[Project #642] Subject 001

Task: What can happen in a second.

 

 

 

Pocas cosas son tan versátiles como un segundo. Puede parecer que no alcanza para nada, que no dura lo suficiente o, todo lo contrario, que se extiende por siglos y no termina jamás. En este momento, alrededor del mundo, los segundos están haciendo de las suyas. Alguien está en una incómoda primera cita, rompiéndose la cabeza para encontrar algo interesante que decir y, literalmente, viendo bailar los segundos, agarraditos de la mano, alrededor de la mesa. Alguna madre está escuchando “¡te odio!” por primera vez de alguno de sus hijos, which also only takes a second, pero cuyo efecto devastador dura, por lo menos, el resto del día (hasta que te convences que un niño no sabe lo que dice para dejar de llorar). Alguien más está descubriendo que perderá su vuelo porque no puede comprar una maldita tarjeta para el air train del JFK. Muy probablemente su banco le ha congelado la tarjeta por error… ¡está tan cerca y tan lejos del terminal a la vez! “¡No tengo tiempo para esta mierda!”. Llama al banco, hace un escándalo y pasa el resto del tiempo, segundo tras segundo, pensando “voy a perder mi maldito vuelo”. Until they do. Or don’t, who knows.

¿Saben qué es lo que puede pasar en un segundo? Todo. Ellos lo saben. Tienen todo el poder. Al final del día, un segundo es lo que toma darse cuenta, descubrir algo, para bien o para mal. En la primera cita, un segundo es lo que toma saber que no hay química; la madre odiada solo tarda un segundo en descubrir que la etapa mágica se acabó; para el tío en JFK, el segundo en el que la pantalla le bota “error” es todo lo que necesita para saber que a) hay cosas fuera de su control, b) debió hacer caso y salir más temprano, o si es un poco estúpido, c) no es su día de suerte. The list goes on. En un accidente de tránsito, asir el concepto de tu propia mortalidad con ambas manos solo toma un segundo. ¡Y vaya si lo agarras! Con tanta o más fuerza que el volante. En sueños, un segundo es la diferencia entre la tranquilidad y la pesadilla. En un segundo, sin advertencia, la textura de un sueño placentero se corrompe, se vuelve pesada y asquerosa, como cartón mojado, como algo que no debería ocurrir pero ocurre, and it’s all downhill from there.

En un segundo, si tienes suerte, te llega el amor. El amor a primera vista existe, pero no es la ridiculez que a una le quieren hacer creer. Es tan solo intuición, es algo más grande y viejo que tú. Es algo que debía suceder and you know it in your bones. Yo lo supe en cuanto lo vi, en la esquina de Bushwick y Grand, esperándome. Una cita a ciegas que se transforma en amor a primera vista. Estoy segura que hay infinidad de simbolismos metidos por ahí. Lamentablemente, que exista no significa que dure para siempre, which it didn’t. No lo lamento, que terminara no lo hace menos especial. Nada es para siempre. Ni él, ni yo.

De hecho, si tienes aún más suerte, en un segundo también te llega la muerte. ¿Pero y qué conmigo? ¿Por qué la muerte no me extendió esa cortesía? Sentada en la oficina del doctor, en un segundo, morí en vida. “Laura, hemos encontrado una protuberancia, nos gustaría hacerle algunos otros exámenes y otra resonancia para descartar algunas cosas”. ¡Cómo hablan los médicos! Deben ensayar. Incluso cuando saben perfectamente lo que quieren decir, y lo dejan entrever para que tú lo sepas también, se lo guardan hasta el último segundo. El inevitable. El que no es de autodescubrimiento sino de sentencia de un tercero. Cuántos sinónimos para tumor o cáncer sabrá este doctor, me pregunté toda la tarde. By the time we’re done, I will know them too.

Los segundos… de pronto se me hacen más largos ahora que temo tener tan pocos. Es casi gracioso. La paradoja de no saber qué hacer con mi tiempo tras descubrir que, muy probablemente, no me quede nada. ¿Qué hago con esta noticia, con esta espera? El tiempo no pasa, dios mío. Un segundo para terminar con mi vida y el resto de mi vida para morir. “Vas a escuchar un ruido muy fuerte, un martilleo constante. Es normal, no te asustes. Así suena la máquina. Lo más importante es que estés muy quieta para que salga bien la imagen, ¿ok?”. La resonancia durará cincuenta minutos.

Uno, dos, tres, cuatro…

 

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