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Loss [pt. 2]

En enero de 2018, Shakira se iba a presentar en Nueva York. Terminó posponiendo toda la gira y la nueva fecha sería los primeros días de agosto. Yo me mudaba de regreso a Perú el 30 de julio, después de casi cuatro años fuera. Mis primeros tres días en Lima los pasé en cama, en silencio, viendo Luis Miguel La Serie y durmiendo. No recuerdo comer, beber, ir al baño, lavarme los dientes. Sé que definitivamente no me bañé. No recuerdo levantarme de la cama en lo absoluto, aunque debo haberlo hecho. Mi gato Zuko aún estaba vivo y me hacía compañía. Debo haberme levantado por él.

En la madrugada del tercer día me levanté y salí a montar bicicleta por el malecón. Subí una historia a instagram para no tener que confirmar que ya estaba aquí. «El que la vio, la vio». Ridículo de mi parte pensar que todo el mundo andaba pendiente de mis historias. Daba igual, no quería ver a nadie. Regresar fue una de las peores cosas que me han pasado. A veces me da culpa decirlo porque siento que la gente en mi vida se lo toma personal. Como si no los quisiera o no apreciara lo que hemos pasado en estos años. Lo aprecio. No cambia el hecho de que yo nunca quise volver y allá me sentía mejor.

¡Por supuesto que me sentía mejor, estaba en una burbuja! Viviendo una fantasía que entiendo insostenible. Igual me jode. No ahondaré más en esto porque ya está extensamente documentado en este blog. Saben que fue un momento muy oscuro y, si soy sincero, nunca salí de ahí. La vida siguió, me trajo cosas lindas y gente que amo y bla, bla, bla; pero la pérdida, que no es de una ciudad ni un «estilo de vida» sino de mí, o de una idea de mí o un sueño de mí, sigue enterrada aquí.

Puede estar solo en mi cabeza, puede que yo mismo la alimente y no me ayude, ¡¿pero yyyyyyyyyy?! Igual está aquí. Esta maldita sensación de cálculo fallido, de navegación errada que en siete años no he podido corregir y hoy particularmente me perturba PORQUE:

En febrero de 2025, Shakira se iba a presentar en Lima. Terminó internada en una clínica y el show se canceló, con la promesa de concretarse más adelante. Evidentemente, no es su culpa, lo entiendo, deseo que se recupere, etc. Pero una vez más, estoy atravesando un momento oscuro y la idea de, por fin, verla por primera vez me exprimía ilusión de donde ya no hay. ¡Y no puedo creer que me lo hizo otra vez! Me regresó siete años de golpe y me duele y me avergüenza cuán corta resultó la distancia. Tantos años flotando básicamente en el mismo lugar. Ahora, de hecho, no sé si me siento exactamente como entonces o peor.

(Apenas volví a mi casa del estadio me tuve que dormir porque definitivamente me sentía peor… de una forma que no sabría describir. ¿Disociativa? No sé, pero me intuí peligroso así que me dormí.)

*Igual no es tu culpa haberme gatillado, Shak, te amo.

Laundry service

Si la muerte no

sil va   por mí,

por quién.

Sí, la muerte   la va

sí la ba por sí

                     la

                     ba

todo lo que dije.

Qué dije,

qué dejé.

My girls, calling

Couldn’t have fathered for I housed these worries

𝗡𝗼𝘁𝗵𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗮𝗸𝗲𝘀 𝗽𝗹𝗮𝗰𝗲 𝗯𝘂𝘁 𝘁𝗵𝗲 𝗽𝗹𝗮𝗰𝗲

𝘕𝘰 𝘰𝘯𝘦’𝘴 𝘱𝘪𝘤𝘬𝘪𝘯𝘨 𝘶𝘱 𝘵𝘩𝘦 𝘱𝘩𝘰𝘯𝘦

Belly full of you, I wish alone like a mother

𝗝𝘂𝘀𝘁 𝗮 𝘁𝗲𝗹𝗲𝗽𝗵𝗼𝗻𝗲 𝗿𝗶𝗻𝗴𝗶𝗻𝗴 𝗶𝗻 𝗮𝗻 𝗲𝗺𝗽𝘁𝘆 𝗵𝗼𝘂𝘀𝗲

𝘎𝘶𝘦𝘴𝘴 𝘪𝘵’𝘴 𝘮𝘦 𝘢𝘯𝘥 𝘮𝘦

In dreams         in vain         we toil away.

