Archivo del Autor: luiscueto

Twenty years: Boys for Pele (1996)

«Moses, I know.
I know you’ve seen fire,
but you’ve never seen fire until you’ve seen Pele blow».

Muhammad, my friend. Tori Amos.

 

 

 

 

El domingo conversaba con Camila sobre la muerte de David Bowie y lo afectado que me sentí pese a haber seguido su carrera muy tangencialmente. Era la primera vez que nos veíamos desde el año pasado, pues yo me fui a San Francisco el último 29 y ella a México el 30 y no regresó hasta el sábado pasado. Le conté que esa noche no pegué el ojo y que a la mañana siguiente fui al edificio de Bowie a despedirme con un lirio negro. Si se preguntan por qué un lirio negro, en realidad tengo una gran respuesta, pero no lo supe hasta mucho después. La verdad es que cuando entré a Shu’s Flowers y lo vi, no tenía ni puta idea de qué era (en mi defensa, aún no había florecido… and also, I’m not into flowers). Era la única flor negra que vi y me pareció fantástica. Súper estilizada, alta, delgada, like Bowie himself. It spoke to me, así que la compré. En la caja me enteré qué había elegido: a black tiger lily. Lo busqué en Google to double check. Efectivamente, correspondía. Clic en Imágenes…

caa8e325eadedfaa71164fbba364819e

 

Tiger lilies open up like stars, so a black tiger lily in bloom equals a black star (or ★, if you will). Me pareció tan adecuado que me habría gustado haberlo planeado así. En fin, we got to talking y me encontré diciendo las siguientes palabras: «en realidad, solo hay tres artistas por los que me tendrían que sedar si se mueren. Morrissey. Madonna. Tori Amos». Camila echó la cabeza hacia atrás sorprendida. Sabía que amaba a Moz, como buen emo. Sabía que amaba a Madonna, como buen homosexual. Pero aparentemente no sabía que amaba a Tori Amos. «No me imaginé», me dijo. Me pareció raro ya que tengo más o menos 25 fotos con la huevona y de hecho era mi fondo de pantalla hasta que Zuko, mi gato, la desplazó. Fun fact: en la época en la que aún era mi fondo de pantalla un amigo me preguntó si era mi mamá, jajajaja.

No recuerdo a cuál foto se refería, so here’s all of ‘em!

Creo que cualquier persona que me conoce desde hace un tiempo sabe que vivo y muero por esta mujer. Pero últimamente no hablo de ella nunca y casi ni la escucho porque no ha salido de gira o sacado material nuevo desde 2014. Me imagino que a eso se debe que mis nuevas amistades no sepan mi nivel de fanatismo. Pero eso se va a arreglar en este momento. Breve repaso antes de entrar al tema que nos atañe: la primera vez que escuché a Tori era 1999 y yo tenía quince años. Spark era la canción ICPNA en Doble 9. Me hipnotizó desde el comienzo, pero por alguna razón me rehusaba a aceptar que me gustaba. Después de oírla ene veces (¡cuándo diablos ha tenido Tori Amos tanta rotación en radios!) me di por vencido y la grabé. SÍ, LA GRABÉ. AS IN EN UN CASSETTE. SOY UN ANCIANO, DÉJENME. A la semana vi el video en Nación Alternativa con Ruth Infarinato, back when MTV actually played music videos. A la semana vi un segundo video, no recuerdo si Raspberry Swirl o Jackie’s Strength. Digamos que fue Jackie’s. A la semana de eso, salió Raspberry Swirl. A la semana de eso me compré el disco, From the choirgirl hotel. I was OBSESSED from the very first listen.

Hasta ese momento, Choirgirl era uno de los discos más importantes de mi corta vida. «Le debo toda mi salud mental», pensaba. And then… un día cualquiera de 1999 entré a Phantom de Larcomar (¿existe todavía?) y encontré la última/única copia en Lima del álbum que le precedía, Boys For Pele. Si realmente le debo mi salud mental a algún disco, sería ese. Fanatismos aside, es una obra maestra. Reventé ese disco como ningún otro que he tenido y, como todo se dio en una suerte de cadena interminable, a los días de comprármelo mi revista Cable Mágico (yes, this is WAY back in the day) anunciaba que transmitirían su concierto en el Madison Square Garden en HBO. Lo grabé. SÍ, EN VHS. We’ve already stablished these are the old days of yore. Hoy daría mis riñones por viajar en el tiempo y estar en ese concierto. Pocas cosas serán tan geniales again.

Un par de meses después, aún en 1999, salió To Venus and back. ¡El mundo quería que escuchara a Tori Amos! No dejaban de salir cosas suyas por todos los rincones. Mi tía me lo envió desde Miami, pero yo ya me lo había comprado porque no pude esperar. Le vendí la segunda copia a una amiga en el Británico. El resto es historia para quienes la conocen. La seguí por todo el mundo (MUNDO, literal) y ha sido una compañera constante en mi vida… hasta que sacó The Beekeper que es una mierda (aunque irónicamente creo que es el único disco que tengo autografiado).

La última década no ha sido tan buena con Tori. Sus discos post-Scarlet’s Walk son un poco hit and miss. Culpo a la hija. Pero en fin… sigue siendo increíble en concierto y es la única artista a la que sigo fervorosamente en todas las fechas que me es posible. Por ejemplo, ahora que vivo en Nueva York, pretendo ir a cualquier fecha que tenga aquí, en Boston, Philadelphia y Washington DC. But I digress… no voy a hablar de lo que pasó después de The Beekeper porque meh. Quiero volver a Boys for Pele porque hoy cumple 20 años. (Ugh, todos los discos que me gustan están cumpliendo 20 años. #vejez).


Growing up gay is no easy feat
. Al menos no lo era «en mi época». La conversación era incipiente, ciertamente no teníamos a Blaine y #WhatsHisRatFace de Glee chapando en la tele. Me acuerdo cuando Jack McPhee llevó a un huevón a su prom en Dawson’s Creek y fue, como que, el Apocalipsis. El punto es que no era fácil, no se hablaba, no había mayor representación. Seguía significando ser un paria, seguía generando miedos estúpidos, seguía siendo «pecado mortal»… y cuando uno es chico no entiende por qué le toca crecer con esta carga, tan diferente a la del resto. Yo, particularmente, sentía que llevaba un hueco adentro. I longed for something/someone I had never met. Había perdido algo y no sabía qué. I felt broken up with life y es desde esta pérdida que conecté con el mejor break up album de la historia: Boys for Pele.


