Archivo de la categoría: Shade

El puto tráfico de Lima, pt. 2

Hace mucho tiempo, en lo que hoy parece a galaxy far, far away, existía una linda revista llamada Galería. Do you remember it? Era el esfuerzo colectivo de un pequeño grupo de personas that happen to be some of the most talented I know. Gran época, indeed. Tuve la suerte de formar parte del proyecto como colaborador en la mitad de las ediciones publicadas y mi primer artículo, el que estuvo en el número 0 y posteriormente en el gran debut, se llamó «El puto tráfico de Lima». You may have heard of it. You may not have. No importa. Since, he dejado de manejar. Mi auto se averió y nunca lo arreglé. Actualmente se pudre en mi garaje. Quise llevarlo al taller innumerables veces, I swear it kept me awake at night. Pero siempre había algo más, otro gasto fuerte, otro evento importante, otro viaje, otro concierto y mi pobre carro quedó abandonado a su suerte. Instead, I took to my bike.

Mi chamba se mudó a Miraflores, donde vivo. Mi gimnasio está en Miraflores también. De pronto, el carro se volvió innecesario. Aprendí a vivir sin él con relativa facilidad. Hago hasta mis compras en bici (which proved to be a lot harder than expected). A mis papás, que aún viven en la casa donde crecí en Magdalena, los visito en taxi y no me hago mayor problema. «Mi vida es mejor sin tráfico», pensé. Pero como en la vida todo se equilibra, mi paz y tranquilidad bicicletera empezó a verse amenazada por un nuevo cáncer. El alivio de no estar atrapado en el tráfico no me duró nada, pronto me vi forzado a lidiar con algo mucho peor. People.
Fucking. Stupid. People.

Mind you, ya tenía que lidiar con gente cuando iba en carro, pero de alguna manera no me parecía tan irritante como ahora. The more I ride my bike, the more partial to murder I become. Ahora, literalmente, odio a la humanidad. Quizá es porque soy más vulnerable en mi bici de lo que era en mi capullo de metal, no lo sé. Quizá simplemente he enloquecido más con el tiempo y soy menos tolerante, also a possibility. Pero en realidad creo que es porque hoy, en mis dos ruedas, experimento más de cerca cuán cojuda y conchuda es la gente, dentro y fuera de un vehículo. Es, como, no sé, me quita toda esperanza de que algún día esta ciudad sea civilizada. Tengo un asiento de primera fila al proceso mental (or lack thereof) de mis conciudadanos. The fact that they REALLY don’t seem to understand what they do wrong perplexes me and leaves me seething with scorching, homicidal rage.

¡Lo peor de todo es que vivo en Miraflores! Este distrito está tomando medidas notables por hacer que nuestra pequeña parcela de Lima sea lo más civilizada posible y lo hace a todo nivel. Prohibe expresamente la discriminación; ha colocado personal en los cruces para facilitarle la vida a los peatones – porque aparentemente los semáforos ya no son garantía de nada; ha designado carriles exclusivos para el tránsito de buses (aunque no estoy seguro de que hayan pensado esto all the way through… ¬¬); y, cómo no, han hecho de las calles y avenidas más concurridas de la comuna un territorio seguro para los ciclistas.

¿La primera vez que vi Larco con su doble vía para bicicletas, que además tenía señalizado el sentido del tránsito? Went a little something like this:

Actual tears.

Pero cuando me di cuenta que tuvieron que poner una barricada para protegerla del evidente mal uso que los autos le iban a dar, I was, like…

Pero, ya qué importa, ¿no? Lo importante es que el carril existe y no será profanado. Better safe than sorry, right?

Claro, todo bien. Hasta que semanas después, además, tuvieron que pintarlo de ROJO, para que los PEATONES no lo usen como vereda. That was truly, like…

Loving you is SO NOT red.

¿En serio, #PERU? ¿Tuvieron que cambiaron las flechas que nos ayudaban a mantener orden entre ciclistas porque tú no puedes contener tu enfermiza necesidad de estar al borde de la pista? I just hate you. I hate you so, so much.

Lo peor de todo es que ya me había ganado con familias enteras paradas en el carril de ciclistas esperando que cambie el semáforo. Realmente no podía comprenderlo. I’m happily riding, right? Full speed and all, y de pronto tengo que detenerme y preguntarme…

En general, los peatones son realmente increíbles. Zigzagueando al borde de la pista, cruzando por cualquier lado, caminando DIRECTAMENTE HACIA TI cuando te ven venir en bicicleta, como si tuvieras a fuckin’ E.T. de copiloto y fueras a volar encima suyo.

