Happy Death Day 2U

Cuando publique esto habrán pasado exactamente dos años desde que dejé Nueva York —down to the very minute, pero con una hora de diferencia por la idiotez de Daylight Savings— y puedo decir con total seguridad que no he hecho NADA con mi vida desde entonces. No me he movido en ninguna dirección. No he intentado restablecerme en ninguna parte. Sé que he ido a festivales, visto a las Spice, manejado al revés —y casi muerto como consecuencia— en UK, y trabajado en los Juegos Panamericanos, arguably the highlight of my entire career (después de cuatro años de total ausencia). Still… se siente como nada.

Este día, que coincide desafortunadamente con el cumpleaños de una de mis amigas más queridas que aún vive allá, se mantiene enquistado en mi memoria, sus paredes luminosas y translúcidas. Puedo verlo todo en el reverso de mis párpados como si fuera ayer, lo quiera o no, y me hace cuestionar si he estado realmente vivo todo este tiempo.

Si hago como la mujer del Ensayo de Cristal y atravieso la corteza del tiempo con las manos para desenterrar este mismo día, dos años atrás, ¿qué le voy a sacudir de encima? Una capa de polvo, estos dos años. Una película fina de absolutamente nada. No tengo ni que meter la mano para extraer el pasado, basta con soplar esta casca de poquedad and there. it. is.

Con frecuencia he declarado que el recuerdo de mis muebles, mi dormitorio casi entero, abandonados en la vereda frente a 36 Sutton es la imagen más horrible de ese día, pero no es cierto. Todo era horrible; así que solo hice, no sentí. Me he entrenado toda la vida para no registrar los golpes más duros. Mi guardia es impenetrable y automática. Me atrevo a decir que ahora está incluso más allá de mi control. No sentí nada cuando los dejé. Solo lamenté no poder llevármelos o, en su defecto, recuperar algo de dinero por ellos porque estaban en perfecto estado.

La verdad no sentí mucho de nada cuando me fui. Me moví porque había que moverse. Desmantelé mi cama y la dejé en el sótano del edificio. Saqué mi colchón, cómoda, silla y escritorio a la calle. Regalé muebles pequeños, libros y cachivaches de cocina a los amigos que estaban conmigo. Llamé a cancelar cuanto servicio pude, excepto Spectrum que me pedía devolver físicamente el módem. No había contado con eso así que tuve que pedirle a Daniel, cuyo vuelo salía más tarde, que fuese en mi lugar.

Cerré mis maletas, me subí al Lyft y le pedí que se detenga en Manhattan Avenue. Había olvidado cancelar mi membresía en Crunch. Crucé la pista hacia el Citi, para retirar mi dinero y cerrar mi cuenta, pero estando allí no pude. Saqué un poco y dejé el resto, para un futuro desconocido. Ahí decidí tampoco cancelar mi celular. Volví al taxi y seguimos al aeropuerto. El conductor me habló solo un rato. El resto del trayecto fue música triste y calles conocidas y desconocidas reflejándose en la superficie endurecida de mi cerebro. Estaba agotado.

Cuando el vuelo de Nueva York a Dallas despegó a las 6:04 de la tarde, hora local, ya estaba dormido. No tuve que verme salir. Desperté en Texas y me moví porque había que moverse. Curioseé por el aeropuerto, me tomé algo y cambié de avión. Cuando vi una nueva ciudad tenderse bajo mi ventana, no sentí nada. No solo por mi entrenamiento en entumecimiento selectivo, sino porque no había nada que sentir. No tenía ninguna relación con Dallas, no me importaba irme de allí.

Pensé en todo esto hace poco. Mi laptop, la primera compra grande que hice cuando me mudé en 2015, se colgó hace un par de días. La cerré por frustración, sin pensar nada de aquello, y luego de un rato la vi dormirse desde mi cama. Cuando regresé a ella, seguía dormida. Cuando apreté enter, seguía dormida. Cuando apreté on, con confianza primero y presionando después, seguía dormida. Cuando apreté control, option y shift por varios segundos, seguía dormida.

Cuando empecé a desesperar y seguí las instrucciones de Google para forzarla a despertar, seguía dormida. Cuando la llevé al iShop al día siguiente, seguía dormida. Cuando volví a casa —con una cita programada para dentro de 17 días— seguía dormida. Ahora que escribo esto desde mi MacBook de 2009, sigue dormida. Mañana cuando se la lleve el técnico que mi amigo Gonzalo me recomendó, seguirá dormida. Solo les cuento todo esto para decirles que la desesperanza nunca se apoderó del todo de mí. Como entonces, no lo permití.

Le cerré la puerta al golpe de perder mi laptop y cedí el espacio que debió ocupar la ira, la preocupación y la tristeza a la organización. Me moví porque había que moverse. Abrí mi calendario inmediatamente y revisé la fecha del pasaje que compré en plena pandemia, cuando mi intención era ahorrar más que viajar. Entré a apple.com y busqué una nueva laptop, vi que además podía conseguir AirPods con mi compra.

Empecé a buscar otras cosas que quería comprar y de pronto el plan de viaje estaba armado. Con suerte logran restaurar mi laptop antes. Me conformo con que prenda, así la puedo canjear. Según apple.com son 300 dólares de crédito si la laptop funciona. Veremos. En realidad lo más importante es que abran la frontera a tiempo para mi viaje.

Me pareció curioso descubrir cuánto dependo de mi laptop, o mejor dicho, cuán cabalmente miserable me sentí de perderla. Mucho más fuerte que con mi celular, un recorrido doloroso ya bien documentado. A estas alturas todos hemos experimentado la ignominia de una vida sin teléfono. Que se me quedó en el taxi, que me robaron, que se me cayó borracha al water, que me cargué la pantalla. Sea cual sea el origin story, la trama es universal y la amenaza del remake, constante. Pero sabes que, mal que bien, todo está en la nube y no es tan costoso reemplazar el equipo —o ya nos acostumbramos a la vileza del este ciclo de gasto.

La laptop es MUY diferente. Para empezar es más cara y todo lo que tienes ahí no necesariamente está en la nube o en algún backup externo. Sé que tengo uno pero no lo he actualizado en los últimos seis meses. La nube debería estar al día, pero no lo sé. Aunque claro que en los últimos seis meses tampoco he hecho demasiado, so I don’t even know what I might have potentially lost. En fin, el punto es que me dolió la pérdida y solo lo noté porque entré en “modo seguro”. Me cerré a todo y empecé a organizarme, para evitar el dolor hasta el último momento posible. Nadar o morir.

Pero como podrán notar en esta entrada, incluso si tarda dos años, el dolor llega igual —y es tan insoportable como cuando está fresco, so I don’t even know what was the point in all this.
No me sirvió de nada. Hoy me siento tan al borde como al principio.
It’s just the same shit day, repeating itself time and time again.

In a mood

Son más de las dos de la mañana and I’m in a mood.

Dormí toda la tarde porque mis horarios se invirtieron nuevamente. Da lo mismo. No estoy haciendo nada provechoso con mi tiempo. Siento que a todos los planes que podría tener les falta una pieza, que no es imposible de conseguir, de hecho se siente muy asequible, solo depende de terceros y tales terceros no están disponibles en este momento.

Válido para todo. ¿Por qué no busco trabajo? Ah, porque con el Estado de Emergencia ni siquiera la gente con trabajo tiene trabajo. De hecho cada vez escucho de más conocidos o amigos que han sido despedidos o suspendidos o cuyos sueldos se han reducido. ¿Buscar trabajo? In this economy? No, tendré que esperar a recuperar algo de normalidad.

Estoy al tanto de que son solo excusas, por supuesto ⏤and you should, too! La verdad es que no quiero trabajar y, si quisiera, no sabría en qué. Es algo que espero resolver con mi terapeuta. Pero suena lógico, ¿verdad? Independientemente de si quiero trabajar o no, casi todas las industrias están paralizadas por la pandemia. Difícilmente es la atmósfera más propicia para empezar en ninguna parte.