Cuando entré a la universidad, mi devoción por Tori (y particularmente por Boys for Pele) solo se hizo más profunda. Ahora que sufría actual heartache, cada canción era una capa de piel nueva, regenerada. Me iba devolviendo la forma humana que perdía every time some boy burned whatever relationship we had into the ground. Por ejemplo, de mi primer non-boyfriend boyfriend, de lejos el peor que he tenido y la mejor lección de vida, guardo pocos recuerdos. Uno de ellos es escuchar furiosamente Caught A Lite Sneeze y repetirme a mí mismo «didn’t know our love was so small, [it] couldn’t stand at all» cada vez que me hacía alguna cagada. Pese a ser el año 2002 (o 2003 o 2004, ‘cause this went on for a WHILE), siempre volvía a Pele. And why wouldn’t I? It’s genius.


Algunos años después, en 2005, pude agradecerle a Tori en persona todo lo que hizo por mí sin saberlo, en una librería en Nueva York. Era febrero y todo estaba congelado, pero yo estaba tan starstruck después de hablar con ella que dejé literalmente TODAS mis cosas en una silla en Barnes & Noble, incluyendo mi abrigo, chalina, gorro, guantes, you get the idea. Cuando regresé por mis huevadas, la guardia de seguridad, que era una negra robusta y buena onda, se cagó de risa y me dijo «honey, happens all the time«. Esa es una de las pocas cosas que recuerdo de mi primer encuentro con Tori porque, again, estaba tan starstruck que no retuve ningún tipo de información. Solo sus ojos, que eran hermosos.

En el 2007 me fui a perseguirla por todo Florida, básicamente. Ahí escuché Caught A Lite Sneeze en vivo por primera vez y canté a viva voz con una amiga que hice en Orlando, much to the dismay of the other fans. Lo notamos, de hecho, pero dijimos «que se jodan». They might’ve seen her a bunch of times, but we’d never seen her so we get to sing. La he seguido en casi todas sus giras desde ese año, con la excepción del 2009 y del año pasado que hizo una mini gira de festivales en Europa. A través de ella he conocido amigos de puta madre, he viajado a sitios random donde jamás pensé estar (¿Crans-Montana, Suiza? Really?), y he encontrado consuelo cuando lo necesité. So, yes, I’ll have to be sedated when she dies and this is the album that I’ll most likely play on a miserable loop.

Felices 20, Pele.
Realmente nunca había visto fuego como el tuyo.

tumblr_nx2bldOWIQ1r3tf54o1_400

Wins and losses

Poco después de la medianoche, sentí la diferencia. Mi cuerpo estaba reaccionando muy diferente. Como nunca en la vida and it kept getting worse. Ninguno de mis movimientos era voluntario, no sentía nada del cuello para abajo y, de hecho, del cuello para arriba era aún peor. Estaba consciente, lo entendía todo, pero no podía hablar. Lo más desesperante de todo, quizá, era darme cuenta de cómo el proceso de habla se iba atrofiando mid-sentence. I wasn’t blacking out, I wasn’t blanking either. My thought was very much still there, I just couldn’t push it out. En el avión de ida había visto varias películas, incluida Still Alice, y solo podía pensar «esto debe ser lo que se siente tener Alzheimer». Mis amigos me agarraban los brazos y las piernas, me percaté de que se movían solas y pensé: «ah, y esto debe ser el Parkinson».

En mi vida no han habido muchas drogas, solo he consumido marihuana, cocaína y poppers (aunque estos últimos ni siquiera los registro como droga, pero supongo que lo son) y siempre limitado por la regla de oro: nunca compres. Esto quiere decir que solo acepto en la medida en que se me invita, lo cual reduce el consumo de forma casi incalculable. Para tranquilidad de todos, puedo contar las veces que he jalado con los dedos de una mano. La coca no me pone. «Era joven», «estaba probando», «creí que me animaría», bla, bla. Weed on the other hand… has never failed to relax me and bring me joy. En alguna época quizá mi consumo fue más constante. Paraba más seguido con gente que fumaba bastante más que yo, me invitaban and it was all good fun. Ahora es bastante más esporádico, creo que solo si me provoca no hacer absolutamente nada y dormir rico. And sometimes not even then, since I gotta get into someone else’s stash.

Creo que si alguien me dijera que puedo disfrutar de algo sin consecuencias por el resto de mi vida, siempre elegiría el alcohol por encima de cualquier droga. Actually, I’d choose sex, but that doesn’t move my story along. Sin embargo, he fumado y/o comido marihuana responsablemente por muchos años y no tengo nada que reprocharle. Por eso encuentro tan extraño que una galleta me haya hecho convulsionar y perder la capacidad de hablar, but I guess it did. En realidad, no lo creo, pero no hay otra explicación. Es eso o tengo epilepsia y no lo sabía. Supongo que ahora deberé ir al médico o algo. No lo sé.

So this is why I’m having such a hard time believing it: uno de mis amigos me dijo que quizá simplemente «no estaba acostumbrado». Le recordé que tres días atrás, en la fiesta de año nuevo, me había comido exactamente la misma galleta, más cerveza, más pisco. Estaba en el hoyo, ¡pero no era Michael J. Fox! También me acordé de ese año nuevo en la playa, hace un par de años, en que me comí cuatro brownies seguidos y terminé en Plutón, pegado a las cosas, cagándome de risa, sintiendo la arena debajo de mi cuerpo. Amiga, I’ve had my share of baked goods y mi reacción siempre ha sido la misma, una normal y maravillosa despreocupación por la vida que me dura ene. This was something else, but I guess it could happen… después de todo, ese día almorcé un pitcher de margarita y no mucho más.