Honestly, cuando crees que has visto todo lo que tienen para ofrecer, a dispairing realization hits you right between the eyes

And don’t even get me started on public transport. No quiero generalizar, pero mi experiencia ha sido tan atroz como constante. Cualquier interacción con un microbusero termina conmigo quietly asking myself cómo es posible que puedan pararse derechos y no estén en alguna cueva inventando el fuego. ¿Están siquiera en este siglo, amigos? Seriously, WTF.

Y los vehículos privados. Ay, los vehículos privados. Absolute disregard for human life. Todo elemento que tenga poca o ninguna posibilidad de abollarles el carro, básicamente, no existe. I’m talking fucking Casper-status.

Por eso cuando me encuentro con conductores amables que a) me dejan pasar; b) no me tocan el puto claxon; o c) van chill a mi lado sin cerrarme o tratar de matarme de alguna manera, estoy inmensamente feliz y agradecido. You guys are cool, let’s hang.

Desafortunadamente, casi nunca es el caso. In fact, el otro día, un camionetero* hijo de puta me pasó en un cruce y me cerró sin asco para doblar a la derecha. You don’t fuckin’ ever do that me and here’s why. I’m insane. I WILL CHASE YOU.

El pendejo iba EN CONTRA para tratar de adelantar a todos los carros que estaban delante de él. Por suerte un carro venía en sentido opuesto (el sentido correcto) y lo obligó a reingresar a su carril. ¿Quién se interponía entre el idiota y el carril correcto? This guy.

Así que me detuve delante suyo un buen rato, avanzando con los pies, Picapiedra-style. I was, like…

And by Godney, it felt sooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo good.

Pero por cada hijo de puta que persigo, hay muchos más que escapan en total ignorancia de lo que han hecho mal.

Para ellos es normal. «¿Para qué sales en bicicleta?». Ugh, estoy harto de ser una minoría en todos los aspectos de mi vida. SERIOUSLY

Pero, bueno, enfoquémonos en lo positivo. I’m staying fit, healthy and happy! (o intentándolo).

Y quizá debería revivir mi Tumblr project de tomar fotos de la gente que se estaciona mal y transformarlo en gente que es muy bruta o muy hija de puta en las calles. Podría amarrarle una go pro a mi bici and go Brenda on their asses.

or I could just flip you the bird, generally not give a fuck and keep on riding, baby!

* definición cortesía de Galería. I miss those days, girls!

D-listers

El diccionario urbano disponible en Google define douche como aquella persona que ha demostrado carecer de capacidades mentales/emocionales importantes de una u otra manera, siendo comparados con productos de higiene femenina. Nos sugiere, además, no confundirlo con douche bag, palabra que describe a todo aquel individuo que «ha sobrepasado los niveles de atorrante y cretino sin haber alcanzado aún status de hijo de puta». O sea, uno es un imbécil por desatinado y el otro, por convicción.

Dado que sería muy douche bag de mi parte juzgar la paja en el ojo ajeno sin reconocer my own private Idaho, empezaré por mí. Soy un poco douche. Cuando menos un subgénero de douche, del tipo que uno diría que fue criado por lobos. Me gustaría decir que voy a cambiar, but I probably won’t. No sé si es el peor tipo de douche que uno puede ser, además. Mi doucheness es la inevitable conclusión de años de emotional detachment. He pasado mucho tiempo tratando de desvincularme emocionalmente de las cosas que pasan a mi alrededor, quizá por desidia, flojera de lidiar, miedo a ser lastimado or all of the above. Si bien, eso no ha mellado en la amarga dulzura que aún conservo para mis verdaderos amigos, el resto del mundo me percibe indolente, insensible, entitled or just plain bitch from hell.

A veces lo soluciono diciendo que tengo Asperger. Life’s too short for bullshit. Pretender por el qué dirán es una pérdida del tiempo. Si no despiertas algún tipo de interés en mí, sencillamente pasaré de ti y tú, no sin razón, dirás qué fuckin’ douche. Porque evidentemente no es tu intensión ni tu misión impresionarme, but then why do you care if I don’t care? No lo hago con mala intención y de hecho he mejorado en dar más oportunidades, como me han sido dadas a mí, pero hay una cuestión química que atrae a las personas y forma vínculos y sigo dejándome llevar por ella. I’m quick to judge, que es un gran defecto y lo admito. Lamentablemente, usualmente juzgo correctamente lo cual refuerza mi comportamiento. Pero esa es mi batalla, juzgar menos y, en consecuencia, ser menos duro y menos douche.