¿Cómo sé que son excusas, entonces? Porque, en algunos casos, son realmente absurdas. Por ejemplo, podría llenar mi tiempo con cosas productivas que me gustan, como leer o hacer ejercicio. Pero no estoy leyendo porque los libros que estaba leyendo están actualmente en una repisa que no puedo colgar y no estoy haciendo ejercicio porque no tengo los implementos necesarios.

Um, bullshit.

Al principio de la cuarentena me las arreglé para armarme un gimnasio de cosas que encontré en mi casa. Si no estoy haciendo nada es porque ahora me da frío. Resulta que toda mi ropa de gimnasio es de verano ⏤shorts, polos manga corta, tanks⏤ y no tengo nada abrigador que quiera sudar. Entonces, tendría que comprarme ropa de gimnasio de invierno… nueva. In this economy? No, tendré que esperar a que no haga frío… en julio. ¿Ven? Absurdo.

¿Y los libros? ¿No podrían estar al lado de mi cama, donde estuvieron hasta que compré y armé la repisa? Sí, pero no. Los puse en la repisa inmediatamente después de armarla, a pesar de saber que no podría colgarla. ¿Los clavé a la repisa y ya no los puedo sacar? No, podría sacarlos, pero puse la repisa debajo de mi mesa de noche y tendría que darle la vuelta y ugh… ya no tengo ganas de leer. ¿Ven? ABSURDO.

To my credit, realmente intenté colgar la repisa. Compré dos e intenté colgar una, la que tendría menos cosas encima, pero no confío en mi mano de obra. No tenía un taladro, así que usé clavos y martillo y la pared se descascaró un poco, lo cual solo me hace pensar que las probabilidades de que se despostille de repente, los clavos cedan y la repisa me parta el cráneo in my sleep son altas. Imagínense la otra, la de los libros, que pesa bastante más que la primera. Esa se caería sí o sí.

Entonces me digo “cuando Promart reabra su servicio de instalaciones llamaré a alguien para que cuelgue la repisa correctamente y cuando alguien cuelgue la repisa correctamente, los libros me serán más accesibles, y cuando los libros me sean fácilmente accesibles, los retomaré”. Mientras tanto, veo series y películas usando mi proyector, que descansa en la repisa que sí colgué (y que descuelgo antes de dormir para no morir así). ¿Ven? A-B-S-U-R-D-O.

Ahora me pregunto para qué mierda quiero colgar repisas en un lugar en el que no pretendo vivir por mucho tiempo más y me respondo: para distraerme. Del hecho de que estoy aburrido y deprimido, de que el invierno me debilita y me quita las ganas de hacer ejercicio o leer o escribir o hablar con gente o ver amigos o hacer nada que no sea comer porquerías y estar en mi cama el 80 por ciento del día.

Ugh, perdón. Son las tres de la mañana and I’m in a mood.

Laid to rest

21 de junio de 2020

A comienzos del mes, mi madre me informó que era el aniversario de la muerte de mi papá. Como todos los años, me dio igual y no pensé mucho en el asunto. Estaba releyendo un libro sobre el racismo en el Perú que me parecía más importante. Al día siguiente escribí buena parte de lo que sigue a continuación, pero no lo publiqué. Quería publicar algo sobre el racismo primero. Como siempre, ended up doing neither.

En cualquier caso, me dio un rato para sentarme con lo que escribí ⏤y lo que no⏤ y enmendar un poco el texto. No porque sienta la necesidad de defender las acciones de nadie, sino porque creo que es lo justo. Otherwise, it’s character assassination. No need for that. La foto siempre es más grande que sólo nuestros errores. “If we were our outcomes, I’d be joining you.”

Entiendo que crear excusas ⏤a veces inconscientemente⏤ para justificar los comportamientos dañinos de terceros, especialmente familiares o parejas, sea casi un reflejo para muchxs. Yo no soy esa persona. De hecho, me desagrada la gente que racionaliza las deficiencias de sus seres queridos ⏤”ella es así”, “él no es muy expresivo”, etc.⏤ para explicarse a sí mismos y al mundo sus experiencias negativas, excusando a sus protagonistas en lugar de llamarles la atención.

Me desagrada aún más cuando, luego de racionalizar away cualquier actitud problemática, concluyen que “en el fondo [esa persona] me quería”. Simplemente porque “they must have.” No, stop gaslighting yourself. Las dinámicas familiares son más complejas que eso. Es posible entendernos y perdonarnos sin negar o reducir la realidad. Querer no es automático ni obligatorio, te lo ganas. Anything else is obligation.

Creo que cuando uno es chico no sabe realmente lo que siente. No es posible, no tienes la suficiente información. Uno siente lo que le dicen que sienta y cree sentirlo porque confía en quienes dan la indicación. Crees en dios porque te dijeron que existe y te ama. Crees querer instantáneamente a tu familia extendida, gente que ni recuerdas, porque te dijeron que ya te conocían y querían, aunque tú no lo supieras.

Claro, pues. Cómo podría no querer a alguien que me quiere. Ergo, los debo querer. Este sentimiento raro y ligeramente incómodo que te genera esta gente, con la que nunca has tratado, debe ser amor. Si no nos vemos casi nunca y, cuando nos vemos, no son particularmente cariñosos, da lo mismo. Los tengo que querer igual, right? Wrong, pero aún no lo sabes, eres un niño.

Además, probablemente nunca tendrás que descubrirlo. Lo más común es que con el tiempo formes un vínculo real con toda esta gente y ya no sientas que “tienes que quererlos”, los querrás de verdad. That’s kind of how it works with family. You grow into the love you’ve been told you already have.

Solo ahora puedo identificar que cuando otros niños decían querer a su papá y yo pensaba “sí, pues, es mi papá, lo quiero”, en realidad no estaba tan seguro. No sabía si era un sentimiento genuino o algo que me habían implantado y nunca se me había ocurrido cuestionar. En mi cabeza, la alternativa, la posibilidad de no quererlo o querernos, era impensable.

Sin embargo, el único sentimiento real que me despertaba, el que sí recuerdo experimentar, era no-confianza. No desconfiaba de él. Jamás pensé que mi papá podría, intencionalmente, hacerme daño. Simplemente no confiaba en él como en mi madre. Imposible. Sabía que siempre podía contar con mi mamá para lo que fuera, pero a mi papá no se le podía ni pedir ayuda.

¿En qué momento? ¿En las mañanas ⏤absolutamente todas las mañanas⏤ cuando renegaba porque iba tarde para el trabajo? ¿O después del colegio cuando entraba a saludarlo a la sala, donde él almorzaba solo, y recibía un invariable “qué quieres” en lugar de “hola”? ¿O quizá después de almuerzo, cuando se encerraba a dormir ⏤literal, con llave⏤ y no emergía hasta la noche? No, imposible. El huevón era mega raro. Incluso después de dormir todo el día, las probabilidades de que se levantara de mal humor eran 50/50.

Ahora como adulto, podría entender que estuviera deprimido, que su vida no fuera lo que hubiese querido, que se sintiera presionado por cumplir ciertas expectativas sociales, lo que sea ⏤esto hubiera requerido que abra la boca, claro. But as a kid? ¿Qué más me puede inspirar una persona que, pese a vivir en mi casa, no conozco, no me habla y está molesta el 75% del tiempo?

La única sensación real que recuerdo experimentar en relación a mi papá fue ansiedad. De chico al menos. De grande me dejó de importar y creo que ese fue su gran error. Logró que, cuando tuve peces más grandes que freír, mis propias ansiedades que resolver, me deje de interesar. De niño estuve ahí, dispuesto a entablar una relación. De grande ya tenía otros problemas, otras alegrías, otra vida entera de la que, históricamente, no participó.

Sería muy fácil para mí especular que yo no era el hijo que él quería, que no teníamos nada en común y que, cuando se fue notando clarito que no lo íbamos a tener por quién era yo ⏤o quién iba a ser⏤, dejó de esforzarse por conocerme. Podría hacerme la víctima, pero no lo fui. Nunca me botó de la casa, pagó al menos parcialmente por mi carrera universitaria, ¡me regaló un carro!