The thing about this experience is… I really, really, really felt like dying. Mi primera preocupación fue que se me hubiera activado algo que tenía dormido y que me fuera a quedar así de por vida. Mi segunda preocupación fue que «de por vida» significara within the next minutes. Traté de incorporarme, pero no podía mover nada a voluntad, solo el cuello. El pecho se me cerraba cada vez más y tomar agua (a través de una cañita) se me hacía más difícil y riesgoso. De pronto ya no podía controlar nada y solo escuchaba al roommate de mi amigo, que estaba conmigo, repitiendo que todo estaría bien y que me relajara (que en inglés suena a que «me deje ir»). Bitches, I saw the freaking light… like, literally. Después de eso no había manera en la Tierra en que fuera a «dejarme ir». Quién lo diría.

buffy_i-dont-want-to-die-that-is-something-right

Repetí una y otra vez que no estaba listo, pero creo que nadie me escuchó porque ya no podía hablar bien. Pensé en mi vida y en la gente que quiero… fue raro, porque solo pensaba en cómo sus vidas seguirían sin mí (y yo célebremente dije alguna vez que «todos dejarían de existir cuando yo muera», jaja). Luego pensé en «lo que todavía no había hecho», así, junto, como un concepto sin desglosar. To my surprise, no me importó. Quería seguir viviendo porque quería seguir viviendo, period. No porque tuviera un plan o hubiese algo en particular que necesitara hacer. No me faltaba nada, realmente, pero quería disfrutar mi vida más tiempo. De hecho, llegué a pensar «wow, nunca publiqué nada de lo que escribí» (pensando que me gatillaría un lamento muy hondo y podría negociar la extensión de mi vida) y descubrí que no me importa en lo más mínimo. Lo que yo quería era tiempo, muchísimo más tiempo, aunque sea para tener algo que lamentar… así que me alejé de la luz. Al rato me dormí y mi despertar al día siguiente fue, básicamente, así:

tumblr_lzwsscAj571qh01r8o1_500

Ese día no hice mucho. Fui recuperando todas mis funciones cerebrales, pero me sentía súper extraño aún. Me la pasé viendo tele y comiendo, básicamente. Me despedí de mis amigos y en la madrugada me fui al aeropuerto. Dormí todo el vuelo. Llegué a Nueva York y dormí de nuevo, todo el día. Sentía ganas de hablar con alguien sobre la experiencia, pero no sabía con quién ni qué decir. Luego se me iban las ganas porque en el fondo yo mismo no lo he descifrado del todo, prefería seguir durmiendo. Empecé a escribir este post sin saber aún cómo me sentía y sin haber cruzado palabra con otro ser humano en 24 horas o más…

is-this-hell-buffy

¡Y henos aquí ahora, del otro lado! Llego al final de esta entrada sintiéndome mucho mejor y me respondo «no, son las 8:30 de la mañana. Tienes que sacar la ropa de la secadora, ir a comprar comida, al banco y a la universidad a devolver el adaptador de la Mac. This is not hell, this is life still«. Así que, on that note, voy a darme una ducha para ir a Trader Joe’s, hacer mis compritas y regresar oficialmente al mundo de los vivos. Maybe get some french toast and cereal on the way? El desayuno siempre ha sido la única comida que me genera placer y hoy tengo ganas de complacerme sobremanera.

It’s gonna be a great day, isn’t it? #xoxo.

buffcereal_zpse3e66513

The inevitable end-of-year post

Anoche, caminaba con Camila en busca de un bar (para no ser los aberrantes que chupan en Think Coffee) y le conté de la vez que enloquecí la semana de mi cumpleaños 25 y me fugué a Buenos Aires sin decirle a nadie. Ahora, cepillándome los dientes, recuerdo otra cosa sobre ese episodio. Durante el viaje, mi canal de comunicación con mi familia fue Sandra, proving once again she’s the Lo to my LC. Ella llamó a mi mamá y le dijo que había hablado conmigo y que estaba bien. Conversaron un rato y al despedirse, mi madre le dijo siguiente: «dile que sea feliz, que para eso se ha ido». Ambas se rieron. En ese momento, a mí también me causó mucha gracia. De hecho, la telenovelesca frase ha sido una broma interna con Sandra desde entonces. Pero hoy lo recuerdo y pienso tres cosas: 1. mi mamá me quiere mucho. 2. mi mamá sabía que no era feliz (lo cual me da un poco de pena). 3. mi mamá es una fucking vidente.

Cuando empezó el 2015, todavía estaba sacudiéndome la miseria del año anterior, que había sido fantástico hasta el 31 de octubre y un desastre en adelante. Recap: me rompí el brazo, me encontraron un quiste en la rodilla, mi half-boyfriend neoyorquino me terminó (con pasaje de avión en la mano), etc, etc. Mi mala racha durante esos últimos dos meses fue insólita. Nada me salía bien. Me sentía física y anímicamente como el hoyo. Si no hubiera estado tan avanzado en el proceso de postulación a la maestría, quizá me habría arrebatado y mandado todo a la mierda. Pero ya estaba en la recta final y tampoco soy tan imbécil.

Todo lo que el final de 2014 me quitó, enero me devolvió con creces. Postulé a la maestría, terminé mi terapia física, el quiste resultó ser benigno y encima pude reprogramar ese vuelo a Nueva York para asistir al retorno de John Cameron Mitchell como Hedwig en Broadway. Si bien todavía me dolía el break up, tenía mi salud y había visto mi película favorita recreada en vivo ante mis ojos. Tipo, even I had to admit that SHIT WAS OK. Por supuesto que no lo hice, porque soy lo peor, pero hacia fines de febrero, cuando recibí la carta de aceptación de NYU, cualquier postura masoquista y dramática se tornó insostenible. Dos mil quince era innegablemente el mejor año del mundo. Aunque Marina and the diamonds me cancelara en Brasil, aunque me robaran el celular en el concierto de Calvin Harris, aunque la agencia me pidiera reducción de personal, aunque no aprobaran la unión civil, aunque pasaran los meses y el huevón de mi ex siguiera con el random ese, nada me resultaba tan terrible.