Habiendo establecido mi posición en la manada, puedo reconocer a mis congéneres y otras subespecies, cada cual coloreando su doucheness con su propio set de crayolas. Por ejemplo, los hipsters son una clase de douche. Anoche vi una impresionante cantidad de vestidos/camisas vintage, sombreros de todo tipo y tupidas barbas y pensé «toda esta gente debe llevarse súper bien, con tantas cosas en común». Pero no. Los hipsters se alimentan de una pretensión sobrenatural que los obliga a distinguirse en un mar de gente que se ve y actúa exactamente igual. Entonces sale por ahí la guerrilla fashion blogger, que es como llamaremos a estas mujeres con faux fur, vestidos de su abuela y un blog en Tumblr,  como respuesta y antónimo a la fashion blogger contratada por un retailer (hot blogger, is it?). Les gustan las mismas cosas y podrían ser amigas, pero no lo son. Esto podría escalar a d-bag status si, además, son vicious to one another. Tipo, «no me compares con esa pordiosera» o esa que «recién está empezando».

¿Y qué onda con los ~tuitstars~? Gente a la que le han chupado la pinga virtual al punto de la sinrazón. De hecho, much@s son personas súper interesantes y buena onda, pero los hay también en su versión (yup, you guessed it) MEGA douche. Gente que aún en 2013 sigue aduciendo que son la «primera promoción del Twitter» y por ende deben ser considerados en el Partenón de los microblogs como líderes de opinión (por encima de toda esa gente que, aunque tenga mejores ideas o sea más entretenida, se subió al coche muy tarde). Escúchenme, no sean ridículos, get over yourselves! Es una red social, #no1currs. Ahora me van a decir que, además, son Tumblr famous…

Además, tenemos el douche clásico, un modelo que no pasa de moda against our better efforts. Para ejemplificar esto voy a citar unos mensajes de Whatsapp que recibí esta mañana e inspiraron este post. Cualquier persona que, públicamente, emita frases como «este viernes empieza el arroche», «arrochando mal en Toro» o «noveno Cuba Libre de la noche, esto debe parar» es, sin duda alguna, un douche en su acepción más pura. Tipo, amigo, no. Amiga, date cuenta. Este es el tipo de douche que más rápido upgrades to d-bag, pues es tan jactancioso y self-deluded que tiende a rechazar a todos aquellos que no arrochan mal en Toro y, por ende, se interponen en su camino hacia el arroche. It can get wicked pretty fast. Además, crearon el sustantivo «arroche» (which encompases everything that’s wrong with the world), SUCH D-BAGGERY!

Finalmente, no puedo hablar de douches sin mencionar a los gays. Honestamente, a veces creo que somos la madre del cordero y el resto simplemente nos copió (as it so often happens with everything else we do). We’re clique-y motherfuckers y que nadie me diga que no. La línea que divide a los douches de los douche bags entre los gays está ubicada en un cuarto oscuro y ya nadie la ve, la cruzamos campantes una y otra vez. Las habladurías pueden ser de lo más atroces y virulentas. Cuando escucho «comunidad gay» siempre ruedo los ojos hacia atrás cual Geena Davis en Beetlejuice. Cero comunidad. Nunca he visto gente más empecinada en tratarse mal. Con tus amigos, todo bien, pero con el resto… «throwing shade like confetti«, como me dijo un amigo. Es como Mean Girls, pero peor porque es real y somos hombres adultos. En fin, soy culpable de ello también, he colaborado en más de una ocasión. Cuando pienso en ello, realmente me arrepiento porque me da real vergüenza.

Evidentemente, el problema y común denominador de todos estos grupos es que no pueden evitar juzgarse los unos a los otros. He conocido muy pocas personas en el mundo que son verdaderamente accepting; me sorprende un culo. Cuando converso con ellas me doy cuenta lo avanzadas que están y cuán lejos estoy en mi cruzada interminable por ser menos douche. Suena tan simple en teoría -no juzgar a las personas, vivir y dejar vivir-; sin embargo es tan difícil lograrlo. Al latino le encanta el raje, el peruano, además, es particularmente fijón. ¡Qué horrible! Genética y socialmente predispuestos a este drama que nos vuelve douches. «I wish we could all get along like we used to in middle school; I wish I could bake a cake filled with rainbows and smiles and everyone would eat and be happy«. Pero no. Quizá algún día. Meanwhile… we’re exaggerated eyeroll monsters. De hecho, todo este post ha sido súper douche. Fail.

