El puto tráfico de Lima, pt. 2

Hace mucho tiempo, en lo que hoy parece a galaxy far, far away, existía una linda revista llamada Galería. Do you remember it? Era el esfuerzo colectivo de un pequeño grupo de personas that happen to be some of the most talented I know. Gran época, indeed. Tuve la suerte de formar parte del proyecto como colaborador en la mitad de las ediciones publicadas y mi primer artículo, el que estuvo en el número 0 y posteriormente en el gran debut, se llamó “El puto tráfico de Lima”. You may have heard of it. You may not have. No importa. Since, he dejado de manejar. Mi auto se averió y nunca lo arreglé. Actualmente se pudre en mi garaje. Quise llevarlo al taller innumerables veces, I swear it kept me awake at night. Pero siempre había algo más, otro gasto fuerte, otro evento importante, otro viaje, otro concierto y mi pobre carro quedó abandonado a su suerte. Instead, I took to my bike.

Mi chamba se mudó a Miraflores, donde vivo. Mi gimnasio está en Miraflores también. De pronto, el carro se volvió innecesario. Aprendí a vivir sin él con relativa facilidad. Hago hasta mis compras en bici (which proved to be a lot harder than expected). A mis papás, que aún viven en la casa donde crecí en Magdalena, los visito en taxi y no me hago mayor problema. “Mi vida es mejor sin tráfico”, pensé. Pero como en la vida todo se equilibra, mi paz y tranquilidad bicicletera empezó a verse amenazada por un nuevo cáncer. El alivio de no estar atrapado en el tráfico no me duró nada, pronto me vi forzado a lidiar con algo mucho peor. People.
Fucking. Stupid. People.

Mind you, ya tenía que lidiar con gente cuando iba en carro, pero de alguna manera no me parecía tan irritante como ahora. The more I ride my bike, the more partial to murder I become. Ahora, literalmente, odio a la humanidad. Quizá es porque soy más vulnerable en mi bici de lo que era en mi capullo de metal, no lo sé. Quizá simplemente he enloquecido más con el tiempo y soy menos tolerante, also a possibility. Pero en realidad creo que es porque hoy, en mis dos ruedas, experimento más de cerca cuán cojuda y conchuda es la gente, dentro y fuera de un vehículo. Es, como, no sé, me quita toda esperanza de que algún día esta ciudad sea civilizada. Tengo un asiento de primera fila al proceso mental (or lack thereof) de mis conciudadanos. The fact that they REALLY don’t seem to understand what they do wrong perplexes me and leaves me seething with scorching, homicidal rage.

¡Lo peor de todo es que vivo en Miraflores! Este distrito está tomando medidas notables por hacer que nuestra pequeña parcela de Lima sea lo más civilizada posible y lo hace a todo nivel. Prohibe expresamente la discriminación; ha colocado personal en los cruces para facilitarle la vida a los peatones – porque aparentemente los semáforos ya no son garantía de nada; ha designado carriles exclusivos para el tránsito de buses (aunque no estoy seguro de que hayan pensado esto all the way through… ¬¬); y, cómo no, han hecho de las calles y avenidas más concurridas de la comuna un territorio seguro para los ciclistas.

¿La primera vez que vi Larco con su doble vía para bicicletas, que además tenía señalizado el sentido del tránsito? Went a little something like this:

Actual tears.

Pero cuando me di cuenta que tuvieron que poner una barricada para protegerla del evidente mal uso que los autos le iban a dar, I was, like…

Pero, ya qué importa, ¿no? Lo importante es que el carril existe y no será profanado. Better safe than sorry, right?

Claro, todo bien. Hasta que semanas después, además, tuvieron que pintarlo de ROJO, para que los PEATONES no lo usen como vereda. That was truly, like…

Loving you is SO NOT red.

¿En serio, #PERU? ¿Tuvieron que cambiaron las flechas que nos ayudaban a mantener orden entre ciclistas porque tú no puedes contener tu enfermiza necesidad de estar al borde de la pista? I just hate you. I hate you so, so much.

Lo peor de todo es que ya me había ganado con familias enteras paradas en el carril de ciclistas esperando que cambie el semáforo. Realmente no podía comprenderlo. I’m happily riding, right? Full speed and all, y de pronto tengo que detenerme y preguntarme…

En general, los peatones son realmente increíbles. Zigzagueando al borde de la pista, cruzando por cualquier lado, caminando DIRECTAMENTE HACIA TI cuando te ven venir en bicicleta, como si tuvieras a fuckin’ E.T. de copiloto y fueras a volar encima suyo.

Honestly, cuando crees que has visto todo lo que tienen para ofrecer, a dispairing realization hits you right between the eyes

And don’t even get me started on public transport. No quiero generalizar, pero mi experiencia ha sido tan atroz como constante. Cualquier interacción con un microbusero termina conmigo quietly asking myself cómo es posible que puedan pararse derechos y no estén en alguna cueva inventando el fuego. ¿Están siquiera en este siglo, amigos? Seriously, WTF.

Y los vehículos privados. Ay, los vehículos privados. Absolute disregard for human life. Todo elemento que tenga poca o ninguna posibilidad de abollarles el carro, básicamente, no existe. I’m talking fucking Casper-status.

Por eso cuando me encuentro con conductores amables que a) me dejan pasar; b) no me tocan el puto claxon; o c) van chill a mi lado sin cerrarme o tratar de matarme de alguna manera, estoy inmensamente feliz y agradecido. You guys are cool, let’s hang.

Desafortunadamente, casi nunca es el caso. In fact, el otro día, un camionetero* hijo de puta me pasó en un cruce y me cerró sin asco para doblar a la derecha. You don’t fuckin’ ever do that me and here’s why. I’m insane. I WILL CHASE YOU.

El pendejo iba EN CONTRA para tratar de adelantar a todos los carros que estaban delante de él. Por suerte un carro venía en sentido opuesto (el sentido correcto) y lo obligó a reingresar a su carril. ¿Quién se interponía entre el idiota y el carril correcto? This guy.

Así que me detuve delante suyo un buen rato, avanzando con los pies, Picapiedra-style. I was, like…

And by Godney, it felt sooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo good.

Pero por cada hijo de puta que persigo, hay muchos más que escapan en total ignorancia de lo que han hecho mal.

Para ellos es normal. “¿Para qué sales en bicicleta?”. Ugh, estoy harto de ser una minoría en todos los aspectos de mi vida. SERIOUSLY

Pero, bueno, enfoquémonos en lo positivo. I’m staying fit, healthy and happy! (o intentándolo).

Y quizá debería revivir mi Tumblr project de tomar fotos de la gente que se estaciona mal y transformarlo en gente que es muy bruta o muy hija de puta en las calles. Podría amarrarle una go pro a mi bici and go Brenda on their asses.

or I could just flip you the bird, generally not give a fuck and keep on riding, baby!

* definición cortesía de Galería. I miss those days, girls!

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