De hecho, creo que lo único malo que ha pasado este año ha sido que mi papá se enferme. Si bien no tenemos una relación cercana, sigue siendo mi papá y lo conozco lo suficiente para saber lo mucho que le debe joder estar así. Además estar enfermo, realmente enfermo, es la cosa más miserable del mundo, even if you brought it upon yourself. No se lo desearía ni a mi peor enemigo, mucho menos a él. Pero, bueno, en un momento pensé que se iba a morir y se estabilizó, así que puedo seguir pensando que el 2015 es un éxito, incluso para él. Claramente no es el mejor año de su vida, pero al menos sigue acá, viendo crecer a su nieto, que creo que es lo único que lo alegra hoy en día.

As for me, las cosas que amé de este año son tantas que listarlas sería absurdo. Pero haré una mención especial a mis clases de español. Who the fuck knew I’d enjoy being a teacher? Who the fuck knew I could work at 8 am?! En serio no tenía la menor idea de que disfrutaría tanto ser profesor. Salvo por la corrección de exámenes (que me hace querer suicidarme), es súper divertido. Ahora lo disfrutaré incluso más porque a) ya conozco el curso, b) me quedo con la misma coordinadora, que es un amor de gente, y c) ya no me tengo que levantar al fucking alba porque me pusieron a las dos de la tarde. Winning all around.

Debo confesar que en el fondo tenía muchísimo miedo de venir aquí. No por una razón ñoña, tipo, «me asusta la ciudad» o «no soy good enough para la maestría» o «voy a extrañar Lima» (pffff, por favor); ¡sino porque tengo diez fuckin’ años pudriéndome por vivir en Nueva York! ¿Se imaginan lo intolerable que sería lograrlo y darme cuenta de que no me hace feliz? ¿Que después de todo este ordeal todo sigue igual? Me tiraba a las vías de la L, creo. I’m pleased to report, however, that I will not be leaping into my death. Si bien encuentro esta ciudad muy agotadora y cada vez me convenzo más de que no podría vivir aquí para siempre, no recuerdo la última vez que me sentí tan bien, tan cómodo, tan libre del juicio de los demás. Humanos del Perú, si están leyendo esto, sepan que los amo y los extraño, pero alejarme me ha hecho mucho bien. No sé si sea Nueva York específicamente o solo el hecho de no estar en Lima, pero mudarme fuera del país ha sido la mejor decisión que he tomado. No sabía cuánto lo necesitaba, I could seriously cry rn.

Mi mamá tenía razón, me fui para ser feliz… and this time I actually did it. Pero volveré el próximo año igual. No se van a deshacer de mí tan fácilmente. Además tengo kilómetros LANPASS que tengo que canjear, jaja…
For the time being, me quedaré acá, disfrutando de la paz mental que me trae el exilio.

Los quiero. Feliz navidad/hanukkah/lo que sea y que el próximo año sea mejor que este, aunque parezca imposible. Let’s shoot for the fucking stars.

 

tumblr_nhpytprKcI1r3ty02o1_500

Rayitas

Cuando era niño, uno de los drills más comunes para enseñarte a tomar correctamente el lápiz era hacer series de palitos. Línea sobre línea de rayitas verticales, una detrás de otra, se acumularon en mi cuaderno doble raya Minerva. Eran perfectas, así las recuerdo, y de hecho estoy seguro de que lo eran. ¿Por qué? Porque las hice con regla. ¿Cómo podrían haber sido otra cosa que pequeñas marcas perfectas, si las tracé una por una contra mi regla Artesco de 20 centímetros? La curiosa consecuencia de aquel ejercicio de perfección fue que, aunque el resultado era aparentemente notable, fallé en la verdadera misión. Ni siquiera me percaté de lo PÉSIMO que tomaba el lápiz mientras hacía mis rayitas perfectas. Estaba obsesionado con el resultado más obvio, con que mis palitos – que serían lo que la profesora viera – fueran inmaculados y perdí total perspectiva del real propósito de la actividad. Ahora cojo «mal» el lápiz.

A menudo pienso en ese episodio. Recuerdo a mi mamá diciéndome que lo hiciera con la mano, que no importaba que no fueran perfectas, que no me preocupara tanto; pero yo, terco, me molestaba y le decía que no, que lo haría así, que quería que fueran perfectas. Ella se rindió, pero yo no. Yo seguí haciendo mis rayitas con regla, missing the mark by a mile. Pienso en todo esto por la extraña relación que tengo con la perfección, con ser infalible. DETESTO fallar. Fallarle a alguien, fallarme a mí mismo, fallar en general. Lo aborrezco. Me provoca un malestar físico y mental que no me abandona hasta que puedo rectificarme ante mis propios ojos. Puedo excusarme, puedo inventar algo, pero no sirve de nada porque yo sé la verdad. I have an overwhelming urge to make it right and won’t feel better until I do. 

Yo sé que nadie creería esto de mí porque «soy un vago», «hago todo a última hora», «soy flojo», etc, etc. No niego que esa narrativa no contenga mucho de realidad, pero, sin importar lo que tenga que hacer para lograrlo, yo. Siempre. Cumplo. Sí, las razones por las cuales a veces tengo que empujarme al borde del colapso con tal de cumplir probablemente sean las arriba descritas, pero SIEMPRE llego, siempre lo logro y el resultado es, casi siempre, the very best I can produce. No porque tenga más días lo haré mejor. No porque trabaje más tiempo, saldrá mejor. No lo sé. Some people thrive under pressure and I am one of them. Pero cuando no llego… no sé si hay algo peor.

Nadie jamás me castigará más duramente que yo. Nadie se mortifica más por mis incumplimientos que yo mismo. No sé qué dice de mí, pero de verdad me enferma. No es temor al castigo. Es algo mucho más íntimo, más mío. Encuentro que la irresponsabilidad es tan asquerosa. Lo último que quiero ser es irresponsable aunque sé que me pongo en situaciones en las que el peligro de serlo aumenta sus probabilidades exponencialmente. Por eso, hago hasta lo imposible por no caer y tengo éxito. Termino, siempre, cumpliendo responsablemente mi deber, aunque me cueste muchísimo más porque me expongo a la irresponsabilidad.

