Before the goodbye

By now ya todos deben saber que estoy con un pie en Nueva York. Mi cuarto es un asco. Tengo toda la ropa tirada por todas partes, maletas abiertas en el piso, bolsas compresoras regadas por doquier. Comparto la cama con piezas de ropa cuyo destino no ha sido determinado aún. Da lo mismo, yo estoy hecho para compartir la cama. Nunca he podido dormir al medio, incluso cuando escuché a Diane Keaton decir que esa era la clave para sobreponerse a un divorcio en Something’s gotta give. Granted, yo no me he divorciado de nadie, pero a veces se siente como si hubiese sido así. Y ni por eso, ni para olvidar, he dormido en la mitad de la cama. Mi lado es el derecho, junto al velador. A la izquierda duermen los fantasmas, o como sucede hoy, la mitad de mi ropa.

En los últimos días he estado corriendo de aquí para allá con trámites y compras y bancos y firmas y papeles y almuerzos y cenas y cumpleaños y muestras y cosas, ¿y saben qué? Me encanta. Hace tiempo no estaba tan ocupado como estos días. Solo me pasa de vueltas que hasta ahora no termino de empacar. Meter treinta años en dos maletas y largar tu vida a otro país resultó ser una labor titánica para la que no estaba listo. En algunas ocasiones les he dicho a mis amigos que “para ser algo que estoy persiguiendo desde hace tres años, estoy sorpresivamente poco preparado”. No sé si es el estándar. No sé si le pasa a todos los viajantes. No sé si es inevitable que, llegado el momento, sientas que te falta todo, que te falta tiempo, que te falta el aire. But here we are y no hay marcha atrás ni vuelta que darle. Llueva, truene o relampaguee, el lunes estaré trepado en un avión con todas mis chivas para bien o para mal.

Las muestras de cariño que he recibido en estos días me conmueven. Honestamente, a veces siento que no las merezco. Yo no soy una persona fácil de entender o de querer, pero creo que si me entienden y me quieren es porque saben quién soy yo and what I’m all about. Con el paso de las horas, el miedo se apodera de mí, su agarre es mucho más fuerte que el día anterior. Me tiene de las bolas. No porque Nueva York me aterre (aunque quizá debería), no porque le tema a lo desconocido (porque esta nueva ciudad no es nueva para mí), sino porque mis amigos no están ahí. Tengo miedo de mi vida sin todos ustedes. Porque nada me mantiene vivo como mi gente. Son mi cable a tierra cuando tiendo a ensimismarme, cuando mi cabeza da mucha vuelta sobre lo mismo, cuando me preocupo demasiado por todo, cuando sobrepienso las cosas. That is who I am, I worry. Pero ustedes me hacen mejor. Me hacen reír. Me hacen avanzar.

Pensar que esta noche le he dicho adiós a mucha gente que quizá no veré más me rompe el corazón y no me lo creo. Supongo que porque el cariño que les tengo me hace pensar que los veré nuevamente algún día, que me visitarán o nos veremos a mi regreso al Perú, pactado secretamente conmigo mismo para dentro de 18 meses. Pero no es seguro. Realmente no lo sé. Me da una pena infinita que no pensé experimentar. Porque yo amo Nueva York y amo la vida que se pinta frente a mí, pero me encantaría compartirla con la gente que ya conozco y que sé que lo apreciaría. Algo así como esta noche, que fue increíble por poder contar con amigos de décadas que no pensé ver. O sea, tipo, traídos desde España y evocando una lejana mesa de prom (not my prom, though).

Y me pregunto, cuando pase algo cague de risa y no estén Majo o la bebita para reírse conmigo, ¿me parecerá tan cague de risa? Cuando me chape a alguien y quiera correr a contarle a Sandra y tenga que esperar a que me conteste el chat, ¿será igual de emocionante? Cuando salga a bailar y pongan la real inédita, ¿estaré tan contento de bailarla sin Daniel, sin Benji, sin Goyti, sin #teamMadrid? O sencillamente cuando vea los posts de mis ex-clientes y recuerde a mi gente de Phantasia, o me pase algo absurdo que tiene Bea written all over it, o me coma un puto cupcake o algo me gatille el recuerdo de toda la gente que quiero, ¿qué pasa entonces? I hate naming names ‘cause I truly miss everyone already y todos deberían sentirse incluidos en esto.

I know it’ll be fine. I know I’ll be ok, and I’ll meet new people and it’ll be great. Pero si pudiera llevármelos a todos, me los llevaría. Porque algunas cosas no son tan chéveres cuando sabes que la gente con quienes más las disfrutarías no están ahí para hacerlo. Me tengo que hacer una nueva vida, armármela de cero. Eso me queda claro. Pero cuánta pena me da armarla sabiendo que ustedes solo pueden verla de lejos y darle like. Saber que me voy a perder un culo de momentos importantes e insignificantes en sus vidas. Ugh, it really makes me hate the place I love the most. ‘Cause if home is where the heart is, my home is all of you.

Los voy a extrañar.

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Un pensamiento en “Before the goodbye

  1. Alicia dice:

    Frances Ha de Los Andes, te voy a extranar mucho. Cuídate porfis.

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