 

You know what really grinds my gears?

Para los que no son seguidores de Family GuyYou know what really grinds my gears era el segmento que Peter Griffin tuvo en algún momento en el noticiero de Quahog. Durante este bloque, cuya cortinilla era la imagen de un par de engranes girando (o sea, gears grinding), Peter se quejaba de todas las cosas que le molestaban sin ningún orden o propósito en particular. So, anyway, estaba sentado en mi computadora, frente al suculento recuadro vacío de mi WordPress (which looks kinda like this), con todas las ganas del mundo de escribir, pero… no se me ocurría de qué. Tenía muchas cosas en la cabeza, no podía decidir sobre cuál quería hablar, todas tenían algún componente que me obligaba a guardármelas, no lo sé. Están pasando muchas cosas, amigos. Demasiadas. I’m a bit overwhelmed. De hecho con esas líneas, empecé a escribir un post y lo borré, porque hubiese terminado hablando de chamba y no quiero ni debo (acuerdos de confidencialidad and whatnot). En ese momento, un tweet del OpusDei Today, también conocido como El Comercio, apareció en mi timeline… «VIDEO: así fue la infartante sesión de fotos de Vanessa Terkes para SoHo». Infartante.

Infartante.

Infartante.

Infartante.

 

Entonces me dije a mí mismo YOU KNOW WHAT REALLY GRINDS MY GEARS? Que la prensa siga describiendo sesiones de fotos de la calata de turno con la palabra «infartante». O sea, desde Susan León y Olenka Whatyumacaller (me da flojera googlear su apellido) hasta cualquier zorrón del calendario Castrol, es la misma huevada desde 1980. ¿No hay sinónimos? ¿No pueden reformular la frase, por último? Estoy empezando a pensar que infartante actually means «alusivo a cualquier mujer hambrienta de fama que posa para el primer editor pajero que la llame cubriéndose únicamente el pezón con variopinta utilería, esperando que luego algún productor le tire un pan». Phew! Qué bien se sintió eso. Y ya encaminado, evidentemente no me voy a detener, so

YOU KNOW WHAT ALSO REALLY GRINDS MY GEARS? Los partidos de la selección. No entiendo cómo el país entero se paraliza para ver la misma película. O sea, sé cero de fútbol and even I know the score. Siempre ganan el primer partido, de lo que sea, la copa que sea, contra el país que sea. Basics and lessers alike se unen en un coro de «ooh, aah» y esperan impacientes el retorno de la gloriosa selección a un siguiente encuentro, donde, por supuesto, pierden. La gente grita, llora, se jala los pelos and I’m, like, did you honestly not see this coming? Luego vienen las calculadoras y la hinchada saca su Baldor para ver si es «matemáticamente posible» que aún lleguemos a lo que sea que tenemos que llegar. O sea, básicamente, rogamos que la incompetencia de los otros países sea tal que aún tengamos a fighting chance in hell. PS: ¿Empiezas a ver un patrón de comportamiento, peruano? En fin, luego salen, pierden de nuevo, algún tabloide publica una foto del Zorrito no-sé-qué chupando con una meretriz y la gente sufre y se queja de que «por eso pierden, para eso les pagan», etc, etc. Tipo, amigos, nueva cábala. Qué tal si la próxima vez NADIE los ve. Fácil si no los ven hasta el último segundo, la hacen.

YOU KNOW WHAT, TOO, REALLY GRINDS MY GEARS? Los putos #hashtags en Facebook. Facebook solía ser un lugar hermoso, ahora cambia cada tres segundos para incorporar cosas que funcionan en otras plataformas sin ningún criterio por temor a dejar de ser relevantes. Personalmente, espero que nunca lleguen a implementar las monstruosidades que se vocean, como poner publicidad en mi perfil o poner video ads con autoplay en mi página de inicio. Who are you, MySpace? Get it together, Zuckerberg. Aunque, NO, what really, really, really grinds my gears es la gente estúpida que todavía sigue invitándome a jugar Candy Crush o que se pone de status «si no comparten este mensaje, Facebook dejará de ser gratis». Have you ever heard of Google, bitches? GOOGLE THAT SHIT antes de compartirla y hacer el ridículo. En serio. I cannot at you.

Finalmente, YOU KNOW WHAT REALLY, TRULY GRINDS MY GEARS, THO? This bitch.

Back to you, Tom.

