cariño me conmueve de una manera que la fría gran manzana jamás podrá. And I’m actually excited to return. Me voy prometiendo volver en diez días, acunando las siguientes imágenes en mi corazón: José diciéndome “no sabía que te había extrañado tanto hasta que te vi”; mi sobrino diciéndome “toma, te presto” para luego jugar con sus Dinotrux (cuando inadvertidamente le enseñé sobre la coca… but that’s a whole different entry); mi hermana contándome que se puso Botox (lo cual me hizo sentir realmente hermanado a ella); mi otra hermana, Rafael, diciéndome “sabía que estabas acá… once a Coven, always a Coven”; la cara de Pollo que me vio y gritó WTF; reencontrarme con tantos (TANTOS) amigos queridos en La Botika (con el detour de rigor al antro), ir a Miss Cupcakes y comprar un par de cupcakes imposibles de ubicar en cualquier otro lugar del mundo; estar con Luis Guillermo; ir a un concierto de Danitse; montar bicicleta en el malecón; dormir con mi gato Zuko, el verdadero y real amor de mi vida.

I am now at the airport. I’ve checked in, eaten, had another beer and am beyond drunk at this point. Traté de comprar un perfume pero creo que en el Duty Free de JFK es más barato, so… that was that. En fin, no sé honestamente a dónde quería llegar con este post. Creo que solo quería contarles que vine a Lima por cuatro días porque pensé que mi papá se moría (and there’s still a pin on that) y ahora regreso a retomar mi vida, la que reconozco, la que me gusta and I’m extremely happy about it. Volveré a Lima en poco más de una semana, as planned, y tomaré las medidas necesarias para estar tranquilo. Me tomaré todo con calma. Repetiré el mantra que me dije a mí mismo montando bicicleta por varios minutos hasta que me calmé: DO NOT ENGAGE. YOU NO LONGER LIVE HERE.

Do you think I’m an asshole? Ungrateful? A bad person? I don’t give a shit. Yo no pretendo saber de su vida ni opino sobre ella, háganme el mismo favor. Mateo me dijo hoy “no voy a describirte tu propio sufrimiento” y me pareció lo más woke que nadie me ha dicho nunca. Maybe there’s hope for the future? This is all a bit random porque, después de todo, I AM DRUNK… pero tengo mucho, demasiado, burbujeando dentro de mí y no me lo quiero llevar. It doesn’t belong in my new life. This all stays here. I’ll see you soon.
And then, maybe, not again for a really, really long time.

My old self is dead and I won’t let him haunt me.

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