Here’s to never growing up

“Es como si fuera domingo”, le dije a Mateo, curiosamente, un domingo. Así me sentía con respecto a mi cumpleaños número 29, el cual acaba de terminar hace unas horas. “El día antes va a ser como un domingo y todo el resto del año será como un domingo. No lo podré disfrutar porque sé que se viene mi lunes”. El tan odiado lunes que, en esta situación en particular, representa mis treinta, hoy no me parece tan tétrico. I’m kind of looking forward to it.

Esta noche, sentado a la mesa con mis amigos, me sentí con suerte. Había recibido mi cumpleaños trabajando, sí, pero con gente que hace mi trabajo divertido, gente muy pilas, gente admirable. Me sorprendieron con una torta, me cantaron y luego volvimos a trabajar. Yo hasta las dos, algunos mucho más tarde. Pero, bueno, he llegado lejos en el trabajo. Me ha costado, nadie me ha regalado nada, pero ahí estoy. Nada mal, actually. Aunque casualmente me enteré que I could clearly do better, pero bueno… espero la solución a ese problema within the next couple of months (cough, cough). El punto es que, como quien no quiere, me hice una carrera y un nombre y todo bien con eso. Ya no es “el comienzo” de nada, I’m well in it. No es el tope del éxito, pero ya tengo varias cimas conquistadas. No me di cuenta, la verdad. Adulthood kinda creeps up on you like that.

Y mis amigos. Ay, mis amigos. Aunque siempre sería lindo ver a más y más gente (y pensé en muchísima gente hoy), siento que la muestra de esta noche fue perfecta. Amistades que han pasado la prueba del tiempo (I’m lookin’ at you, hoe! Godney knows we’ve been tested!); otras que con cada año me comprueban que some things are just meant to be (#Madrí & friends, obvio); otras que son tan cómodas y honestas que me alegran la vida de formas que no puedo describir (Cuquis y único Daniel, porque no hay otro para mí); y las más nuevas, que están llenas de sorpresas, que me dejan contarme de nuevo y a la vez son un libro sin leer (hi, kid). No sé, me sentí con suerte. Las celebraciones son bien monses si no hay gente con que celebrar. No soy particularmente extrovertido o easy going. Pero mis afectos run deep cuando te los ganas (y no son muy difíciles de ganar, mis paredes se caen solas si las empujas un poquito).

Ya llegué hasta acá y, por primera vez, siento que he hecho un montón de cosas, lo que me dio  la pinche gana, y si bien no ha sido perfecto, de hecho ha sido bueno, ha sido divertido, and I don’t feel like stopping at all. Los treinta. It’s a new chapter, pero todo bien con eso. Este año que viene puedo cerrar mis veintes y sentirme (relativamente) satisfecho con toda la mierda que he hecho, todo lo que he aprendido, por las buenas y las malas. No sé, me siento con suerte. Y en doce horas tengo una presentación súper importante so I’m gonna need it. Y luego me quiero embriagar horrible, so I hope you’ll join me ‘cause I may be growing older but I’m. Never. Growing. Up.

 

Un pensamiento en “Here’s to never growing up

  1. […] poco probable que me funcione el “boys will be boys“, aunque yo me sienta igual. Porque I don’t know about you, but I’m feeling 22! Pero siento que se espera más de mí and quite frankly es demasiado. To be an actual adult. Ugh. […]

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