Hombres de verdad

A quick thought en los últimos minutos del día internacional contra la homofobia. Hace no mucho tuiteé lo siguiente: «Oigan, tengo algo que decir sobre la santidad del matrimonio, pero creo que un hombre casado puede decirlo mejor». Acompañando ese tweet, una captura de pantalla de Grindr (si no saben qué es, yo no se los voy a decir) donde un fulano me decía que era bi, closet y casado y que quería conversar. Probablemente lo peor que haya escuchado en la vida. No solo por lo que decía sino por el desparpajo con el que lo decía. Evidentemente, lo bloqueé.

Mañana asistiré a la boda de una amiga de la universidad, como he asistido ya a muchas otras (porque cuando se llega a cierta edad, las bodas son los nuevos «quince»). Conozco al novio lo suficiente para saber que mi amiga no sufrirá un percance similar. Pero, ¿saben qué? Tengo ya varias amigas casadas y las apariencias engañan, ¡así que no pondría las manos al fuego por ninguno de sus maridos! En poco más de un mes mi propia hermana se casará y no puedo evitar pensar lo indignante que sería enterarme que su esposo está en Grindr tratando de levantarse alguna zancuda with low morale. Probablemente lo atropellaría. Así como le sacaría la mierda a cualquiera que engañara así a alguna de mis amigas. Maridos en Grindr, pues. What the actual fuck.

Pero ahí está, pues. Eso es justamente lo que consigue la homofobia. Eso y una ruma de cadáveres de chibolos que prefirieron matarse a sufrir abusos injustos por el resto de sus días (sin saber, probablemente, que esa mierda no dura toda la vida). So there, sigan diciéndole a sus hijos que «no pueden ser gays», que «está mal». Si ese hijo resulta ser gay, crecerá traumado, aterrado, pretendiendo ser un hombre heterosexual y se casará con alguna hija de alguien en una conmovedora boda religiosa, que no significará una mierda, y esto nunca acabará. ¿»Lo que dios ha unido que no lo separe el hombre», dices? No te preocupes, lo separará el otro hombre que el primer hombre se come on the side.

Pero enough about breeders, porque ahora voy por ti, zancuda. Lo peor de todo este episodio, para mí, es que este sujeto pretendía que yo lo comprendiera. Que dijera «pucha, pobre, qué duro debe ser» y me compadeciera. Bueno, verga. Me parece un maricón de cuarta y no le tengo una onza de simpatía. Pero me hizo pensar en cuánta estúpida sí debe pensar «ay, bueno, le voy a hablar hasta que me enseñe foto y si está bueno, a la mierda». Cabras, have some self respect! Meterse con estos douches, por más buenos que estén, es igual de (o incluso más) homofóbico. ¡Es darles la razón! Es decirles «sí, tienes motivos para esconderte». Es apoyar esa conducta cobarde y cruel, es darles excusas para quedarse en el closet, mentirle a su mujer y seguir con esa doble vida que encuentro repugnante. Si ustedes creen que no tenemos de qué avergonzarnos, ¿por qué le permiten esconderse? We can’t let them have their cake and eat it too. Así no funciona.

Ahora me dirán «but what about bisexuals?» y yo responderé hold. My fucking. Unicorn. Pero en fin, aceptaré la premisa de su existencia, solo por no caer en discriminaciones and for the sake of argument. De acuerdo, hay bisexuales. Ya, todo muy bien, ¿pero saben qué? Si ya decidieron por el sexo opuesto y se casaron, ¡piña, pues! Ya está. You made your conyugal bed, now fuck in it. Esto en realidad se aplica a cualquiera que haya asumido el compromiso de ser fiel, independientemente de su orientación sexual. Si ya le prometieron fidelidad a su pareja, no pueden estar en fuckin’ Grindr o prowling around the office viendo qué ejecutiva o interno se van a tirar. Ya decidieron, ya le prometieron algo a alguien y si quieren romper su promesa y empezar de nuevo, bravazo, existe el divorcio. Pero no engañen a la otra persona, that’s just messed up.

Bueno, nada, piénsenlo seriamente porque así está la situación hoy en día. Ahí están sus hijos, sus maridos. En Grindr. Y no faltará la zancuda con cero autoestima que les atraque. Ahí está, el teatro de la represión unfolding before our very eyes. Eso es lo que sus colegios religiosos y sus temores injustificados han logrado, criar hombres de mentira (y seguramente mujeres también). Bet you wish society was a LOT more liberal now, huh? Bad people, bad people!