Lo más gracioso es que las pocas veces que he fallado – «pocas» comparativamente, no es que me crea la cagada – han sido tan cojudas. Habiendo tantas otras ocasiones en las que me merecía fracasar sonoramente, en las que tenía todo en mi contra y aún así vencí, las veces que me derrotaron han sido realmente idiotas. Nivel de estupidez, tipo, «me tiré a 1,456 personas diferentes sin jamás haber contraído una enfermedad venérea y un día pisé un clavo y me dio sífilis». Ya, algo así. Así de ridículo, de absurdo, casi casi hasta injusto. Ugh, no sé. Ahora tendré que cargar con mi malestar, con mi sífilis en el alma, todo el día hasta que pueda enmendar mi error. Sí, estoy confesando que hoy la cagué. Eso es lo que estoy diciendo y no otra cosa.

¿Quizá soy muy severo conmigo mismo? Si ya no hay más que hacer y tampoco es el fin del mundo, bueno, ya pues, fue. «Después lo arreglo». Oh no. Not me. I can’t. Yo tengo que hacer mis rayitas todas derechitas o me voy al hoyo. Y si una me salió chueca, me tengo que torturar por el resto del día. Siempre ha sido así. It’s in my blood or something, no sé por qué.

 

1361413464305217_animate

 

(Es posible que haya algunos argumentos aquí que no se conectan lógicamente y me disculpo por la truculencia. Necesitaba ventilar, ja).

Night and day

Once upon a time, I was depressed. Al menos eso creo porque nunca fui diagnosticado apropiadamente. Jamás he ido al psicólogo y probablemente no lo haga (no lo descarto, but it’s no longer at the forefront of my every thought). Debo señalar que el texto original que componía esta entrada se redactó bastante tiempo atrás en el peor de los desvelos, cuando una masa en mi rodilla presagiaba en mi cerebro un cáncer terminal a lo Izzie Stevens. Resultó, sin embargo, ser la más pedestre de las materias; pero entonces no lo sabía y me había abandonado al abatimiento y la postración, if only while I jotted this down. Me alegra, por supuesto, haber tenido el tino de no publicar nada. Hindsight is, in fact, 20/20.

Pese a intuir que publicarlo sería un error, no quise eliminarlo. Pensé que haberlo titulado «Night and day» implicaba un final feliz que no había sido capaz de escribir, but nevertheless was there. Sería muy dramático decir que en tooooodo ese tiempo me resultó imposible concebir «Day», pero la verdad es que lo olvidé. Mientras «Night» reposaba huraña y miserable en el limbo de los borradores de este blog, yo seguía con mi vida. Sepan que «Night» era un texto larguísimo y desagradable que nadie hubiese querido leer (o sea, peor que este). Por eso, decidí borrar los subtítulos que separaban la noche del día y contar quizá otra historia, desde la perspectiva que me da el exilio.

Hoy he pensado mucho en Lima (esta parte es nueva). De hecho anoche soñé que volvía, bajo circunstancias que no me quedaron demasiado claras, pero volvía. Estaba caminando por Diez Canseco, casi llegando a la esquina con Larco, antes de Pappas. Era mi ruta de siempre para ir a la chamba. «¿Para qué estoy yendo si ya no trabajo ahí?», pensé y me detuve. Sí, quería ver a mis amigos, pero luego recordé algo que quería muchísimo más: un Pinkberry de lúcuma. ¡Qué huevón, estoy en Lima, por qué no estoy embutiéndome toda la lúcuma de este país! Me cagué en todos mis conocidos y me di media vuelta, con dirección al Pinkberry del Parque Kennedy. Creo que hasta babeé mi almohada neoyorquina.

El sueño en adelante se fue al hoyo de lo raro. Terminé metido en un carro con unos periodistas yendo a entrevistar a Messi. MESSI. WTAF. Tipo, no hay nada que me importe o de lo que sepa MENOS que de fútbol. No sé ni cómo ni por qué derivó por ahí la huevada, pero así fue y me desperté. Absolutamente derrotado porque jamás llegué a mi puto yogurt de lúcuma, además. Pero antes de que sentencien que extraño Lima, déjenme decirles cómo fue el día que precedió al sueño: pasé todo la tarde con una amiga peruana, comí lomo soltado Y tomé pisco sour por primera vez desde que estoy acá y, para rematarla, esa tarde mi hermana me había enviado una foto de ella y mi mamá en la Plaza de Armas. Tipo, LA PLAZA DE ARMAS. Casual. I was bombarded by random Peruvian imagery all living day and my brain reacted accordingly. ¡Era soñar con eso o The Babadook, que había visto esa tarde!

Pero The Babadook no se manifestó en mi subconsciente así que Lima tomó su lugar (aunque algo sí se cayó dentro de mi clóset anoche y me dio una pequeña embolia). La mañana del domingo llegó y se fue. Me levanté casi a la una, fui a tomar brunch con un amigo, escuché el nuevo disco de Adele 16 veces, me hice a un punto; en fin, un buen domingo. Después de todo ese trote, me senté en la computadora dispuesto a hacer un trabajo que tengo que entregar mañana… pero terminé releyendo «Night»:

The truth is for the longest time, I was in very bad shape. De hecho pasó tanto tiempo antes de que pudiera sentirme mejor que olvidé por completo cómo me sentía antes. Por ejemplo, no recuerdo mi niñez casi en lo absoluto. No recuerdo si era feliz o no. Creo que sí, pero no estoy seguro.

Desde aquel episodio, todo ha estado cubierto por una fina película gris, una capa de polvo que nunca se va. No es tan terrible. Es como llevar una cicatriz, of which I have many, que simplemente está ahí. Toqué rock bottom y ese fue el resultado. Esa experiencia estaría conmigo siempre, sin importar cuán llevaderos fueran los siguientes años. And they were. Life happened. Las cosas se sucedían a tal velocidad que no tenía tiempo de nada. My highs were high, my lows were low, pero antes de poder profundizar en ello, the next big thing was already starting.

El post sigue en esa línea y le entro con todo a mis break-ups, traumas de la niñez, desórdenes alimenticios adolescentes, relación distante con mi familia, «respuesta a la sociedad cucufata, retrógrada y temerosa del Señor», etc, etc. Episodios que aquí no encontrarán, porque ya los releí y no quiero verlos más. I was right. They’re scars. Yo sé que las tengo, me las veo y veré siempre. Pero ya no me las toco, ¡para qué! No lo necesito, ‘cause it’s «Day» now. No será un día con un sol esplendoroso, pero es de día igual.