On a rare occasion, yearning [fragments]

k.

I’ve only known birds of flight feathers

Every other page stuck together

Snapshots so fragile they fused into one.

Some people just                pine.

l.

You’re the worst idea I’ve ever had

My nails are shining as you shoot through my mind

I can’t imagine you sitting next to me in this cab

I can’t imagine what we’d say on the way home.

From closer to worst case, inevitably

I’m quite content we’d never see this through.

m.

I don’t ever need to know about you
You can glow up or blow up or blow away, too
I know I was nothing special to you
So why do you care I don’t care about you?

I don’t ever need to know about you
You can glow up or blow up,
just blow away, too.
You said it was nothing and, boy, you were right
so why be upset I ignored you all night?

He says it was nothing and, boy, was he right
and yet he’s upset you ignored him all night

n.


Thought he was the Second Coming
sitting down at the table,
and Saint Michael's gaze shot straight down to his cradle.
A bellyful of bullshit
on Christ's actual birthday
From closer to worst case, inevitably.

A warrior, he said.
And a war we kissed.

ñ.

Oh now it’s been decades, how you’ve been
I’ve been finding you all over,
not remembering anything.
I will make some lemonade, I will learn to make a quilt.
It’s the only thing that’s new, it’s the one thing that I built.
Did you ever fight for Christ? Feels it would’ve made the news.
Guess you didn’t,
guess we lose.

o.

In all these songs you lose
somebody, you watch
from the shore as «love slips away»
So helpless, so woe
is-me when woe IS ME for I
am love lost drifting from the bay.

We were in it together
I wanted it too
I don’t know if you know.
When you cry ‘cause you lost me,
it was out of your hands
I will wail like the ocean
I was made to be lost in.

Oh you’re crying ‘cause you lost me
No idea what it cost me
As if I wanted to be lost.

(…)
I never wanted to be lost.

Ø

Lo que se muere dentro se pudre

lo que se pudre se pega

limpiarlo es raspar            le

raspar es mermar            se

La Posibilidad es engrudo

sostiene mundos o se agusana de rencor

en los empalmes más íntimos

donde abracé más fuerte

lo que pudo y no fue.

Ya podrido el nudo no hay qué desatar

cedí mi soga al inicio

rindo mi trecho al final.

Lo que queda será herida        será costra        será mío.

Lo demás será del viento       será confuso        no será.

Padecer

el proceso de perder

una última vez.

Camera roll

Reverence for all things past

is a reflex          unexamined

sometimes useful, like scars

often useless, like stored documents

at its most unremarkable, a daily haunting

of futures that have stalled

reaching through the screen

like light from long gone stars.

Daddy’s home

Hoy me provoca quedarme muy, muy quieto, en silencio. No quiero que me toquen. No quiero que me hablen. Quiero hacer nada sin decir una palabra o dar explicación. Tener la tele prendida, sí; huevear en el celular. Tampoco estoy muerto. Quizá hasta emita sonidos. Si veo alguna historia o meme que me haga gracia, resoplaré. Que soy humano al fin. El plan, no obstante, mientras deambulo por el departamento durante el día, de la cama a la cocina al baño a la cama a la cocina a la ventana a la cama ⏤casi nunca a la sala⏤ a la cocina a la cama, es estar callado y que estos espacios guarden silencio conmigo.

No me siento… mal. Tampoco estoy particularmente triste o más ansioso que de costumbre. Solo siento un profundo deseo de imperturbabilidad, espoleado por la certeza de que hoy tampoco será el día. Mi novio seguramente me mirará con curiosidad, recostado a mi lado en la cama que compartimos. Me hablará de cosas y sonreirá, y yo me preguntaré si me encerraría en otra habitación si la tuviese. De pronto me reconozco detrás de esa puerta imaginaria. ¿Era esto lo que hacías? Qué es aislarme sino mi patrimonio. Mi celular me notifica que «llegó lo nuevo de St. Vincent» y me temo que es así y era inevitable. Daddy’s home.