Podría, entonces, suponer todo lo contrario. Que siempre me quiso y por eso prefirió no saber demasiado, dejarme avanzar sin interferir y quererme de lejos ⏤o no arriesgarse a no quererme. ¡Pero no lo sé! No tengo la menor idea porque nunca se dio a conocer. For all I know, it very well may not have been about me AT ALL. Pero no tengo cómo saber.

No quiero atribuirle nada, ni positivo ni negativo, como la gente que racionaliza comportamientos ajenos para armarse su propia historia, para bien o para mal. ¡Pero tampoco puedo! ¡Porque no se dejó conocer! No me contó nada. De nada. Nunca. Incluso si quisiera tratar de negociar una explicación, tentar an educated guess, no podría. Considerando que soy su hijo, eso es ligeramente peor que no conocerME.

For all intents and purposes, mi papá era un pariente que vivía en mi casa, pagaba por algunas de mis cosas y que, en mi etapa escolar, solo me generó ansiedad. Mi plato ya estaba bien lleno descubriendo que era gay en un colegio a) religioso de clase media, b) donde todos los estudiantes son hombres, y c) donde todos los hombres son machitos homofóbicos. ¿Pero ENCIMA tener que lidiar con los martes de carpool? UGH.

Todos los martes durante la primaria, mi día empezaba con un nudo en el estómago. Siempre he odiado levantarme temprano y esos martes no eran ninguna excepción, pero podía reconocerlos porque eran un calvario especial. Era el turno semanal de mi papá de movilizarme a mí y a mis compañeros al colegio, to and fro.

Apenas abría los ojos sabía que, como todos los martes (y todos los días), se demoraría horas en estar listo, por lo que saldríamos tarde, manejaría como un enfermo y renegaría del tráfico. Yo, por supuesto, iría en el asiento del copiloto, con las tripas ensogadas, muerto de vergüenza. A esa edad te importa cómo tus amigos ven a tu familia y, tomando prestada una irónica frase de papás, crees que “su actitud es un reflejo de ti”.

A la salida mi suerte no sería diferente. Era (o me sentía) responsable de arrear a los chicos del carpool para no despertar al ogro haciéndolo esperar más de lo estrictamente necesario. No quería arriesgarme a que vean otra vez la misma cara de culo de la mañana, o que escuchen una vez más los bufidos con los que yo lidiaba día sí y día también.

No siempre era el caso, a veces conversaba y hasta se reía con nosotros. Pero el buen humor era lo suficientemente infrecuente para que en este momento ni lo recuerde. Lo que sí recuerdo es a mí, haciendo conversación para distraer a todos del monumento al mal humor que usualmente iba a mi lado o guardando silencio y vigilando con el rabillo del ojo su reacción al ruido de atrás. Todas las semanas, yo: un bulto que era más ansiedad que niño.

De miércoles a lunes, además, siempre podía contar con que se ponga a tirar las puertas de los clósets y revolver los cajones, renegando, buscando quién sabe qué, murmurando la misma frase rabiosa una y otra vez⏤mierda, carajo, todo agarran. Creo que, hasta la fecha, nadie sabe qué era lo que supuestamente agarrábamos. En el futuro nos reiríamos varias veces de eso.

En su momento me crispaba los nervios, claro. Pero al menos estaba en casa, en mi cuarto, solo. Ninguno de mis amigos o conocidos tenía que presenciar el bochornoso espectáculo. Tarde o temprano se iría a dormir o me dormiría yo y listo. Otro día habría terminado y, before I knew it, I’d be grown. Eso es lo que recuerdo. Esa es la base de mi relación con mi papá, un pasado ansioso y un posterior semi-conscious uncoupling.

Needless to say, cuando mi mamá me dijo que se cumplían tres años de su muerte y si quería conversar, me reí y le dije que no. No por mala onda o porque estuviera molesto. Sino porque no me acordaba y no me importaba demasiado acordarme. Cuando vine a Lima a despedirme, un mes antes de que muriera más o menos, dejé las cosas en buenos términos. Le dije “estamos bien, tú y yo” y cerré ese libro.

Volví a Nueva York sin nada que lamentar y cuando me dijeron que se murió, me quedé mucho más tranquilo. El nudo viejo en el estómago se me desató y me sentí libre. Además, creo haber escrito esto antes, estuvo agonizando mucho tiempo. Estoy seguro de que todos nos sentimos aliviados hasta cierto punto, empezando por él.

Si bien no tenía mucho que ofrecerle a esas alturas, me sentí bien de poder al menos extenderle la cortesía de una tregua absoluta. After that I was done y no me he sentido mal al respecto un solo día en estos tres años. ¡Me he sentido pésimo por muchas otras cosas, pero no por eso! Ni triste, ni molesto, ni arrepentido, ni nostálgico. No tengo por qué. No éramos cercanos and I’m okay with that.

Obviamente agradezco las cosas que recibí ⏤casa, comida, educación, etc⏤, sin las que no podría haber vivido ni la tercera parte de las experiencias que he vivido. Técnicamente buena parte de eso me correspondía por ley, pero no tendría por qué haberme dado nada. Sé que es una forma de querer. Let’s be real, though: financial support does not a relationship make.

Las razones por las cuales nuestra relación fue lo que fue no las sé. No sé si importan, la verdad. It was what it was and it’s ok. Yo lo he aceptado sin rencores and moved on. Pero confieso que me gustaría que se normalizara este tipo de experiencias. Para mí este es solo un domingo más… y es kind of annoying sentir que tengo que explicarme todos los años. Como si hubiera un problema eterno ⏤y encima el problema fuera yo.

Cuando dije que nadie quiere a nadie automáticamente, I meant it. Sé que es algo que se gana, siempre, no matter who you are. Porque, como todas las cosas que se ganan, se pueden perder. Es como Monopolio. Uno empieza el juego con mucho capital emocional y lo vas invirtiendo sin darte cuenta. Tu patrimonio sube y baja con el desarrollo de tus relaciones; las decisiones que tomas tienen un efecto directo en el retorno de tu inversión.

Idealmente, multiplicas lo que tienes y creas ese monopolio de amor indestructible que se le suele otorgar exclusivamente a la familia. De lo contrario, todo el tablero termina dilapidando sus fondos intentando pasar por ti. Creas esa cuadra por la que nadie quiere pasar, la que genera ansiedad porque no aporta nada, solo cuesta.

¿Y la gente que se equivoca, que a pesar de sus esfuerzos no logra corregir su juego o se rinde? Bueno, lo siento pero sólo ocupa espacio. Son una hilera de propiedades hipotecadas por las que da lo mismo pasar. Ya no te cuestan nada. And you can kinda settle into that and just keep playing. Suena fuerte, pero no se siente tan fuerte. Sigues tu juego nomás.

Incidentally, jugar Monopolio con mi familia es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi niñez. Siempre alguien lo proponía ⏤probablemente yo la mayoría de veces⏤ y nos pasábamos horas jugando. Era una de las poquísimas actividades que podíamos disfrutar genuinamente los cuatro, juntos e individualmente. Del Ludo nos aburríamos rápido y jugar cartas era poco frecuente, éramos muy chicos.

Mi papá siempre era banco y siempre ganaba. Irónicamente en mi analogía sería quien más perdió. O el que no jugó bien ⏤or at all? Quizá le metió más ganas a las primeras rondas y por eso tengo algunos recuerdos bonitos de muy chico ⏤cuando nos llevaba a la laguna a alimentar a los patos o cuando me sentaba en sus rodillas en el carro y jugábamos a estacionar en el garaje. No hay cómo saberlo. Pero en algún momento desapareció del tablero y su rol se limitó a banco. On a good day, quizá también Parada Libre o Arca Comunal.

Ganamos poco y perdimos mucho, pero al menos cerramos la partida en buena onda. Ahora no puedo pedir (ni darle) más que la paz que eso me dio. And lay it to rest.

Missfires

17 de junio de 2020

Alguien a quien estimo y respeto mucho me dijo una vez que sé copiar muy bien. It was a throwaway line. No pretendía decirme nada particularmente profundo o complejo sobre mí. Simplemente me vio dibujando algo ⏤a Pedro Picapiedra, un personaje animado de la prehistoria (literal)⏤ y lo dijo.

