Archivos Mensuales: agosto 2020

Exile

Heard luscious before, I learned warm
Seen velvet, knew tightness, tasted words
soapy
translucent like bubbles
but tension from your skin
stretched to the brim of human
potential
overflowing with blood, alive like a wire
an understanding we’ve lacked
of terms
of bliss
as hollow phrases fill up with juice
grow rinds
give way to fruit
not an apple, but a peach
nevertheless holy and not to be touched.
I am never going to be able to unfeel you under my hands.
I am never going to be able to unfeel you under my hands.
I am never going to be able to unfeel you under my hands.
I am never going to be able to unfeel you nor feel you, again.
The weight of my greed
for each pound of flesh
is utter misery.

I’m going to tell you a secret…

En este día, el más sagrado del calendario homosexual of a certain age, quiero, como la reina del pop before me, contarles un secreto. Varios, de hecho. Me van a tener que tolerar el salto de un idioma al otro porque he descubierto que el español me resulta muy categórico. Lo que digo en español es demasiado real, me hace sentir excesivamente vulnerable. And if I am to release The Beast Within, la tengo que dejar salir como me duela menos. La frase con la que quiero empezar, además, viene a mí en inglés, así que piña.

I’m here to admit defeat. Ese es el secreto —a voces, pero secreto al fin— y la razón por la cual estoy atrapado en este limbo desde hace dos años. Quiero dejar en claro que siempre he sabido esto. No es un breakthrough producto de mi flamante terapia. Siempre he sabido que mi depresión post Nueva York se debía a que, en mi cabeza, perdí. No quiero decir que perdí como que “intenté y no me ligó”. Eso podría superarlo. Hell, podría intentar otra vez, sin problema. No, yo realmente perdí, as in regresé con menos. La experiencia me quitó algo, algo sumamente importante: el sueño que —me atrevo a asegurar— todos guardamos en el bolsillo de atrás.

Asumo que quien lea esto me conoce. Si me conoce, sabrá que yo hice mi carrera en publicidad digital. Sabrá también que me fue muy bien. ¿Saben qué? Fuck modesty, me fue excelente. Por mucho tiempo el estándar era yo. Incluso hoy, en algunos pocos círculos donde aún operan mis contemporáneos, mi fantasma me sobrevive (aunque gran parte de esto se debe a mi Miranda Priestly-esque attitude de la época). In short, I WAS A FUCKING LEGEND —cosa que antes solo podría haber dicho de broma, pero hoy no me da vergüenza aceptar. Es verdad y me lo gané.

Detuve mi carrera en un momento en el que, si hubiera seguido adelante, probablemente habría podido negociar cosas absurdas para mí mismo. Pero tenía un pequeño sueño en el bolsillo de atrás, one I’ve had for as long as I can remember. Desde que hacía las tareas de Composición en mis cuadernos forrados de papel lustre amarillo —el color de todas las asignaturas de Lenguaje— que luego encontraba a mi hermana leyendo a escondidas. Cuando se me presentó la oportunidad más ridículamente perfecta de seguir ese sueño, lo tiré todo y me fui detrás.

¿Fueron mis expectativas demasiado elevadas? ¿Fui muy ingenuo en cuanto a lo que humanamente podía conseguir de dicha oportunidad? ¿Me tiré a la piscina asumiendo demasiadas cosas? ¿Di mucho por sentado sin investigar, sin realmente trazarme un plan de acción para el futuro? Sí a todo. Me justifico ante mí mismo de la siguiente manera: it was a Monkey’s Paw scenario y me dejé deslumbrar por su magia. Yo le pedí algo extremadamente específico al universo y me lo depositó en el regazo, ¡mejorado! Pero, aparentemente, el universo no está obligado a hacer lo que el deseo no manda ni impedido de cagarte con lo que éste no prohíbe. So I got exactly what I wanted… with a side of what I never saw coming.