Todo lo que sé de mi padre lo sé por terceros. Si acaso él mismo dijo algo, casi nunca fue a mí. Jamás le conocí amigos, aunque recuerdo una época en la que hablaba de un tal Narváez. Otro doctor del mismo hospital al que, creo, conocí solo una vez. La única otra familia, que no era parte de mi familia, con la que manteníamos relación eran unos vecinos cuya madre trabajaba con mi madre. Era enfermera en el hospital donde mi madre era pediatra. Los hijos tenían más o menos las edades de mi hermana y yo. Nos veíamos todos con regularidad hasta que un día no nos vimos más. Algo muy común en mi familia, que a mí me resulta muy natural hasta hoy.

De su niñez, su vida escolar, sé poco o nada a través de anécdotas que contaron (en orden de frecuencia) un tío mío que fue testigo presencial ya que fueron al mismo colegio, casado con su prima; sus hermanas, mis tías, en cuyas historias nunca salía bien parado; mi abuelo, que hablaba casi exclusivamente de sí mismo, pero en ciertas ocasiones recordaba que tenía familia; mi papá, hablando con otra gente. Los comentarios que mejor recuerdo son los de mis tías porque delineaban el origen de la persona que yo conocía ⏤malhumorada, silente, con gusto por acumular, especialmente dinero⏤ y otra que cabía perfectamente en la misma descripción: yo.

Hace algún tiempo en una reunión, ya no recuerdo ni por qué, estábamos hablando de perros que se tiraban de ventanas o techos. Yo conté que mi papá tenía collies y pastores alemanes de niño y uno de ellos saltó desde el techo y se rompió las piernas. Sé perfectamente cómo lo dije. Como si nada. Como si fuera una historia pasada de padre a hijo algún domingo durante el almuerzo. Y sé que lo conté de esa forma por el efecto que tuvo en mi novio, a quien vi con el rabillo del ojo. Sentí su corazón atorarse simultáneamente con sorpresa, ternura y atención. Lo escuché fuerte y claro en mi mente: «nunca hablas de esto». Yo era su cantante favorito y de pronto, tras 20 años de carrera, tocaba por primera vez una vejez que nadie ha escuchado en vivo. No fue intencional, la verdad. No sentí nada al contarlo. Era solo información pertinente.

De la universidad, donde conoció a mi mamá, sé quizá algo más por ella. Porque pregunté cómo chucha te pudiste haber casado con él. Me dio sus razones. La gente cambia también. Los primeros años de su vida juntos, el nacimiento de mi hermana, la casa en Pueblo Libre donde yo no viví, algo de eso sé. Luego llegué yo, el hijo hombre. El nieto que mi abuelo tanto esperaba, el que cargaba el apellido, el que lo impulsó a felicitar a mi madre con la frase «ahora sí, un abrazo completo». Right in front of my sister’s salad. Mi papá ⏤según mi mamá⏤ estaba igual de emocionado y, dados mis primeros años de vida, donde el favoritismo era obsceno, le creo.

No voy a mentir, yo sabía que era el favorito de todo el mundo. Era el único hijo hombre, era el menor, había estado al borde de la muerte ene veces y tenía entendido que había sobrevivido a una prima con la misma enfermedad. Tenía todo a mi favor para ser el consentido y, por muchos años, lo fui. No me imagino ser mi hermana durante esos años, donde mi mamá hacía su mejor esfuerzo por convencerla de lo contrario. Tuvo mala suerte, además. Mis padrinos no tenían hijos, así que me bañaron de regalos toda mi niñez. Sus padrinos eran mis tíos, que tenían su propia familia y sus propios problemas. Pero no se sientan mal, cuando mis verdaderos colores empezaron a traslucirse la intensidad de ese favoritismo se redujo al mínimo. ¡La homosexualidad trajo consigo la igualdad!