Podría recrear a Pedro con los ojos cerrados, incluso ahora. Me sé el trazo de memoria. Sin embargo, esa tarde no lo estaba dibujando de memoria. Estaba mirando una foto de Google Images para asegurarme de que las orejas y el pelo iban donde mi recuerdo decía que iban.

Si bien pasé muchísimo tiempo dibujándolo de chico, había pasado aún más tiempo desde que fui chico. Tenía que asegurarme de que Pedro se veía como yo pensaba que se veía. Así es como esta persona me vio, mirando una foto y reproduciéndola en papel, y decretó que “sabía copiar muy bien”.

Pienso en esto con frecuencia porque, a pesar de no haber procurado decirme nada trascendental, resultó que, en efecto, soy bueno copiando. No solo para dibujar, sino en general. Para escribir, para relacionarme con otros, para estar vivo. Lo último que vi, leí, oí dicta de alguna manera lo que voy a hacer inmediatamente después.

Soy bueno copiando el mood del ambiente en el que estoy y con frecuencia me cuesta volver atrás. Una vez abandonado el ambiente y adoptado uno nuevo, el yo de antes can’t come to the phone right now. Why? Oh, ‘cause she’s dead.

Soy bueno copiando sentimientos también, acoplando mis emociones a la música que escucho o lo que veo en la tele. Por ejemplo, acabo de ver un capítulo de 13 Reasons Why y tuve que ponerme a escribir esto para no enloquecer como Clay. De pronto solo podía pensar en cuando tenía 19 y le decía a una chica que era mi amiga que siempre tuve el presentimiento de que moriría joven.

Aunque según mi profecía ya debería estar pudriéndome, mi criterio de juventud se ha ampliado con los años. Ahora creo que podría considerarme joven por una década más. Aún así sigo pensando que de esa década no paso y, en este momento, que quizá ni llego.

Hace un rato le escribí a esta chica, que en su momento respondió que ella sentía lo mismo, después de un silencio de 4+ años. La última vez que nos vimos fue en Nueva York, de casualidad. Fue raro, como la disolución de nuestra amistad, pero no malo. Simplemente uno de los ambientes que dejé y a los que no podía volver, porque cuando volví me sentí incómodo.

Le pregunté de frente cuándo dejó de pensarlo. No porque yo asuma que ya no lo piensa, sino porque me gustaría que me diga que ya no lo piensa y cómo lo logró. Qué cambió. Probablemente lo lea mañana y piense que estoy demente. Me da mucha curiosidad ver hacia dónde me llevará este impulso.

Lo más gracioso es que, si me pregunta por qué le pregunté esto, no le voy a saber responder. No se debe a nada en particular, simplemente vi un capítulo de 13 Reasons Why y me monté a esa ola (y obviamente no se lo diré. Prefiero ser random a ser ridícula).

Supongo que ya estaba un poco volátil desde que vi fotos del día que compré mi bicicleta en marzo de 2012, videos del aniversario del tour Spice World 2019 y un instagram live de un ex amante del 2011 haciendo yoga con su actual marido y otro que, sospecho, es novio de los dos.

Me pregunto si soy bueno copiando porque no sé producir nada nuevo de verdad, que sea exclusivamente mío y emane naturalmente de mí. ¿Existen siquiera cosas nuevas todavía? No lo sé. Pero sé tomar lo que veo y reproducirlo, tanto dentro mío como fuera de mí, como una sensación o un producto.

Me gustaría decir que lo hago a la perfección, pero soy bueno copiando. Alguien que es bueno copiando sabe hacer suyo el resultado. No es perfecto, es mío. You wouldn’t even know the difference. Por eso me sorprendió que alguien me mirara y realmente me viera y pudiera decirme, en un segundo, como si nada, que era bueno copiando.

El juego de las sillas

29 de mayo de 2020

El grueso de esta entrada la escribí el 12 de mayo, a puertas de cumplir dos meses de cuarentena. No sé por qué la dejé sin publicar si ya estaba lista. ¡Lo peor es que ahora ni me importa! Ha pasado tanta mierda entre entonces y hoy ⏤en general, digo; no a mí⏤, que ni siquiera recuerdo qué provocó que piense en esto. Solo Knee sabe en qué estado emocional estaría. Loca, obvio. Murmurando en la cocina, peleándome sola.

Si bien es un poco huevona la situación, creo que cae en la categoría de “no sé quién necesite ver esto, pero…”. De pronto a alguien le viene bien leerlo, sentirse acompañado en esta situación diseñada para avergonzarnos o algo. Sé que no soy la única persona soltera y despreocupada en sus early-to-mid-30s. Pero también sé que el mundo parece empecinado en hacerme sentir mal al respecto y cuestionar cuán genuina es mi serenidad.

“¡CÓMO PUEDES ESTAR TAN TRANQUILA! ¡SOLA! ¡A TU EDAD! ¿NO EXTRAÑAS ESTAR CON ALGUIEN? ¡NO LO CREO, ESPERANCITA!”

Efectivamente, cuando uno hace su vida tranquilamente de a uno (valga la redundancia), esta sociedad binaria no puede esperar a meterse en su cama y agitarle las sábanas. “¡Todos quieren una pareja! Quien diga que no está tratando de no quedar mal, porque no la tiene”.

Este ostracismo de los solteros es absurdo y deliberado, como cualquier otro sistema de control disfrazado de naturaleza. Pero no voy a ponerme denso. Solo voy a señalar un error en su lógica. Que uno esté tranquilo siendo soltero ⏤incluso que lo disfrute⏤ no quiere decir que no considere tener una relación. Considerar una relación ⏤incluso desearla⏤, por otro lado, tampoco significa que estamos sufriendo su ausencia. Los solteros felices no somos Lucky, preguntándonos por qué nos visitan las lágrimas cada noche.

Mi caso como muestra. Desde que empezó la cuarentena he escrito o tuiteado sobre mis sueños con frecuencia. En parte porque es el único lugar donde me suceden cosas interesantes que contar. En la vida real lo más chévere que me pasa es aventurarme a supermercados cada vez más lejanos. Olvídense lo que fue cuando me animé a ir hasta Plaza Vea de Dasso. LIT AF.

Anyway, en algunos de mis últimos sueños me descubro en escenarios románticos con alguien. Por lo general, tanto el contexto como la persona varían. Abrazando a un crush, viendo tele con un ex, chapando con un desconocido, da igual. El resultado es el mismo: THAT feeling, el del comienzo. Luego me despierto y como viene, se va.

Una vez que la fantasía me ha dejado, entra mi realidad. Muy Virgo, empiezo a evaluar si, de ser real, ese escenario específico sería buena idea. Con el desconocido no hay cómo saber, pero con los crushes y los exes por supuesto que sí. Después de contrastar cuidadosamente lo que quiero y lo que sé de esa persona, termino por sacudirme la idea. Así, con mucha calma, continúo con el resto de mi día.

¿Lo extraño? Sí, a veces. Pero tampoco es como que estoy lamentándome en casa, solo como el hongo. Bueno, not right now porque estamos en cuarentena, ¡pero por lo general tengo otras alegrías! Más cortas, sí; pero no menos satisfactorias. Tengo amigos que me quieren y desconocidos que me quieren aún más.

I enjoy casual sex, sue me! Me gusta salir con gente que no tiene mayores pretensiones, que no se proyecta más allá de una primera noche de diversión. ¡Quizá ni eso! Una buena hora y adiós. Si algo “más serio” pasa luego, pasa; pero por lo general desconfío de la gente que se engancha en dos segundos, porque no se está enganchando a ti sino a su idea de pareja. O peor, al reflejo de ellos mismos con pareja.

Mi casual dating no quiere decir que esté buscando específicamente gente que no me quiera volver a ver. Todo lo contrario. ¡Creo que potencialmente cualquier persona está en capacidad de sorprenderme gratamente! Pero si no sucede, también podemos pasarla bien mientras dure ⏤however long that may be.