 

No hay calamidad sin Lima

Hoy me pasó una cosa que considero en extremo desagradable. Hice una buena acción. No, espérense, eso no me resulta desagradable, let me finish. Hice algo que todos deberíamos hacer, nada extraordinario, nada sorprendente. De hecho, sería exactamente lo que se esperaría de mí como ciudadano responsable y considerado, parte de una sociedad civilizada y primermundista. ¿Saben qué hice? Manejando a casa, pasé por el cruce de Salaverry con Alberto del Campo. La camioneta que iba frente a mí volteó a la izquierda con dirección al Golf de San Isidro, misma ruta que yo debía tomar. Para ir en esa dirección hay que cruzar la ciclovía de Salaverry. Ya que la persona que estaba delante mío ocupaba un buen chunk del camino, yo decidí quedarme más atrás, manteniendo libre una de las pocas vías para ciclistas que tiene esta ciudad. Un ciclista pasó frente a mí con total comodidad, el pequeño strip verde destinado para él estaba, in fact, desocupado. Luego tuvo que sortear a los otros cinco animales que esperaban del otro lado. No bien cruzó el ciclista frente a mi auto, un taxista que venía en sentido contrario me hizo señas. Quería que ocupe el metro cuadrado verde que estaba frente a mí. Dibujé con el dedo índice una línea horizontal imaginaria que iba y venía de izquierda a derecha, indicándole al taxista que había una ciclovía que no pensaba ocupar. Él me hizo la misma línea, pero hacia atrás, perpendicular a la mía. Entonces volteé. Aparentemente toda la avenida Salaverry me estaba tocando el claxon por no puntear a la camioneta que estaba delante mío. Yo no los escuchaba, Ellie Goulding me estaba susurrando Explosions al oído y nada más me importaba. Tuve que avanzar, se había generado un tumulto porque la gente que quería voltear no supo ubicarse a mi lado o mantener su carril detrás de mí y esperar su fuckin’ turno. No, todos tenían que doblar. Al mismo tiempo, además, así que ocuparon todo el espacio que pudieron y los que querían seguir de frente no podían pasar. Me llegó al pincho. Con crudeza me recordaron cuán lejos estaba de las sociedades civilizadas y primermundistas.

Mientras escribo esto, además, escucho a un enfermo mental gritando fuera de la ventana de mi sala «¡recontra chivo, rosquete!» y me sumerjo aún más en la desesperanza. La sala de mi depa no es ajena al griterío alcoholizado del mamado local. La ventana da a una callecita conocida de Miraflores donde hay un par de bares de exagerado décor. Pero hay que aplaudir el timing de este simio para lanzar su homofóbico repertorio. Justo cuando estoy reflexionando sobre la sociedad retrasada en la que vivimos. Pensando «quizá estoy siendo muy duro con Lima». BOOM! Homophobic slur slaps sense back into me. No, no estoy siendo duro con Lima. Vivo en una ciudad donde hay (¿dos?) ciclovías que imponen cero respeto para el conductor promedio y donde alguien que está borracho un martes le grita a Godney sabrá quién de «marica» para abajo. Pero to each their own, right? No es mi problema, ¿no? Aunque debo reconocer que me sentí tentado a responder «¿sí, diga?» desde mi ventana. However, estoy en pijama y si voy a ponerme mi confrontational weave tengo que verme fabuloso, como para recordarle a esa pobre criatura salvaje exactamente who runs this motha.

Yo no soy un conductor modelo y lo admito. De hecho, si estoy apurado, soy una bestia y me cago en la vida. No obstante, mi resolución de año nuevo para este 2013 fue precisamente ser less of an asshole con los peatones. Ahora, he extendido mi resolución para que acoja a ciclistas. De hecho, cuando salgo a correr por el malecón, hago mi mejor esfuerzo por nunca pisar la franja roja separada para ellos. O sea, hago un esfuerzo consciente por no cagarlos ni cuando voy a pie (aunque, amigos ciclistas, es difícil no usar la franja roja cuando hay tanta vieja cojinova que se arrastra por donde uno quiere correr, you’ll have to excuse me if I step out from time to time). Me cuesta, pero lo estoy logrando. Si veo un cruce que no tiene semáforo, dejo pasar a quienes estén en él (ojo, si hay semáforo lo respeto y espero lo mismo del peatón). Lo peor de todo es que cruzan con miedo, corriendo, «aguantándote» con la mano, mirándote de reojo o peor, con odio porque les acabas de recordar a todos los hijos de puta que nunca les dan pase. Me llega al pincho. Algunos te agradecen con una sonrisa o un ligero asentimiento de cabeza. Eso me encanta. Es absolutamente innecesario, porque ellos tienen la prioridad y yo solo estoy haciendo the decent thing to do. Pero igual me gusta mucho porque me hace pensar que mi mamá estaría orgullosa si los viera.