A veces me da risa imaginar cómo todos se habrían arrodillado para que yo los escale hasta la cima si hubiese sido heterosexual (léase, «normal», reproducción común). Si hubiese sido un niño arrogante y pendejo que juega fútbol y le pega a las niñas porque le gustan. El Coronel probablemente me habría regalado la vida entera si hubiera sido un pendejito como él. Pero no. Yo era re marica y siempre lo supe. Rápidamente lo sospecharon todos los demás, pero la negación puede más. Mi abuelo probablemente me dio el beneficio de la duda hasta el final de sus días. Generoso de su parte darme algo, a diferencia de cuando me mudé a Nueva York y le pedí ayuda y solo me dijo que me vaya bonito.

Entiendo y a la vez no que mi madre y hermana tengan recuerdos de mi papá tan drásticamente diferentes a los míos. Quizá ellas ven el vaso medio lleno en mi vaso medio vacío y supieron suprimir lo malo en favor de lo bueno. Al menos podemos estar de acuerdo en lo que El Hombre producía y nos desquiciaba a todos por igual: estruendo de puertas y cajones, buscando y rebuscando quién sabe qué de madrugada, maldiciendo y maldiciéndonos abiertamente por no encontrarlo. Su risa era igual de estrepitosa, pero la recuerdo con menos frecuencia. Nunca he escuchado a nadie más reírse como él. Cuando estaba de buen humor, ponía de su parte. Creo. Pero no era tan memorable para mí.

No, yo recuerdo lo que ellas no podrían saber. Cosas que solo un hijo hombre puede intuir de su padre. O peor, cosas que solo un hijo gay, que solía ser el favorito, puede leer de su padre. Dentro de todo, creo que tomó la mejor decisión al no involucrarse en lo que no entendía. Muy producto de su tiempo. Al menos nunca se peleó conmigo, solo se mantuvo al margen de mi vida. No lo voy a felicitar por tomar la salida fácil, pero tampoco se lo voy a reprochar. De hecho nuestra despedida antes de que muriera fue bastante amical. No me costaba nada decirle que estábamos bien e intercambiar años de indiferencia por un minuto de perdón.

Lo único que le reprocho aún y probablemente para siempre es lo que encuentro, no sin amarga sorpresa, en mí mismo. Habría sido útil saber quién era y qué problemas de salud ⏤física y mental⏤ tenía porque, muy a mi pesar, soy hijo de mi padre. Cuando la paciencia me abandona de golpe y me invade una cólera desproporcionada ante el menor inconveniente, cuando el resentimiento me deja sin habla, cuando manejo como un demente, cuando siento la incontrolable necesidad de desaparecer en silencio, de encerrarme donde sea y estar conmigo mismo, lejos del ruido de vivir, me pregunto si todo eso es cosa mía o es mi herencia.

Me pregunto, además, si es solo tuyo o de tu padre también. Porque si de ti sé poco, de él mucho menos. Pero lo recuerdo igual que a ti, encerrado en su cuarto y emergiendo después de un buen rato para sentarse en la cabecera de la mesa, contar anécdotas familiares donde la familia poco pintaba y volver a su sarcófago como un amable vampiro.

Presiento que ponerle punto final a nuestra línea no es la peor idea que he tenido.
Si yo no puedo gestionar estas reliquias, definitivamente no se las voy a pasar a nadie más.
(Aunque la realidad es que los niños me caen pésimo y los adultos alrededor de los niños, aún peor. Pero el sentimiento se mantiene).

Laid to rest

21 de junio de 2020

A comienzos del mes, mi madre me informó que era el aniversario de la muerte de mi papá. Como todos los años, me dio igual y no pensé mucho en el asunto. Estaba releyendo un libro sobre el racismo en el Perú que me parecía más importante. Al día siguiente escribí buena parte de lo que sigue a continuación, pero no lo publiqué. Quería publicar algo sobre el racismo primero. Como siempre, ended up doing neither.

En cualquier caso, me dio un rato para sentarme con lo que escribí ⏤y lo que no⏤ y enmendar un poco el texto. No porque sienta la necesidad de defender las acciones de nadie, sino porque creo que es lo justo. Otherwise, it’s character assassination. No need for that. La foto siempre es más grande que sólo nuestros errores. «If we were our outcomes, I’d be joining you.»