No soy incapaz de emociones más complejas. He tenido relaciones y las he disfrutado. O bueno, si no las disfruté al menos aprendí (y esa es la palabra mágica). Tampoco prefiero una cosa sobre la otra, ambas tienen su gracia. Pero esa relación larga, “eterna”, de la que hablan los apologistas de la ~vida de pareja~ just hasn’t happened yet.

¿Me gustaría que pase? Claro, por qué no.
¿Voy a HACER que pase? Primero muerta.

Invoco nuevamente la palabra mágica: aprender. De mis exes aprendí lo que quiero y lo que no; lo que es compatible no solo con mi vida actual sino con la que deseo ⏤y cuánto de eso puedo negociar u ofrecer libremente con tal de hacerles parte de esa vida. También aprendí mis límites, lo que merezco, lo que no podría ceder.

No acepto ser manipulado hacia una relación con tal de no estar solo. O para satisfacer las demandas de terceros, que por alguna razón exigen que nadie esté solo. No sé ustedes, pero yo no necesito estar rodeado de gente. ¡De hecho la pandemia no alteró mucho en mi vida, más allá de impedirme viajar! Me gusta estar solo. Me gusta estar con alguien también. But I’ve been coerced into the wrong relationship before. Nunca más.

Y a veces son solo eso, las relaciones equivocadas. Mi relación no era mala, simplemente no era la correcta. No éramos compatibles, él no era con quien quería estar. No soy incapaz de ceder y capitular. Sé que las relaciones requieren concesiones. Pero también sé que hay dealbreakers y cerrar los ojos “para no estar solos” es una idiotez. La factura siempre llega.

Con los años, en un esfuerzo coordinado entre nuestros temores mortales y la sociedad heteronormada y patriarcal, ese “para no estar solo” empieza a mutar en un “para no quedarse solo”. Rechazo 👏🏽 al 100% 👏🏽 esa 👏🏽 propaganda 👏🏽 de mierda. Me REHUSO a aceptar la mentalidad del juego de las sillas, ¡como si no hubiera aprendido nada!

A los treinta, empezarás a notar que el mundo redoblará sus esfuerzos para convencerte de que “no podemos jugar para siempre”. La música acabará a cierta edad y si no nos sentamos en una silla, CUALQUIER silla, seremos los únicos de pie. ¿Y? Si soy el único de pie, caminaré hacia la música, me pondré audífonos y me la llevaré. Sillas hay en todas partes. Si alguna me acomoda, la levanto.

Nadie pierde su humanidad porque no formó una pareja, dejen de obligar a la gente a conformarse con cualquiera para no tumbar su cómodo status quo. La misma huevada que mirar con pena a las mujeres que no tienen hijos, por las razones que sean. Yo no siento que haya perdido mi valor teniendo 35 y siendo soltero y sin hijos. Es de puta madre. Al menos por ahora, que aún me veo joven y más o menos deseable ⏤ equis de.

No se preocupen tanto por los solteros, amigos de las sillas. Estamos todos bien. De última nos sentaremos en el suelo a escuchar música, cosa que les conviene. Porque tarde o temprano, cuando descubran que su silla era terriblemente incómoda, por lo menos la mitad de ustedes se nos unirá.

Mientras tanto, aquí seguiremos muy tranquilos, culeando en armonía y visitando amigos con y sin silla. Don’t judge, xx.

It’s Doris, bitch

10 de mayo de 2020

Día 56.
Things are getting kind of gross…✝︎

Hoy me siento algo disperso. Hasta hace unos días estuve escuchando el nuevo audiolibro de Tori Amos, pero me detuve para capturar un clip ⏤para instagram, obvio⏤ y lo dejé. El fragmento era sobre su experiencia tocando en Rusia poco después de que Putin impusiera la ley contra la “promoción” de la homosexualidad. Tori, ever the unshakable ally, decidió aprenderse el himno lésbico Not Gonna Get Us de t.A.T.u. (¡!) y tocarlo para sus gays de Europa Oriental. Queen. Probablemente lo retome más tarde.
It is Mother’s Day after all.

Esta mañana no ocurrió. Me levanté como a la una (porque me acosté como a las 5). Estuve hablando con un amigo de California buena parte de la madrugada y luego me quedé viendo Mrs. America para distraerme de todas las cosas que, entre vino y vino, había terminado por confesar. Chief among them ⏤me gusta esta frase, no sé cómo traducirla⏤ el duelo que me generó Nueva York y que aún no termino de procesar. Mi amigo me dijo “escríbelo”. Yo, mueca de malestar.

No voy a ahondar en ello ahora, no es el momento. Se está cociendo, déjenlo tranquilo. Tengo, sin embargo, una anotación específica que compartir y está ligada al acto de escribir. Muchos de mis amigos, con justa razón, me preguntan por qué no estoy escribiendo ⏤insinuando libro, no hobby⏤ si precisamente me mudé a Nueva York para participar de un programa de escritura.

La respuesta corta es que soy muy egoísta pero quiero ser muy altruista. Escribo para obtener un beneficio extremadamente personal (hablar de mí mismo), pero quiero aportar algo también y aún no sé cuál es esta contribución que solo yo ⏤o alguien en similar situación⏤ puedo hacer. La verdad, solo escribo porque no sé cómo comunicarme de otra forma. Como Fiona Apple de niña, mandándole cartas a sus papás en lugar de discutir en persona, escribo porque odio que me interrumpan. Es medio dictatorial y hasta un poco cobarde, pero es así.

Quizá estoy teniendo una severa crisis de autoestima, pero me resulta arrogante pensar que “tengo algo que decir” solo por existir, por ser yo. ¡Como si no hubieran ene huevones similares a mí! No todos escribirán, pero algunos seguro sí. Por eso cada vez que escucho estos diálogos simplistas ⏤tipo Hollywood⏤ de “¡eres únicx, tu historia es importante, más gente debería compartir sus journeys!” me pudro un poco por dentro. Sí, todas las historias son válidas, pero varias se contaron ya.

¿Tengo algo urgente que decir, una reflexión que no pueda esperar, que no se parezca a o, en su defecto, contribuya con lo que ya existe? Ahora mismo creo que no. Nada que no le haya escuchado a otro old millennial, peruano, gay, de cierto privilegio. Tengo algunas ideas, así que en vez de escribir, estoy leyendo.

Es posible que yo concentre varios recuadros del checklist, pero ciertamente no soy el único. Ya hemos escuchado de esos recuadros un sinnúmero de veces. Estas historias están, mal que bien, establecidas en el imaginario popular, extensamente documentadas. Bravazo, pero hay más.

Historias de otros grupos con menor visibilidad o representados incorrectamente o ignorados de plano. La ventana para estas otras conversaciones, de las que yo no participo ⏤o participo muy tangencialmente⏤ nunca ha estado tan abierta como ahora. Hay un apetito, pequeño pero intenso, por escucharlos and we like to see it.

¿Podría encontrar alguna forma de participar de esas otras conversaciones que me parecen importantes? Si existiera una manera de hacerlo desde el espacio que me corresponde, me encantaría. But it’s not my story to tell, cómo haría un libro de eso. Tacky.

Los temas que sí me competen seguirán ahí para cuando encuentre mi punto de entrada. ¿Cuándo? No lo sé. Por más loca que esté y por más cosas curiosas que me hayan ocurrido, no considero que esté en una intersección particularmente interesante, con todos mis privilegios y mi buena suerte, para que a alguien le importe un pito mi ~journey~. Me falta.

Suena a que me estoy dando de baja, no es así. Créanme que no hay nadie más interesado que yo en tener su torta ⏤aportar⏤ y comérsela también ⏤hablar de miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií. Al final puede que me cague en todas estas expectativas estúpidas que yo mismo me impongo y haga lo que me salga del hoyo. O quizá no haga nada nunca and I’m ok with that.
Que será, será, bitch.

Ya ni sé

7 de mayo de 2020

Déjenme revisar el calendario para contar los días.