Puedo sostener aún que es raro (y muy real) no poder recordar cómo se siente cuando estás nuevecito y nadie te ha roto nada. But that’s not life. Es un anhelo bonito, supongo, así que esa parte la dejo; ¿pero todo el gloom and doom que le seguía? Imposible. Me han pasado cosas buenas, cosas importantes, cosas que otras personas considerarían extraordinarias and I would agree. No me da para seguir revolcándome en viejas miserias solo por costumbre. I am actually okay. Por fin.

Todo el mundo me dijo siempre que tengo suerte. Antes me pesaba terriblemente porque no veía esas cosas alucinantes de la misma forma que ellos, no tenían el mismo valor para mí, no pesaban tanto. No me hacían sentir mejor más allá de las horas o minutos que duraban. No voy a enumerar la cantidad de cosas increíbles que me han pasado, pero les recordaré que yo conocí a Britney fucking Spears, aka GOD HERSELF, y aparentemente mi reacción, según «Night», fue algo así como que «lo disfruto pero en el fondo yo sé que todavía no estoy bien. Estar mejor no es estar bien». UGH. Me provoca viajar en el tiempo y empujarme a las vías del Metropolitano.

El texto terminaba con mis desvaríos por el quiste y con un fatídico «ya estoy coleccionando gif de Izzie Stevens y preparándome psicológicamente para un MRI de cuerpo completo que se prende como un árbol de navidad». UGH X 100000. Nada peor que provocarse vergüenza ajena a uno mismo (que no es lo mismo que sentir vergüenza, porque la vergüenza ajena es mil veces más desagradable). «Nights are the hardest«, puse y eso aún es verdad. Es inevitable, nadie se siente bien todo el tiempo, no es normal. Pero en lugar de caer en el autosabotaje complaciente, I’ll simply remind myself of this:

 GANASTE ENTRADAS PARA VER EL RETORNO DE ADELE EN RADIO CITY.
TIPO, NO ME JODAS. LIFE’S GOOD. YOU’RE GOOD.

adele-boyfriend-news

SCRATCH THAT:
HOY CONOCISTE A ADELE Y TE FIRMÓ EL BOOKLET DE 25. WHAT IS LIFE.
My wig is nowhere to be found.

ezgif.com-gif-maker-4

The struggle is real [parte 2]

Estos días he tenido muchas ganas de devolverle toda mi atención a este frívolo blog que los quiere tanto, pero no he tenido la energía o el tiempo necesario. Pese a estar ya instalado en mi departamento y haber hecho nuevos amigos (y perdido algunos antiguos también), the struggle continues to be very much real. ¡Nada expresa con mayor elocuencia que vivo aquí como tener exes (plural) y gente que ya no quiere verme! Oh well.

Ya no sé cuántas veces he citado Break the ice en este blog, pero cada vez que reaparezco con el rabo entre las piernas solo puedo pensar en Britney y decir… IT’S BEEN A WHILE. And I really do know I shouldn’ta kept you waiting, but I’m here now. ¿En qué estado? Es cuestionable. ¿En buen espíritu? Cuándo lo he tenido. ¿Emocionado, completo, potenciado por mi nueva vida? Bueno, oigan, eso no es justo. No podemos adjudicarle toda la responsabilidad de mi bienestar emocional al sueño de toda mi vida. If anything, la presión de que todo calce debería hacerme sentir, incluso, peor. It doesn’t, btw. Pero tampoco es todo maravilloso.

No le llaman New York minute a la unidad local de tiempo por nada. Aquí la Tierra gira más rápido, no sé. ¿Pueden creer que solo han pasado dos meses desde que me mudé aquí? Dos. ¡DOS! Yo no puedo. Hasta la fecha he vivido en tres departamentos diferentes, en tres neighborhoods, en dos borroughs. He experimentado tres periodos alimenticios muy marcados y de similar longitud: la etapa de solo aire, cuando recién llegué y me olvidé de comer; la temporada de solo pizza, porque viví a una cuadra de Bleecker Pizza y luego me mudé AL LADO de Best Pizza; y ahora, ligeramente más asentado en mi rutina, la era de las lentejas o fideos con pollo y/o atún. Me he comprado un paquete de trigo también, pero aún no me animo. En el in between hubo una fuga mexicana de tacos y burritos, pero fue casi accidental.

Puedo contar con los dedos, además, cuántas veces he ido al gimnasio desde que llegué. Claro, al comienzo me iba regio porque ni comía; pero después de una estación de pizza y frijoles, entenderán que estoy al borde de la liposucción casera. Ahora, no sé con qué lo haría porque en este departamento no hay nada. Si me siguen en Twitter, ya sabrán que vivo con cuatro personas y no solo compartimos un baño sino también UN TENEDOR. It’s funny, I know, but I’m not kidding. Hay un solo tenedor en esta casa. Si a alguien le da hepatitis se jode todo.

Hablando de hepatitis, ¿les conté que esta semana fui a hacerme algunas pruebas y los gringos infelices aprovecharon para inocularme ochocientas vacunas? No, claro que no, hace tiempo que no hablamos. En fin, el punto es que así fue y me sentí fatal todo el día de ayer. Esta gente cree que me acabo de bajar de un árbol a orillas del Amazonas o algo así. ¡Con qué cara, si Nueva York es una fosa séptica de enfermedades! Por algo fui a hacerme N pruebas. All good, btw.

Ugh, wait, ¡esto no es lo que les quería contar! Me fui por las ramas, literalmente, con esto del árbol del Amazonas y las vacunas. Back it up. Quería hablarles de otra cosa, algo que estoy descubriendo conforme paso más tiempo aquí. Sin duda estoy mejor aquí que allá. Duh, eso era de esperarse y ya todos lo sabíamos. Me divierto más, me río más, me siento más cómodo. PERO también siento que casi, casi es demasiado. Estoy sobre estimulado todo el tiempo, es abrumador y, dependiendo de cuán imbécil me sienta ese día, hasta peligroso.