Entiendo que crear excusas ⏤a veces inconscientemente⏤ para justificar los comportamientos dañinos de terceros, especialmente familiares o parejas, sea casi un reflejo para muchxs. Yo no soy esa persona. De hecho, me desagrada la gente que racionaliza las deficiencias de sus seres queridos ⏤»ella es así», «él no es muy expresivo», etc.⏤ para explicarse a sí mismos y al mundo sus experiencias negativas, excusando a sus protagonistas en lugar de llamarles la atención.

Me desagrada aún más cuando, luego de racionalizar away cualquier actitud problemática, concluyen que «en el fondo [esa persona] me quería». Simplemente porque «they must haveNo, stop gaslighting yourself. Las dinámicas familiares son más complejas que eso. Es posible entendernos y perdonarnos sin negar o reducir la realidad. Querer no es automático ni obligatorio, te lo ganas. Anything else is obligation.

Creo que cuando uno es chico no sabe realmente lo que siente. No es posible, no tienes la suficiente información. Uno siente lo que le dicen que sienta y cree sentirlo porque confía en quienes dan la indicación. Crees en dios porque te dijeron que existe y te ama. Crees querer instantáneamente a tu familia extendida, gente que ni recuerdas, porque te dijeron que ya te conocían y querían, aunque tú no lo supieras.

Claro, pues. Cómo podría no querer a alguien que me quiere. Ergo, los debo querer. Este sentimiento raro y ligeramente incómodo que te genera esta gente, con la que nunca has tratado, debe ser amor. Si no nos vemos casi nunca y, cuando nos vemos, no son particularmente cariñosos, da lo mismo. Los tengo que querer igual, right? Wrong, pero aún no lo sabes, eres un niño.

Además, probablemente nunca tendrás que descubrirlo. Lo más común es que con el tiempo formes un vínculo real con toda esta gente y ya no sientas que «tienes que quererlos», los querrás de verdad. That’s kind of how it works with family. You grow into the love you’ve been told you already have.

Solo ahora puedo identificar que cuando otros niños decían querer a su papá y yo pensaba «sí, pues, es mi papá, lo quiero», en realidad no estaba tan seguro. No sabía si era un sentimiento genuino o algo que me habían implantado y nunca se me había ocurrido cuestionar. En mi cabeza, la alternativa, la posibilidad de no quererlo o querernos, era impensable.

Sin embargo, el único sentimiento real que me despertaba, el que sí recuerdo experimentar, era no-confianza. No desconfiaba de él. Jamás pensé que mi papá podría, intencionalmente, hacerme daño. Simplemente no confiaba en él como en mi madre. Imposible. Sabía que siempre podía contar con mi mamá para lo que fuera, pero a mi papá no se le podía ni pedir ayuda.

¿En qué momento? ¿En las mañanas ⏤absolutamente todas las mañanas⏤ cuando renegaba porque iba tarde para el trabajo? ¿O después del colegio cuando entraba a saludarlo a la sala, donde él almorzaba solo, y recibía un invariable «qué quieres» en lugar de «hola»? ¿O quizá después de almuerzo, cuando se encerraba a dormir ⏤literal, con llave⏤ y no emergía hasta la noche? No, imposible. El huevón era mega raro. Incluso después de dormir todo el día, las probabilidades de que se levantara de mal humor eran 50/50.

Ahora como adulto, podría entender que estuviera deprimido, que su vida no fuera lo que hubiese querido, que se sintiera presionado por cumplir ciertas expectativas sociales, lo que sea ⏤esto hubiera requerido que abra la boca, claro. But as a kid? ¿Qué más me puede inspirar una persona que, pese a vivir en mi casa, no conozco, no me habla y está molesta el 75% del tiempo?

La única sensación real que recuerdo experimentar en relación a mi papá fue ansiedad. De chico al menos. De grande me dejó de importar y creo que ese fue su gran error. Logró que, cuando tuve peces más grandes que freír, mis propias ansiedades que resolver, me deje de interesar. De niño estuve ahí, dispuesto a entablar una relación. De grande ya tenía otros problemas, otras alegrías, otra vida entera de la que, históricamente, no participó.