* Abre Calendar *

* Sube al 15 de marzo, cuando Vizcarra anunció el inicio de la cuarentena. Para mí este es el primer día real, pero cuento desde el 16, primer día efectivo *

* Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, o⏤ siete. Por siete, cuarenta y nueve. Más uno, dos, tres, cuatro, cincuenta y tres *

Día 53 del encierro y esto es el tiempo ahora. Un control auto impuesto.
No era necesario saberlo, todos los días se parecen desde hace más de siete semanas. Yo decidí contarlo, por costumbre. Por devolverle un poco de importancia. Me llama la atención haber contado en semanas. ¿Quién cuenta en semanas? Solo las madres primerizas creo.

Acabo de recibir un email de Starbucks ⏤aunque no local⏤ sobre “más ubicaciones abiertas”. No recuerdo la última vez que tomé café. En mi casa no lo preparo, no tengo con qué. Debe haber sido en el Starbucks de Planet Hollywood, en Las Vegas, la mañana de nuestro retorno a Lima, antes de volver al cuarto para empacar y despertar a la puta de Daniel. Y dormir otro tanto yo, que también fui un poco puta ese día.

Pienso en el simple hecho de pasar por un café y lo raro que sería ahora. La desconfianza que sentiría cuando me lo entregan y que quien me lo entrega sentiría cuando le pago. Raro todo. Más raro que, siendo tacaña como soy, ni siquiera me tomaba cafés con tanta frecuencia como para extrañarlo. Probablemente tampoco lo haría ahora; aún así aquí estamos. Bueno, hoy me provoca, pues. Día 53 en que, además, ya hace frío. Me he puesto una polera por primera vez.

Oigan, me da un poco de no-sé-qué que todo este tren de pensamiento haya nacido de un email de Starbucks. Da la impresión de que lo consumo y lo promuevo y no es el caso ⏤hashtag not an ad. Trabajé hace poco con ellos y todo bien, no es un mal café by any means, pero no son el lugar al que yo, personalmente, vaya por café. Al menos no hoy en día. Salvo que me quede inevitablemente de camino, como por ejemplo, entre el lobby de un hotel y mi cuarto en dicho hotel.

Mi intención el día de hoy era escribir cualquier otra cosa, por cierto. Algo que me visitó anoche, antes de dormir, sobre hechos concretos versus verdades personales. Sin embargo, ya se me hizo muy largo para empezar ahora. Voy a tener que cambiar el título y guardarlo para después. Igual, me di cuenta al tiro que no funciona si tengo que poner la fecha al comienzo. Siempre quiero poner la fecha en español, pero el texto se manifestó en inglés y no quiero traducirlo. Ergo, incongruencia de formato y eso, sencillamente, no puede ser.

ESTE ES EL TIPO DE PAYASADAS QUE PIENSO CONSTANTEMENTE, HOLA, QUÉ TAL.

Ya. Si bien ninguna de mis entradas tiene sentido o importancia, menos ahora, tampoco deseo agregar otra fuga accidental/pésimo ad para el café de la sirena a la colección. Retomaré algo de propósito y les contaré, antes de que se me acabe la batería, otra cosa mucho más corta que también me visitó anoche: un sueño.

Estaba en un lugar no identificado viendo una película con mi amigo Adriano cuando, lógica de sueño, se nos unió Olly, de la banda Years & Years. Estábamos tirados en unos colchones en el suelo y no estaba del todo cómodo, por lo que pensé que el lugar no podía ser mío. Debía ser un departamento muy de gente joven o un backpacker. Pero era una casa, MI CASA (solo que bastante más grande y cero parecida a mi casa). Lo descubrí cuando bajé a la cocina por vino. “Tengo dos botellas de vino abajo”, les había dicho, y cuando fui por ellas, noté que ambas ya estaban abiertas.

“Ugh, mi mamá se ha tomado mi vino”, pensé. Entonces escuché el televisor en un cuarto contiguo. Era mi hermana, viendo alguna huevada en el sillón. Probé ambos vinos, decidí por el que me supo más rico y volví a lo que entendí era mi cuarto. Tomamos, vimos algo. Hedwig inicialmente, pero lo cambiamos porque no se veía bien. No recuerdo qué vino después. Le dije a Adriano que me quería chapar a Olly y se rió. “¿Tú? Qué raro”. Pronto descubrimos que Olly estaba muy en la lógica de los tríos y nos descomputó. Me quedé un rato abrazando a Olly, aprovechando el pánico, pero ahí nomás quedó ⏤ahora me da mucha risa la cara de Adriano.

¡Siguiente acto! Estamos camino a un concierto de Britney Spears en Chile. Olly no es parte de la nueva configuración. En su lugar aparecen varias otras caras familiares, incluido un conocido de la secundaria de quien no sé nada desde hace casi veinte años. Solo lo saludé y seguí mi camino, tampoco éramos tan amigos. Yo ya conocía el venue, había ido para un festival ⏤en la vida real nunca he ido a un festival en Chile⏤, así que naturalmente yo lideraba. De pronto, veo a alguien acercándose a la puerta desde otra dirección, dirigiendo un pequeño grupo.

Mi buena Judy, José Carlos, había llegado con su propio bouquet de cabras. Qué alegría encontrarnos todes ahí. “Va a estar increíble”, dijo una. “Ya, pero tenemos que comprar comida afuera antes que empiece porque adentro no hay nada”, respondí. Todavía era temprano y según yo adentro solo había “choripán a diez mil pesos”. Ahora me causa mucha gracia el detalle de los diez mil pesos porque en realidad no sé cuánto es eso. Lo googleé al despertar y resulta que son como 40 soles o casi 12 dólares. Sí, pues, absurdo por un choripán. Also, no un completo: un ~choripán~. Ja.

Nadie estaba tan preocupado por comer como yo, así que as a group seguimos inspeccionando el lugar. Por fuera, era como cualquier estadio o arena, pero por dentro era una especie de centro comercial mutante. A veces había tiendas; otras, ~experiencias~. Ambientes pequeños, decorados de una u otra forma, todos diferentes. Las conexiones entre un nivel y otro eran unas estrechas escaleras de caracol, como en una casa muy vieja. Nos tomamos fotos en todas partes porque gays.

Adriano me preguntó dónde estaba el local de comida BBB más cercano. Le dije que había que regresar por donde vinimos, a una suerte de patio de comidas/mercadillo, muy parecido al de Las Vegas donde Daniel y yo comimos ramen casi todos los días, pero versión LATAM. Recomendé un lugar que tenía un buen *algo* a buen precio. Qué diablos sería, ya no recuerdo. Acto seguido, estamos caminando por una carretera, rumbo a este lugar. Mi cerebro no pudo tolerar tanto glitch en la simulación y me desperté.

Lo primero que pensé fue que este venue, no los espacios internos que cambiaban como si estuviéramos en Harry Potter sino la carcaza, era real. Estaba convencido de que había ido a un lugar así, que si bien no estaba en Chile, estaba en alguna parte. Tenía un recuerdo vívido de la estructura y estaba absolutamente seguro de haber estado ahí, pero cuándo. ¡Dónde! Estuve tirado en mi cama un buen rato, rebuscando en mi memoria, y no pude llegar a ese lugar. Creo que efectivamente no existía.

Entonces me hice una pregunta que con frecuencia me hago porque mis sueños son súper así. Si mi recuerdo de haber ido a ese mismo lugar en otro momento, con otro storyline, también era un sueño, ¿fue parte de este mismo sueño, del día 53, o me inventé el mismo lugar dos veces, en dos sueños diferentes? A veces no sé si uno tiene sueños recurrentes o en el mismo sueño sueña que ya soñó.

Bueno, nada. Sigo loca.
Y me olvidé de comer, así que adiós.

La casa de las flores

4 de mayo de 2020

Día 50 de la cuarentena. Cincuenta.
C I N C U E N T A.
Técnicamente el día recién empieza ⏤son las 4:16 am⏤, así que hablemos del ayer.
Tuve una videollamada con una pareja de amigas.
Tomé un par de copas de vino.
El viernes me tomé casi todo un six pack de Coronas viendo la maratón en que Drag Race se ha convertido, así que me quise calmar un poco.
Empecé y terminé la última temporada de La Casa De Las Flores, también. Qué manera de prenderle fuego a lo que fue una gran serie.