Dado que todo aquí está magnificado, la lógica sugiere que yo también lo esté y lo estoy. O estoy mega eufórico como puta en crack o estoy en el hoyo descubriendo gas natural, no hay punto medio a menos que esté dormidoUn día estás tomando una chela y se aparece Demi Lovato y todo es delicioso y surreal… y al otro la ansiedad y el insomnio te tienen hipersensible y viviendo al revés. Uf, y ni qué decir de mi OCD. El otro día la cajera del banco me entregó un sobre con billetes que metió a la mala y yo tuve que sacarlos y volverlos a meter porque pesqué clarísimo que una de las notas estaba doblada. #Lalo.

Mención aparte merece mi perfeccionismo insoportable, que en una ciudad más amodorrada e irresoluta es súper fácil de controlar, pero aquí not at all. ¡Qué sencillo se me hacía todo en Lima! No offense, pero seamos sinceros, no requiere mayor esfuerzo hacer las cosas bien allí, ser eficientes y eficaces, estar on top. Se aplica perfectamente esa huevada del pez grande en pecera pequeña. ¡Y conozco gente tan capa allí! El reto siempre les quedará chico. Supongo que en el fondo es un alivio porque ellos serán los que le arranquen el país a los mediocres de ayer y hoy.

Pero yo he pasado al otro lado del espectro, enfrentado a este colosal cuerpo de agua lleno hasta el borde de peces de peceras pequeñas que migramos de todas partes del mundo en busca de Godney-sabe-qué llamado Nueva York. And sometimes/most times it’s ridiculously hard. Fallar aquí (o sentir que se falla) es un poco lo peor. Cagarla es un lujo que no te puedes dar y pensar que no estás logrando todo lo que podrías/deberías es una sensación bastante desagradable, «an overwhelming sense of ickiness«, if you will.

Yo suelo hacer pocas cosas a la vez. No por falta de capacidad, sino por exceso de compulsión. Necesito asegurarme de que esas pocas cosas que hago las hago muy bien. No conseguirlo, even in the slightest, me deprime y no poco. Pero no queda otra. Me tengo que levantar en cuatro horas y hacerlo todo de nuevo y mejor. We go hard or we go home… and I most definitely am not going home. Estoy demasiado bien aquí, incluso cuando no lo estoy, como para no darlo todo. This is my life now and I WILL CRUSH. THIS. SHIT.

 

tumblr_ldqouga7161qazkdco1_500

 

Also, am I… straight now?
CHAN.

The struggle is real [parte 1]

I’m being a brat. Lo sé. Pero no puedo evitarlo. Soy una persona muy obstinada, casi obsesiva con las cosas que quiero. Cuando sé in my heart of hearts que algo que deseo es realmente para mí y está (o estuvo) a mi alcance, no puedo soltarlo. Si lo sostuve en las manos y no pude retenerlo, me tortura, me reclama, me ciega a cualquier otra oportunidad a mi alrededor. Cuán estúpido es que esté hablando de un departamento right now? Like, seriously. Pero es lo que es. He venido a tocar la puerta de mi dream apartment en busca de respuesta. Tipo, quiero que al menos me digan que no antes de tomar cualquier otra oferta. Before having to settle for the long ass commute to Bushwick. No hay nadie en casa.

Don’t get me wrong, no tengo absolutamente nada en contra de Bushwick, pero no es mi nota y no quiero vivir tan lejos de todo. O sea, dicto clase de 8 a 9 a-fucking-m. Luego no tengo nada que hacer hasta la tarde. Quiero poder irme a mi jato a dormir después de dictar. Si vivo en el ojete del mundo, eso ya no es una opción. Y sí, ya sé que no es el fin del mundo. But again, I’m being a brat. Quiero todo tan perfecto como sea posible y ahora, gracias a ese maldito depa en Lorimer, SÉ que es posible. Ugh. Todo es muerte.

Dado que no tengo nada mejor que hacer, he decidido pasear por mi viejo barrio y tomarme una chela. Vine a Blind Barber, que aparentemente ya levantó su veto ridículo al uso de laptop pasadas las cinco. Pero lamentablemente, con el veto se fue el wifi… si es que alguna vez lo tuvo, ahora no lo recuerdo. Una voz en mi cabeza le da vida a un antagónico establecimiento: “Ah, ¿quieres usar tu laptop después de las 5? Bravazo, pero no te doy internet”. La verdad ni siquiera he preguntado si hay wifi. Preguntaré ahora que vaya por mi segunda cerveza.

Estoy sentado al lado de otro estudiante de NYU. Lo sé porque acabo de mirar su computadora y estaba en el NYUHome. Deduzco que está en algún programa de doctorado por lo que puedo ver en pantalla. Frente a mí, la fauna de Lorimer sigue su rutina diaria. Los autos van y vienen, los ciclistas se deslizan sin esfuerzo, algunos peatones me dan un segundo de su tarde devolviéndome la mirada que les clavo desde el otro lado de la ventana. Los otros ni siquiera me notan. ¡Uno acaba de hacer un double-take! De verdad, just now. Claramente una cabra. Ja. Era medio lindo. Debió regresar y hablar conmigo. En fin…

Me había olvidado qué guapos eran estos hipsters, csm. Esta ventana es lo mejor que me ha pasado en todo el día. QUIERO VOLVER A VIVIR AQUÍ, MALDITA SEA. ¿POR QUÉ LA VIDA ME CASTIGA DE ESTA MANERA? Hubiera preferido jamás ver ese maldito departamento. Pasó de ser un sueño al escenario de mis pesadillas. ¿Les conté cómo me puse cuando lo vi? Casi lloro. En el tren de regreso a Fi-Di se me bajó la presión y temblé de ansiedad. Le dije a la tipa que lo AMABA y que quería tomarlo. Me dijo que iba a entrevistar a todos los postulantes. “It’s not a first come, first serve thing. We really wanna consider the best roommate”. Who’s a better fucking roommate than me?! Me dijo que tomaría una decisión el miércoles. Estamos sábado.