Sería muy fácil para mí especular que yo no era el hijo que él quería, que no teníamos nada en común y que, cuando se fue notando clarito que no lo íbamos a tener por quién era yo ⏤o quién iba a ser⏤, dejó de esforzarse por conocerme. Podría hacerme la víctima, pero no lo fui. Nunca me botó de la casa, pagó al menos parcialmente por mi carrera universitaria, ¡me regaló un carro!

Podría, entonces, suponer todo lo contrario. Que siempre me quiso y por eso prefirió no saber demasiado, dejarme avanzar sin interferir y quererme de lejos ⏤o no arriesgarse a no quererme. ¡Pero no lo sé! No tengo la menor idea porque nunca se dio a conocer. For all I know, it very well may not have been about me AT ALL. Pero no tengo cómo saber.

No quiero atribuirle nada, ni positivo ni negativo, como la gente que racionaliza comportamientos ajenos para armarse su propia historia, para bien o para mal. ¡Pero tampoco puedo! ¡Porque no se dejó conocer! No me contó nada. De nada. Nunca. Incluso si quisiera tratar de negociar una explicación, tentar an educated guess, no podría. Considerando que soy su hijo, eso es ligeramente peor que no conocerME.

For all intents and purposes, mi papá era un pariente que vivía en mi casa, pagaba por algunas de mis cosas y que, en mi etapa escolar, solo me generó ansiedad. Mi plato ya estaba bien lleno descubriendo que era gay en un colegio a) religioso de clase media, b) donde todos los estudiantes son hombres, y c) donde todos los hombres son machitos homofóbicos. ¿Pero ENCIMA tener que lidiar con los martes de carpool? UGH.

Todos los martes durante la primaria, mi día empezaba con un nudo en el estómago. Siempre he odiado levantarme temprano y esos martes no eran ninguna excepción, pero podía reconocerlos porque eran un calvario especial. Era el turno semanal de mi papá de movilizarme a mí y a mis compañeros al colegio, to and fro.

Apenas abría los ojos sabía que, como todos los martes (y todos los días), se demoraría horas en estar listo, por lo que saldríamos tarde, manejaría como un enfermo y renegaría del tráfico. Yo, por supuesto, iría en el asiento del copiloto, con las tripas ensogadas, muerto de vergüenza. A esa edad te importa cómo tus amigos ven a tu familia y, tomando prestada una irónica frase de papás, crees que «su actitud es un reflejo de ti».

A la salida mi suerte no sería diferente. Era (o me sentía) responsable de arrear a los chicos del carpool para no despertar al ogro haciéndolo esperar más de lo estrictamente necesario. No quería arriesgarme a que vean otra vez la misma cara de culo de la mañana, o que escuchen una vez más los bufidos con los que yo lidiaba día sí y día también.

No siempre era el caso, a veces conversaba y hasta se reía con nosotros. Pero el buen humor era lo suficientemente infrecuente para que en este momento ni lo recuerde. Lo que sí recuerdo es a mí, haciendo conversación para distraer a todos del monumento al mal humor que usualmente iba a mi lado o guardando silencio y vigilando con el rabillo del ojo su reacción al ruido de atrás. Todas las semanas, yo: un bulto que era más ansiedad que niño.

De miércoles a lunes, además, siempre podía contar con que se ponga a tirar las puertas de los clósets y revolver los cajones, renegando, buscando quién sabe qué, murmurando la misma frase rabiosa una y otra vez⏤mierda, carajo, todo agarran. Creo que, hasta la fecha, nadie sabe qué era lo que supuestamente agarrábamos. En el futuro nos reiríamos varias veces de eso.

En su momento me crispaba los nervios, claro. Pero al menos estaba en casa, en mi cuarto, solo. Ninguno de mis amigos o conocidos tenía que presenciar el bochornoso espectáculo. Tarde o temprano se iría a dormir o me dormiría yo y listo. Otro día habría terminado y, before I knew it, I’d be grown. Eso es lo que recuerdo. Esa es la base de mi relación con mi papá, un pasado ansioso y un posterior semi-conscious uncoupling.