Otro tema. He tenido sueños rarísimos este último fin de semana, todos muy bien ubicados en el universo Pandemia. Que tenía que comprar algo y no había, que veía un live en instagram, que mandaba stories de Mónica Zevallos al chat grupal. Qué indignante que ahora esos sean mis sueños.

Tuve una pesadilla también, de la cual no recuerdo absolutamente nada. De hecho creo que nunca comenzó. No sé si todos saben reconocer cuando un sueño está apunto de convertirse en pesadilla. Yo siempre puedo y soy capaz de detenerlos en seco. Pero esta vez me asustó más abrir los ojos que seguir durmiendo. Desperté con un dolor espantoso en el pecho, el corazón me latía a puñetes. Nunca me había pasado, no me podía ni mover. Pensé en lo horrible que debía ser un infarto, si esto ni siquiera se comparaba.

Sabía que no se prolongaría mucho más, que ya despierto me iba a calmar, pero tuve que concentrarme para aguantar mi dolor todo lo que duró. Mi corazón fue retomando su ritmo normal y me quedé dormido casi de inmediato. Pero cómo me dolió, csm.

Después de eso tuve otro sueño-pandemia, pero más bonito. Estaba en un taxi con alguien que no representaba a nadie en particular. Me tenía abrazado y yo le acariciaba los brazos. Me decía que me quería y yo pensaba “yo no creo quererte en lo absoluto, pero se siente bien tocarte. A ti, específicamente; así que quizá sí te quiero y no lo sé. O podría, no lo sé”. Me sentí un poco mal. Por él, que me quería; por mí, que no; por los dos, que no estábamos usando máscaras. “Porque, ¿y ahora?”.

El domingo fue un día particularmente nefasto, ¿no?
Siento que la humanidad se esforzó por ser excesivamente asquerosa y estúpida. Empecemos por aquí.

Vi un tiktok de una cabra blanca que podía alegremente demostrar su racismo, mas no aceptar que era pasiva. Ambas cosas me corroyeron, una más que la otra, aunque nunca supe cuál. Se turnaban para darme rabia.

Me imagino que si leen mi blog son parte de la mariconada y/o la apoyan (se agradece encarecidamente su colaboración). No necesitan que les cuente que la intolerancia también existe entre los LGTB+ ⏤homo/bi/transfobia interiorizada⏤ o que es tan o más espantosa que la de los heteros. Pero sí quiero decirles algo en lo que he pensado mucho ayer.

¿Se acuerdan de esa línea de Sospechosos Comunes, “the greatest trick the devil ever pulled was convincing the world he didn’t exist”? Bueno, el mejor truco que haya ejecutado la homofobia, bifobia o transfobia es convencer al mundo de que es una broma.

No me alcanzan las palabras para resaltar cuán perniciosa es esa mierda. Ni siquiera ha terminado de ser enunciada y ya nos robó toda capacidad de reacción. Porque sea cual sea nuestra respuesta al “chiste”, ya estamos exagerando. Piensen en cuántas veces hemos visto que, cuando alguien los confronta, los atacantes se refugian en el “ay, pero lo decía en broma”, “no es para que lo tomes tan a mal”, “es una gracia, no es para tanto”.

Yo, el ofendido, sé perfectamente la asquerosidad que me acaban de decir. Pero no puedo probarlo. Porque para la masa heterosexual, la más ignorante, la que no tiene puta idea de lo que es estar en mis zapatos, podría ser una broma. Y algo “gracioso” jamás podría ser malo.

ESA es la intolerancia que perdura, capaz de instalarse entre los propios LGBT+. Ahí están los huesos de esta mierda. Hasta el más obtuso puede llegar a entender que el “maricón de mierda” que te gritan con odio desde la ventana de un carro es condenable. Que si un matacabros, efectivamente, mata a un cabro es reprobable y punible. ¿Pero el chongo? ¿Joder al afeminado? ¿Burlarse de la pasiva? Nooooooo, ahí ya creo que están exagerando estas locas huevonas. “Es broma”.

Something to think about, no?
Igual que lo que vi minutos después en Twitter, que hizo de mi espíritu un basural en llamas.

Vi este video nefasto de gente rompiendo la cuarentena EN MASA para unirse a una suerte de procesión fúnebre en Piura, donde el difunto ⏤el alcalde o algo⏤ murió PRECISAMENTE de Covid-19. El texto que acompañaba el tweet decía, entre otras cosas, “quién responde por esto”.

¿Quién responde por eso? ¿En serio creen que, después de DOS MESES de advertir, explicar, declarar Estado de Emergencia y compartir datos actualizados CADA SEMANA, alguien debe hacerse responsable por esto?
Perdón, ¿ya qué más se puede hacer por estas personas?
Nadie tiene la responsabilidad de salvar a quien insiste, constante y estúpidamente, en ponerse en peligro. At some point, enough is enough.

Les pasará lo que les tenga que pasar. Claramente ellos están asumiendo ese riesgo y les importa un pito. Lo que me indigna es cuánta gente que sí está cooperando con el Estado de Emergencia y obedeciendo las recomendaciones de las autoridades se verán expuestas por estos idiotas.

Ninguno de nosotros quiere estar encerrado. Para algunos, estarlo es crítico. No tienen el privilegio que otros tenemos, de pasarla bastante cómodos y sin preocuparnos por qué comeremos en un mes, en una semana, en un día. Pero aquí estamos todos, odiando la situación e intentando seguir las reglas en la medida de nuestras posibilidades. Porque es lo MENOS que podemos hacer.

No somos economistas o funcionarios públicos, no somos personal de salud, no somos científicos trabajando en la vacuna. No tenemos cómo realmente ayudar a resolver esta situación porque casi nada está bajo nuestro control directo. EXCEPTO RESPETAR EL PUTO ESTADO DE EMERGENCIA. Es la única miserable cosa que podemos hacer por y para nosotros mismos.
Si no pueden entender eso, glaséenles la torta con Clorox and…

Dreamland

3 de mayo de 2020

Terminé de ver Hollywood. Estuvo bien.
La historia de los protagónicos ⏤los jóvenes⏤ es cualquier cosa.
El galán, el director, las aspirantes, meh. La pareja gay también, cualquier cosa. Ricos, sí; pero cero química. Demasiado monses todos.
O sea, estaba bien. Huevonxs ricxs culeando por sus sueños en sus ropitas de fantasía erótica de época. Nothing to write home about.

¡Ah, pero las viejas! VEINTE PUNTOS.
Toda la serie bien podría haber girado en torno a Patti LuPone, que para sorpresa de nadie, estuvo espectacular. Nominación sí o sí, premio quizá. Lo mismo Jim Parsons. El villano queer que nos merecemos.
De hecho, actor/actriz mayor o igual a 45 años es igual a 100 sobre 100.
Michelle Krusiec, Queen Latifah, Mira Sorvino, Joe Mantello, Dylan McDermott, Rob Reiner, Holland Taylor, LEGENDS.

Cada vez que cualquiera de estos aparecía, it was over for other hoes.
Incluso con papeles considerablemente más pequeños ⏤Krusiec y Sorvino, en particular, para mí⏤ contaban una historia muchísimo más rica que los otros pavazos. Sin todos ellos, hubiera sido un real bodrio porque la historia no es taaaaaan buena. O sea, sí… pero no.

Quizá si la temporada hubiera durado 9 o 10 capítulos en vez de 7, podrían haber desarrollado un poco más algunos personajes o sus relaciones, que en algunos casos quedaron SÚPER flojos (lo siento, ¿pero esa pedida de mano? Absurda). Ese ha sido, creo, mi mayor problema con la serie. Algunos personajes eran un mundo entero ⏤LuPone, Parsons, Taylor y Mantello⏤ y otros eran de cartón. Por ejemplo, ¿en qué universo YO no apoyo a la pareja gay de una serie? ¡Me comí la idiotez de Elite en tres días SOLO por Omander! Pero estos dos no me dieron nada. Me van y me vienen.

