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[Unfinished business] Entrega sin título

Me resulta fascinante que un cuerpo cómodo sepa siempre a dónde va. Físicamente, estoy caminando por Waverly en dirección a Union Square, como lo he hecho casi todos los días durante dos años. Mi mente se sabe innecesaria para la ejecución de esta tarea, así que desaparece. Volverá, intuyo, para evitar los charcos que se han formado en las pocas esquinas sin drenaje. Un cuerpo maquinal, mientras tanto, caminará veloz, por su cuenta. No podría decir siquiera que es mío.

Las ventanas idiotas por las que se fuga la consciencia son igualmente maravillosas. “Voy a Union Square. Union Square. Unión. Jirón de la Unión. Qué diferencia salvaje… Union Square y Jirón de la Unión”. Cruces y semáforos se sugieren apenas como murmullos. El aparato avanza. Charco. “Charco”. De pronto, el despegue es absoluto. Mi mente se disuelve en su propia traducción de un verso de Carson, que no tiene que ver con nada. “Estoy aprendiendo mucho en este año de mi vida”.

Me mudé hace algunas semanas de Williamsburg a Greenpoint, como antes de Lima a Nueva York, y de la casa de mis padres en Magdalena a mi departamento en Miraflores antes de eso. En cada tránsito gané ligereza. Reducirse a la mínima expresión implica decisiones rápidas, desapasionadas. He descubierto en mí una gran destreza para desmantelarme sobre la marcha y dejar atrás el excedente. No sabría decir si me da miedo u orgullo, o si todo lo que deseché era inútil. Puedo asegurar, sin embargo, que la veteranía no hace el asunto menos agotador.

Un escritorio, un armario, una cama desarmada. Dos maletas de ropa, una de zapatos, un par de cajas. El aire acondicionado y un pequeño calentador. La calefacción en el departamento de Williamsburg se autorregulaba desde las entrañas del edificio sin patrón alguno. “Tarde, mal y nunca”, diría mi padre si todavía hablara. Me compré una pequeña estufa para entibiar las tardes que el inconmovible edificio no consideraba frías. Pronto descubriría que la calefacción en Greenpoint funciona exactamente igual.

Me marché de Williamsburg un día sin lluvia, el único de esa semana. Era viernes y hacía incluso algo de calor. Recuerdo quitarme la camiseta para ensamblar mi cama. Semidesnudo, sentado en el suelo con una cerveza y mi caja de herramientas experimenté brevemente el placer incuestionable, indestructible de ser hombre, como lo entiende el mundo falocéntrico y que, por falocéntrico, irónicamente se me ha negado. Me reí porque las herramientas no eran mías, sino de una lesbiana. Qué diría mi papá si me viera. Nada, porque ya no habla, aunque entonces yo no lo sabía.

Encontrar una configuración de muebles con la que pudiera convivir tomó casi seis horas. Cuando todo estuvo listo, me acosté. Mis ventanas miran a la calle y tumbado sobre la cama estoy casi a la altura de los peatones. Algunos me clavan los ojos sin proponérselo, me descubren por error. Un ligero sobresalto ocurre del otro lado del cristal. Qué es esto, quién es esto. Se voltean tan rápido que casi no veo la vergüenza trepárseles a la cara. Por qué pensarían que me importuna, si tengo las ventanas abiertas. Sigo su trayecto con la mirada hasta que desaparecen del marco.

Hay una obsesión con el respeto a la intimidad en esta ciudad. Lo veo diariamente en el metro. Con frecuencia tropiezo con los ojos de alguien que se cruza e interrumpe mi tránsito hacia el vacío. Mi consciencia se ve forzada a retornar al artefacto para una maniobra de emergencia. A mí no me importa que me miren, si es sólo por curiosidad. Quizá es algo que descarté en las mudanzas. Cuál es mi concepto de intimidad ahora, en Greenpoint, después de dos años de vivir aquí, quitándome la ropa en más sitios de los que puedo recordar con más gente de la que puedo contar. Intimidad. La puerta cerrada. Intimidad. Greenpoint. “Estoy aprendiendo mucho en este año de mi vida”. Metro. Union Square.

Otra vez he llegado a la estación. Quiero decir “no sé cómo”, pero lo sé perfectamente. Lo que no sé es quién.

 

 

***

 

 

La cocina se arroja sobre mí y me envuelve en una película de grasa

 

de tu papá tiene hambre fríele una tortilla

 

de sírvele con su puré

 

de llévalo a la sala, que es de exhibición

 

y da miedo de noche

 

porque es más larga

 

y no te abraza.

 

 

***

 

Fenómenos de afecto

Hemos decidido mentirnos
porque sí
el cielo bajo
……………………………ciego
……………………………………………………blanco
mantiene la casa tibia
la fiesta en paz
me acuesto boca arriba
bajo tu soplo
……………………………caliente
……………………………………………………me entrego
al efecto invernadero
de este cariño atroz.

giphy-89

There goes the bride

It let itself be known
a maddening wind
sucker
punching my ears shut.

Blows
to the chest I surrender
a lost embrace blinds cold.

Important things have been lost to the winter
and you, a hue of blue
Nature cannot paint twice.

Last words

Morning unzips the dark

giggles down the street.

If he’s okay wakes me up first thing.

Finds me nestled still in the curlicue of a long night’s neck.

Leave me alone stretches my palms

open. I grieve

for all that exceeds my grasp.

I don’t want to see you sits within the periphery.

Only stepping into focus to jag from time to time.

Twilight slashes the sky again

nightfall spurts out.

Somebody maybe will go to work.

 

Ghosted

He took a look around my room

something

was declared to be very me.

 

Stumbled upon my cologne and quickly corrected

himself “No.

this is very you”.

 

The way he said it, I was already a memory

a fondness

standing right in front of him.                    Was I?

 

Deemed an inanimate object made me

small and lifeless

and round.

 

He put it down without even smelling it, as if he didn’t know

W                    H                     Y

he bothered picking it up in the first place.

 

I now live in his memory alone.                   Am I even flesh?

Some remote mausoleum in the corner of his mind

mere feet away from                       .

 

Joy in the doing

Joy is alive
it rolls, it laughs
joy grows
it springs expands
where there is room to be had
to breathe
to sow.
There’s none here.
There’s none.
Where is the joy
the joy in doing.
What is this hell
of my own making.

 

expected