Needless to say, cuando mi mamá me dijo que se cumplían tres años de su muerte y si quería conversar, me reí y le dije que no. No por mala onda o porque estuviera molesto. Sino porque no me acordaba y no me importaba demasiado acordarme. Cuando vine a Lima a despedirme, un mes antes de que muriera más o menos, dejé las cosas en buenos términos. Le dije «estamos bien, tú y yo» y cerré ese libro.

Volví a Nueva York sin nada que lamentar y cuando me dijeron que se murió, me quedé mucho más tranquilo. El nudo viejo en el estómago se me desató y me sentí libre. Además, creo haber escrito esto antes, estuvo agonizando mucho tiempo. Estoy seguro de que todos nos sentimos aliviados hasta cierto punto, empezando por él.

Si bien no tenía mucho que ofrecerle a esas alturas, me sentí bien de poder al menos extenderle la cortesía de una tregua absoluta. After that I was done y no me he sentido mal al respecto un solo día en estos tres años. ¡Me he sentido pésimo por muchas otras cosas, pero no por eso! Ni triste, ni molesto, ni arrepentido, ni nostálgico. No tengo por qué. No éramos cercanos and I’m okay with that.

Obviamente agradezco las cosas que recibí ⏤casa, comida, educación, etc⏤, sin las que no podría haber vivido ni la tercera parte de las experiencias que he vivido. Técnicamente buena parte de eso me correspondía por ley, pero no tendría por qué haberme dado nada. Sé que es una forma de querer. Let’s be real, though: financial support does not a relationship make.

Las razones por las cuales nuestra relación fue lo que fue no las sé. No sé si importan, la verdad. It was what it was and it’s ok. Yo lo he aceptado sin rencores and moved on. Pero confieso que me gustaría que se normalizara este tipo de experiencias. Para mí este es solo un domingo más… y es kind of annoying sentir que tengo que explicarme todos los años. Como si hubiera un problema eterno ⏤y encima el problema fuera yo.

Cuando dije que nadie quiere a nadie automáticamente, I meant it. Sé que es algo que se gana, siempre, no matter who you are. Porque, como todas las cosas que se ganan, se pueden perder. Es como Monopolio. Uno empieza el juego con mucho capital emocional y lo vas invirtiendo sin darte cuenta. Tu patrimonio sube y baja con el desarrollo de tus relaciones; las decisiones que tomas tienen un efecto directo en el retorno de tu inversión.

Idealmente, multiplicas lo que tienes y creas ese monopolio de amor indestructible que se le suele otorgar exclusivamente a la familia. De lo contrario, todo el tablero termina dilapidando sus fondos intentando pasar por ti. Creas esa cuadra por la que nadie quiere pasar, la que genera ansiedad porque no aporta nada, solo cuesta.

¿Y la gente que se equivoca, que a pesar de sus esfuerzos no logra corregir su juego o se rinde? Bueno, lo siento pero sólo ocupa espacio. Son una hilera de propiedades hipotecadas por las que da lo mismo pasar. Ya no te cuestan nada. And you can kinda settle into that and just keep playing. Suena fuerte, pero no se siente tan fuerte. Sigues tu juego nomás.

Incidentally, jugar Monopolio con mi familia es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi niñez. Siempre alguien lo proponía ⏤probablemente yo la mayoría de veces⏤ y nos pasábamos horas jugando. Era una de las poquísimas actividades que podíamos disfrutar genuinamente los cuatro, juntos e individualmente. Del Ludo nos aburríamos rápido y jugar cartas era poco frecuente, éramos muy chicos.

Mi papá siempre era banco y siempre ganaba. Irónicamente en mi analogía sería quien más perdió. O el que no jugó bien ⏤or at all? Quizá le metió más ganas a las primeras rondas y por eso tengo algunos recuerdos bonitos de muy chico ⏤cuando nos llevaba a la laguna a alimentar a los patos o cuando me sentaba en sus rodillas en el carro y jugábamos a estacionar en el garaje. No hay cómo saberlo. Pero en algún momento desapareció del tablero y su rol se limitó a banco. On a good day, quizá también Parada Libre o Arca Comunal.