Sin entrar en demasiados detalles, porque ya estoy algo cansado, diré que no encontré lo que pensé que encontraría y terminé bastante más confundido e inseguro que cuando comencé. Es cierto que la ignorancia es atrevida y me habría gustado seguir siendo ignorante y atrevido. ¡Al menos habría sido productivo! Aunque agradezco que me haya ahorrado el previsible papelón de haber puesto sobre el papel aspectos de mí que hoy han cambiado radicalmente.

Vivir casi cuatro años en Nueva York me quitó la cojudecita limeña de un cachetadón. It punched the highlights out of my hair, if you will. Experimentar ese nivel de diversidad en carne propia fue lo mejor que me ha pasado y me hizo una mejor versión de mí mismo —for sure 100% mejor que la pituca-adjacent wannabe-mean girl I was in my youth. Así que no hay mal que por bien no venga, etc, etc.

Efectivamente, no puedo ponerle precio a que me saquen la venda de los ojos… pero en cierto sentido lo tuvo: I had to give it up. All of it. No solo vivir ahí, sino la idea de vivir ahí, el plan. MI ÚNICO PLAN B. Lo que me repetía a mí mismo cuando me agobiaba el día a día, cuando estaba podrido de mis circunstancias. “Algún día me lanzaré a escribir, como siempre quise, y viviré en una ciudad que me encante, que esté viva, donde a nadie le importe un pito lo que hago o dejo de hacer”. You know, el sueño del bolsillo de atrás.

WELL, GUESS WHAT, MIMI! “Algún día” llegó y se fue. I had it, cupped between the palms of my hands, and nothing came of it. I couldn’t grab it, I couldn’t hold on to it, it just sifted right through. Sí, aprendí un culo de mí mismo y eso no es poca cosa, quizá es incluso lo que me tenía que suceder y no lo otro. O quizá tenía que suceder esto primero para que luego pase lo otro. No lo sé, no lo estoy viendo. Después de todo, Fiona y yo tenemos eso en común. I, too, am likely to miss the main event if I stop to cry and complain again. Pero así me siento, no lo puedo controlar aún. Durante todos estos meses sentí que había perdido el sueño que hacía cualquier otra realidad tolerable.

I am pleased to report, though, que no voy a terminar esto en una nota amarga. Cuando empecé —y conforme avanzaba— estaba convencido de que así sería, pero descubrí algo nuevo en el camino. No recordaba a qué canción pertenecía la letra de Fiona que estaba tratando de citar. Antes de aterrizar en Better Version Of Me (¡!), revisé algunas otras que pensé podían ser. Una de estas fue Fetch The Bolt Cutters, que no decía lo que quería encontrar, sino lo que necesitaba leer:

While I’d not yet found my bearings, those it-girls hit the ground
Comparing the way I was, to the way she was
Saying I’m not stylish enough and I cry too much, and I listened because
I hadn’t found my own voice yet
So all I could hear was the noise that
People make when they don’t know shit
But I didn’t know that yet…

Fiona Apple, Fetch The Bolt Cutters (2020)

Cuando quieres hacer algo nuevo, siempre habrá gente mejor que tú. Eso es bueno, puedes aprender. Pero también habrá los que se auto proclamen custodios de ese círculo, los que te miren con la ceja arqueada, huffing and puffing por tu presencia. Fuck them. Solo tienen el poder que tú les cedes. Hablarán y harán el ruido que hace la gente que cree que todo lo sabe y la bulla te intimidará, porque aún no has encontrado tu lugar, tu balance, tu voz. But they don’t really know shit… and you just didn’t know that yet.

¿Mi próximo deseo?
Mucho. MUCHO. Más. Específico.
Fool me once… 😒

Appetites

My appetites are larger than the width of my mouth.
There’s no biting off more than I can chew, there will be no sinking of teeth.
I got no bite, I’ve given up.
I’m at the point of hunger going backwards
it curls back, it rolls back towards vomit.
Far too small to make a dent, mousey, lousy with craving
fed up with yearning, running amok, running on fumes, going unchecked, going unfed, fall through the cracks, slip through the gaps
between razor-sharp fangs
good as brand new,
sitting unused.
Anything would do, still
not a bite, not tonight.