Si se dan cuenta, lo que estoy intentando hacer no es nada extraordinario. Es lo que se espera o debería esperarse de mí y de todos los demás. No entiendo por qué las ciclovías solo parecen ser visibles para los ciclistas. ¡No es el andén de Harry Potter, hijos de puta, está ahí, pintada de un color diferente al resto de la pista! ¿Qué les cuesta no ocuparla? ¿Van a llegar diez segundos más tarde al próximo semáforo? Gimme a fuckin’ break. Me siento tan impotente y decepcionado cuando veo este tipo de cosas. No porque sea particularmente sensible a las necesidades de los transeúntes y ciclistas, I could care less, sino porque es sintomático de algo inmensamente peor y de mayor repercusión. Piénsenlo bien. Detrás de la salvajada, en la mayoría de los casos, hay una absoluta y total ignorancia sobre lo que están haciendo mal. O sea, ¿ustedes creen que el conductor, taxista o microbusero que se caga en los peatones PIENSA siquiera en lo que está haciendo? Solo lo hace, es parte de cómo funcionan las cosas, es lo que es. Debo asumir que, en teoría, sabe que está mal. O sea, tendría que haberlo paporreteado para dar el examen escrito, aunque sea. Sino no le habrían dado el brevete o eso quiero creer. Pero si lo supo alguna vez, ya lo olvidó. Hoy ni siquiera repara en ello y si intentaras hacerle entender, no podría. La ignorancia ha echado raíces tan profundas en el cerebro colectivo de esta sociedad que ya no puede ni razonar. Ha comprometido el nervio óptico, la ha dejado literalmente ciega al error. Y esto se aplica a tantas otras cosas que sí me afectan y sí me importan, como que se fume todavía en lugares públicos o que las mujeres no puedan caminar tranquilas por la calle o que haya un imbécil gritando «rosquete» debajo de mi ventana. Nadie piensa en nada, nadie cuestiona nada, nadie puede retroceder en sus argumentos más allá de la Biblia. Sin huevadas, es desolador. Lima presta sus cuatro letras a la calamidad, enteritas… y en noches como esta me parece casi imposible que cambie de mentalidad. Pero, ¿saben qué? No hay de otra. A los animales salvajes se les doma a golpes, a la mala, y si las bestias quieren guerra, guerra les voy a dar. Pero con baile. Súper marica.

Encore une fois, WHO RUN THIS MOTHA!!!!!!

 

Let’s just be human and mind our own damn business!

Una vez escuché, no sin reírme internamente, que «gay is the new black«. Estoy casi seguro que era una especie de afirmación positiva que muchas cabras se repetían a sí mismas para sentirse bien consigo mismas y de toda moda. Algo así como cuando ponen Born this way en cualquier antro gay (¿en el 2013, really?). Pero para alguien un poco más cínico como yours truly, también podía referirse a que somos de hecho los nuevos negros, los oprimidos del siglo XXI. Tal vez algún día tengamos a una Rosa Parks de ambiente que arme un escándalo en el Metropolitano, abra la puerta hacia una vida maravillosa de derechos y cositas, y la opresión pase a la siguiente minoría du jour. ¿Quién está en cola? Los mormones, creo, ¿no? He visto un culo de anuncios suyos en Facebook. Asumo que están súper cerca a su big break en el Minority Idol.

But anyway, independientemente de lo que signifique realmente esa frase, quien tome partido por una u otra lectura tendrá la razón. ‘Cause gay really is the new black. Tanto por la estereotipada popularidad como por la discriminación y ahí yace mi problema, lo que me impulsa a escribir esta entrada. ¡Estoy podrido de lo gay! No puedo escuchar más sobre el matrimonio gay; si veo ese fucking signo igual en Facebook una vez más, me va a estallar el cerebro; si veo otra pareja gay esforzándose absurdamente por ser una pareja straight de 60 años, voy a perder el norte; y si escucho a otro hetero autoproclamado de mente abierta preguntar «¿quién es la mujer?», me haré bolita en el suelo y esperaré la muerte.