Además en un momento sentí que la huevada pisó el acelerador y voló hacia el final. Uno simplemente tenía que alegrarse de que todo le salía bien a todo el mundo. Personalmente hubiera preferido que se tomaran el tiempo de hacernos sufrir un poquito más y realmente darnos algo to root for. Un final feliz así porque sí se siente un poco hueco. Sí, técnicamente todos trabajaron duro y tuvieron altibajos y bla, bla, bla; pero así las cosas, parece una cadena de accidentes felices donde en realidad (casi) nadie se ganó su happily ever after.

Pero si quieres sentirte bien y no buscarle tres pies a este gato utópico, Hollywood es un buen show. Yo no pude dejar de buscarle algo de lógica real a lo que claramente es una fantasía y por eso se me cayó un poco hacia el final. Error mío. Igual lo disfruté, ah, tampoco soy tan cínico. Tuvo GRANDES momentos, chief among them Patti LuPone cachando en una escalera.

I C O N I C.

(¡¿Se imaginan ser un actor chibolo y desconocido y que te manden a simular que estás reventando a Broadway legend and National Treasure, Patti LuPone?! ME MUERO, PUES).

Fugas varias

10 de abril de 2020

Se me están quedando varias cosas en el tintero porque no logro sintonizarme con las ganas de escribir.

25 de abril de 2020

Hoy tuve ganas de escribir por un momento, pero no recordaba ninguna de las cosas que supuestamente tenía que contar el 10 de abril.
Terminé Tiger King.
Hablé por teléfono.
Leí cosas horribles en Twitter.
Lo de siempre, in no particular order.

Es el día 41 de cuarentena (¿creo?). Han pasado casi dos meses desde que volví de Las Vegas. No sé cuándo podré irme de nuevo, pinta pésimo todo. Me he llenado de millas, puntos y travel vouchers que no me sirven para nada. La venta de la casa se cayó también, pin ta pé si mo to do.

Hoy no he pensado mucho en trabajar. Tampoco en culear. Ayer sí.
Ayer además dije que este era mi último año de vida en voz alta. Había estado en silencio un buen rato, mirando instagram, con la mente en blanco y solo salió. No sé si fue aliento, amenaza o anhelo. Me fui a dormir para no averiguarlo. Desperté al meme de un mapache desparramado en un árbol. “Me gusta dormir porque es como morir”. Curioso. “Yop”. Yop también.

Tuve ganas de escribir, pero terminé releyendo ese blog oculto del 2007. “Sin ruinas, sin monumentos, sin souvenirs”. Me pasé. Me da vergüenza nivel Arjona, pero agradezco que exista. Es bueno recordarse. Qué hacen los que nunca escribieron un diario o similares, ¿ven fotos? ¿Les alcanza la memoria? Yo ya no me acuerdo de nada. En serio de nada.

El otro día vi que rojo más amarillo da naranja y me quedé estúpida. Sabía que lo sabía, pero antes de poder encontrar la información en mi cerebro, la información me encontró a mí. “Oy, de verdad…”. Empecé a listar las demás combinaciones en mi mente. Rojo azul, morado. Blanco negro, gris. Amarillo azul, Thalia. Algo quería probarme a mí mismo, no sé qué.

Más llamadas. Mi pelo larguísimo en cámara. Hablamos de cosas serias de gente vieja y de cosas viejas de cuando éramos jóvenes. Me jaraneo. Se me va el día tomando whisky. Se me van los mixers tomando whisky. No me gusta el whisky solo. Solo me queda whisky.

Pongo Friends de fondo. No presto atención. Los bracitos de Giovanni Ribisi en toalla. Presto atención. Ahora sí pienso en culear. ¿Cómo será el sexo post pandemia? No he abierto Grindr en meses. ¿Por qué la gente hablaría con un desconocido que quién sabe si algún día se podrá comer? ¿Por qué la gente está empeñada en sobrevivir el Apocalipsis?

Lo estuve pensando en el almuerzo. Imagínense, por diversión, que esto es solo el comienzo y todo se pone peor. Tipo, arenal, ciudad en ruinas, holocausto caníbal. La película es siempre la misma, la gente quiere sobrevivir. Se enfrentan a los zombies, tratan de salvarse entre ellos, llevan sus provisiones al refugio subterráneo, algunos murieron en el camino. El instinto de supervivencia los mantiene vivos. Mi pregunta es para qué. Porque subsistir entre escombros e incertidumbre is hardly a living. Quizá ni siquiera están pensando en vivir, sino en ganar. ¿Y si el trofeo no vale la pena? Prefiero vivir bien a vivir mucho, concluí. Mi estofado no se manifestó ni a favor ni en contra.

He estado l o c a t z a todo el día. Todo el año. Y el pasado.
Y el Pasado.

26 de abril de 2020

Es domingo, no se puede salir para nada. ¿Sigue vigente esa restricción? Ha pasado tanto tiempo ⏤tantas reglas, extensiones, arbitrariedades⏤ que ya no estoy seguro de lo que sigue en pie y lo que no. Revisé la botella de whisky esta mañana para calcular cuánta agua tónica y mixer de manzana necesito. Le quedan un par de tragos bien servidos. Con suerte tres. Una latita de tónica y una personal de Aquarius should do it.

Estoy releyendo The Glass Essay de Carson en el jardín. Esta vez estoy tomando notas, cosa que no hice durante la maestría. Es gracioso porque, ~en estricto rigor~, ahora no me sirven. Mejor dicho, no hay un fin para esas notas ⏤porque Anne Carson siempre sirve. Lo hago porque un día me tomó el espíritu y ya está.

Mis treintas han sido los años más sexualmente productivos ⏤a propósito de nada. No sólo en términos de lo experimentado sino de lo retenido. Una educación de líquidos, cuyos orígenes o composición no cuestioné en mis veintes, la década a flor de agua. El cuerpo es profundo; el deseo se dispara del mismo núcleo que los sueños, flotan, se diluyen. “Dreamtails and angry liquids swim back to the middle of me“. El centro es oscuro, crudo, volátil. Ninguna de estas características tiene valores asignados, por cierto. Eso lo inventa la gente.

Hoy pensé en esa cualidad caníbal del deseo porque la sentí. Que expresemos lujuria diciendo que “queremos comernos” a alguien no es gratuito. Hay una fuerte asociación entre consumo y pasión (no en vano ese lugar común se escucha o lee en todos lados). Se lo mencioné a alguien y su perspectiva me causó gracia. Me dijo “amiga, ni una menos”. Claro, la lógica predatoria indicaría que sólo uno puede ser “el que come” y, por ende, queda en pie. Pero yo me refería más a un canibalismo mutuo, en igualdad de condiciones. Algo como lo que Carson dijo sobre el final del amor.

“To see the love between Law and me turn into two animals gnawing and craving through one another towards some other hunger was terrible”.

En este contexto es bastante triste. De cierta forma señala que uno siempre está buscando algo dentro de su pareja y nos empecinamos en excavarnos mutuamente hasta encontrarlo. Nos seguimos perforando, con más rabia, “por qué no tienes lo que busco”, más resentimiento, “creí que lo tenías”. Eventualmente terminamos atravesándonos por completo y no nos damos cuenta hasta que llegamos, con las manos vacías, al otro lado.

Es una imagen extraordinaria de devastación recíproca; pero también puede aplicarse a una suerte de consumo mutuo, menos emocional y más sexual. Precisamente lo que veo detrás de mis párpados, proyectado desde el centro, cuando experimento un deseo muy intenso por alguien. Un licuado de colmillos, baba, ferocidad, que viene desde ambas direcciones, que no va a parar hasta escupir los huesos.

Creo que es por el “craving through (…) towards some other hunger”.
Cuando uno tiene más relaciones casuales que formales, la posibilidad de moverse hacia some other hunger nunca está muy lejos. Además la idea de que puedes crave your way through someone me parece hermosa (fuera de su contexto emo original).

No sé a qué iba con todo esto. ¡Pero puedo decirles dónde se originó! En la tarde vi un GIF de ese capítulo de Elit3 en que Arón Piper se disfraza de Rocky (Horror, not Balboa) y solo apreté los dientes y pensé “carajo, es que EN SERIO me lo podría comer”. And here we are!

El cerebro humano, huevona.