Ganamos poco y perdimos mucho, pero al menos cerramos la partida en buena onda. Ahora no puedo pedir (ni darle) más que la paz que eso me dio. And lay it to rest.

Dreamland

3 de mayo de 2020

Terminé de ver Hollywood. Estuvo bien.
La historia de los protagónicos ⏤los jóvenes⏤ es cualquier cosa.
El galán, el director, las aspirantes, meh. La pareja gay también, cualquier cosa. Ricos, sí; pero cero química. Demasiado monses todos.
O sea, estaba bien. Huevonxs ricxs culeando por sus sueños en sus ropitas de fantasía erótica de época. Nothing to write home about.

¡Ah, pero las viejas! VEINTE PUNTOS.
Toda la serie bien podría haber girado en torno a Patti LuPone, que para sorpresa de nadie, estuvo espectacular. Nominación sí o sí, premio quizá. Lo mismo Jim Parsons. El villano queer que nos merecemos.
De hecho, actor/actriz mayor o igual a 45 años es igual a 100 sobre 100.
Michelle Krusiec, Queen Latifah, Mira Sorvino, Joe Mantello, Dylan McDermott, Rob Reiner, Holland Taylor, LEGENDS.

Cada vez que cualquiera de estos aparecía, it was over for other hoes.
Incluso con papeles considerablemente más pequeños ⏤Krusiec y Sorvino, en particular, para mí⏤ contaban una historia muchísimo más rica que los otros pavazos. Sin todos ellos, hubiera sido un real bodrio porque la historia no es taaaaaan buena. O sea, sí… pero no.

Quizá si la temporada hubiera durado 9 o 10 capítulos en vez de 7, podrían haber desarrollado un poco más algunos personajes o sus relaciones, que en algunos casos quedaron SÚPER flojos (lo siento, ¿pero esa pedida de mano? Absurda). Ese ha sido, creo, mi mayor problema con la serie. Algunos personajes eran un mundo entero ⏤LuPone, Parsons, Taylor y Mantello⏤ y otros eran de cartón. Por ejemplo, ¿en qué universo YO no apoyo a la pareja gay de una serie? ¡Me comí la idiotez de Elite en tres días SOLO por Omander! Pero estos dos no me dieron nada. Me van y me vienen.

Además en un momento sentí que la huevada pisó el acelerador y voló hacia el final. Uno simplemente tenía que alegrarse de que todo le salía bien a todo el mundo. Personalmente hubiera preferido que se tomaran el tiempo de hacernos sufrir un poquito más y realmente darnos algo to root for. Un final feliz así porque sí se siente un poco hueco. Sí, técnicamente todos trabajaron duro y tuvieron altibajos y bla, bla, bla; pero así las cosas, parece una cadena de accidentes felices donde en realidad (casi) nadie se ganó su happily ever after.

Pero si quieres sentirte bien y no buscarle tres pies a este gato utópico, Hollywood es un buen show. Yo no pude dejar de buscarle algo de lógica real a lo que claramente es una fantasía y por eso se me cayó un poco hacia el final. Error mío. Igual lo disfruté, ah, tampoco soy tan cínico. Tuvo GRANDES momentos, chief among them Patti LuPone cachando en una escalera.

I C O N I C.

(¡¿Se imaginan ser un actor chibolo y desconocido y que te manden a simular que estás reventando a Broadway legend and National Treasure, Patti LuPone?! ME MUERO, PUES).

VI.

Tengo un nombre desde siempre
y un sobrenombre de mi madre
but when they call it
I’m not there.

Me tanteo en los espacios
del insulto siempre ajeno,
when they call names
I’m not there.

Me reconozco en esta piel
inasible por las letras
and when I call, it’s
not by name.

Entiendo en mí cobalto profundo
del que emerjo al despertar
and this body’s
just for show.

Me partiste el tórax cuando cruzaste
al otro lado del azul.
Agua mía siempre has sido
and you ripple from inside.