Enough! Gays are people, too! No los miren y ya está. Creo que ningún gay les dirá que quiere sentirse estudiado todo el tiempo o que exige un trato especial. En mi caso, por ejemplo, su opinión me vale gorro, no quiero su atención ni vivo para satisfacer su ignorante curiosidad (nunca falta la zancuda que quiere llamar la atención y corre gritando con la tiara en la cabeza, pero ese es su problema). ¿Por qué les cuesta tanto dejar el tema en paz? «Why can’t they back up off me, why can’t they let me live?» (Only Lindsay knows my pain, tbh). No hay nada peor que tener al mundo entero diciéndote lo que opina de tu vida amorosa/sexual, ¡o si deberías tener una, siquiera! No es tan interesante o diferente de la suya como para que se rompan el cerebro tratando de disecarla, amigos straight. Tipo, basta. We’re all human. We’re only human.

And If I’m completely honest, el matrimonio gay me hincha las bolas. Yo vivo en Perú y aquí aún no se va a dar. Incluso si lo proponen, no se dará. Incluso si hubiera un referéndum al respecto, no se daría. O sea, hasta yo votaría en contra. ¡De qué coño sirve que se reconozca en el papel, si te siguen viendo raro cuando eres hombre y dices «mi esposo»! Una ley aprobada no vale nada en una sociedad que no está lista para acatarla. Supongamos que me caso (say, with astronaut Mike Dexter) y estamos paseando en la calle, lindos y enamorados como los newlywed que somos, ¿ustedes creen que la sociedad peruana nos mirará, sonreirá y celebrará nuestro amor? Bitches, get real. En el futuro, cuando toda la generación del ’50 esté muerta y solo queden algunos animales de feria de mi generación, las cosas serán más prometedoras. Porque incluso si los haters no han sido erradicados al 100%, por lo menos serán una minoría y les dará roche admitirlo. Sus hijos son la clave, espero que lo sepan.

Lo mejor de todo es que ni siquiera les tienen que decir «está bien, gay is good«. No se trata de reventarle bombos y platillos. Solo enséñenles a ser tolerantes. Basically teach them not give a fuck. Así de simple. Eso es algo que pueden hacer por sus amigos gay, no cambiar su puta foto de perfil «apoyando la causa». Changing your profile picture is not activism! ¿Cuántos perros callejeros han salvado sus posts de perros sin ojo y con tres patas? ¿Y cuántos autogolpes han detenido cada 5 de abril desde hace 20 años con sus estatus de «nunca más»? No sean ridículos y hagan algo útil por su vida, oye. Por último, no tienen que esperar que llegue la prole para iniciar el cambio de mentalidad. Pueden empezar con ustedes. Todo bien si dejan de decirle a sus patas «oe, no seas cabro» cada cuatro oraciones, por ejemplo. O si dejaran de reírse babosonamente con sus amigos cuando ven a alguien que parece gay. «Oye, mira, mira, ja, ja, uga, uga, yo hombre bestia». Además, estoy segurísimo de que tienen algún familiar homofóbico al que pueden ilustrar sobre cómo los gays no planean extinguir la humanidad ni acelerar el juicio final o resucitar a Hitler.

But it’s not all the breeders’ fault, hay unas zancudas que provoca estamparlas contra la pared, pero será materia de otra entrada. And on a completely unrelated matter, aprovecharé que estamos hablando de lo gay para brindar mis descargos sobre un ~temita~. Aparentemente ya le di la vuelta al círculo las suficientes veces como para que mis former significant (and not-so-significant) others están saliendo los unos con los otros. Let me set the record «straight»: todo súper bien conmigo, así que cálmense, cabras and fag hags. De hecho, no tenía nada que decir al respecto hasta que recibí una llamada telefónica que me hizo pensar que se estaba discutiendo cómo me habría «afectado la noticia» and I will not have that. I haven’t seen either one of these bitches in, like, a decade so it’s safe to say we’ve all moved on and remain friends. No tengo ninguna opinión al respecto porque no es asunto mío y no, no estoy histérico ni haciendo brujería en mi casa. Les deseo a todos mis ex salientes, crushes o lo que hayan sido, una vida plena en la que yo no tenga nada que ver, jajaja… sigan con sus vidas sin preocuparse por mí, por favor, ‘cause I’m certainly not worrying about you! Sé lo que dice Gretchen Weiners, partial Spring Fling Queen and Toaster Strudel heiress, y estoy de acuerdo hasta cierto grado… pero esto no es Mean Girls, estúpidas, grow up! jajaja #loveya #xoxo