Obviamente debería asumir que ya fue, pero POR QUÉ NO ME RESPONDE LOS MENSAJES PARA DECIRME QUE YA FUE. Yo necesito closure, maldita bastarda, ¡DAME MI CLOSURE! Por cierto, hablando de conclusiones, estuve hablando con mi ex. I know, right? That didn’t take long. En fin, se va de la ciudad así que al menos no tendré que temer encontrármelo en algún bar con su nuevo chico. Sí, un hombre de treinta años acaba de confesar tenerle miedo a un par de 24 year olds. Súper me da vergüenza pero no puedo evitarlo. The heart wants what it wants.

Acaban de poner Gangsta paradise de Coolio. De pronto no me siento tan mal. De hecho me siento muy empoderado, como Michelle Pfeiffer. Pero terminaré la historia igual. Después de algunos días, me sentí algo nostálgico y decidí que quería despedirme de él. Again, closure. Pero esta vez, de verdad. No quería seguir cargando su fantasma por toda la ciudad. Especialmente si ya ni siquiera iba a vivir aquí. Era momento de sacarnos todo y decirle adiós en persona y por última vez. Me dijo que realmente quería verme y me propuso una fecha. Llegado el día le pregunté “¿nos vemos hoy?” y me respondió que había quedado con un amigo y no podía zafarse y bla, la, bla, raincheck. “Seen”.

En ese momento, me dio todo el closure que necesitaba (and then some). Ya no le respondí. Para qué. Ya no necesitaba verlo. Ha pasado un año completo y sigue siendo un mocoso. Claramente, no me tomó en serio ni a mí ni al amigo con el que hizo planes. ¿En serio después de todo lo que hemos pasado/you put me through te tomas a la ligera la oportunidad de verme? ¿De hablar conmigo en persona? No lo digo porque me jure la gran cagada o piense que yo deba ser una prioridad (si no lo pensé cuando estábamos juntos, ciertamente no lo pienso ahora); lo digo porque, en serio, dada nuestra relación y las conversaciones que tuvimos el último año que no estuvimos juntos, despedirnos y dejar las cosas bien era importante. Or it should’ve been. Así que, bueno, ahora sí no tengo más que decir. Gracias por el closure. We really are done now.

Quedan veinte minutos de Happy Hour y un amigo está viniendo a sacarme de mi funk. Los dejo, tengo que ir a comprar un par de cervezas mientras siga siendo barato. Qué día. Qué ciudad. Qué churros los huevones que están pasando frente a mí ahorita. The struggle continues. And it is fucking real.

 

tumblr_m0qby2uQul1qbuwpuo1_500_large

Gone

Hi. Voy a escribir estas líneas bajo la misma modalidad de siempre: pensando que solo mis amigos me leen. Siendo ese el caso, les extrañará la poca frecuencia con la que han escuchado de mí esta última semana. Poca actividad en Facebook, uno que otro tweet, dos fotos locas en Instagram, muerte cerebral en Snapchat… yup, I’ve been gone. La búsqueda de departamento en Nueva York consume todo mi tiempo. Paradójicamente, con toda la tecnología disponible, me resulta más difícil que en Lima, donde solo tienes que caminar por la zona en la que quieres vivir y buscar los gigantescos avisos de «SE ALQUILA» que te agreden desde las ventanas. As ugly as they are, los extraño. Te la ponían fácil. Aquí tengo que cernir una tonelada de anuncios de Craiglists y otros foros para que caigan tres o cuatro sitios decentes/affordable, de los cuales con suerte me responde uno.

«¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL?», le pregunté a mi amigo Jeff, quien texteó a uno de los departamentos por mí ya que yo AÚN no tengo teléfono. It really is getting ridiculous, ¡pero pónganse en mi lugar! Yo no quiero el nuevo iPhone porque siento que es una tablet, quiero un celular que pueda maniobrar con una sola mano sin tener que dislocarme los dedos, ir mutando lentamente o apretar ese estúpido botón que sube la pantalla a la altura del modelo anterior. Tipo, si has agregado un botón específicamente para eso, estás admitiendo que este nuevo tamaño es una cagada. En fin, en un mes el 5S, que es el que yo quiero, va a costar un sol. Literal, aquí donde la moneda es el dólar costará un nuevo sol. Entonces me llega al pincho comprarme un teléfono ahorita que en un mes va a costar considerablemente menos. Recuerden: para ponerse en mi lugar, tienen que ponerse su gorro de #larealtacaña. But I digress, el punto es que le pregunté por qué mierda era tan difícil encontrar donde vivir y me respondió: es Nueva York. Todo es difícil.

Esta primera semana he visto a (o al menos hablado con) varios amigos aquí, pero he pasado la mayor parte de mi tiempo solo, enclaustrado en el departamento que estoy invadiendo en el Distrito Financiero. He salido poco y no he usado mi tarjeta del metro casi nada, lo cual me jode porque si no la uso a diario estoy perdiendo plata, jaja. Todo por estar pegado dándole ctrl + R a mi búsqueda en Craigslist y a mi gmail, esperando respuesta de alguien de Craigslist. Encontré un sitio más o menos interesante y medio que me están esperando… pero estaría disponible en un mes. UN MES. ¿Qué coño voy a hacer un mes sin jato? Puedo seguir saltando de depa de amigo en depa de amigo, pero como que no es la voz. Realmente estoy lamentando no haber empezado a ahorrar el año pasado. Supongo que algo dentro de mí pensaba que esto no llegaría a suceder y no era necesario.

Estoy absolutamente consciente de que estoy viviendo mi sueño y que, al menos apartment-wise, me lo tengo que ganar. ¡Ya bastante me ha caído del cielo! Pero, efectivamente, es difícil. Tipo, ya basta, ¡que salga algo de una vez! This is a very sleepy start for a brand new chapter. I’m not here nor there. Sin casa, aún sin clases, con restricciones en mi tarjeta porque es temporal hasta que salga la oficial, sin teléfono, es como seguir de vacaciones pero con una nube de estrés a mi alrededor, apestándome el viaje como el vapor que sale de la alcantarilla de Rector. Es raro estar acá y no sentir que ya llegué. Porque todo lo que hago es estar en la cama, teclado sobre el diafragma, pantalla contra la rodilla, buscando depas. Am I even gone?

¡Felizmente mañana llega mi tarjeta y mi vida cambiará! Podré comprarme un teléfono de segunda online y aguantar hasta que salga el nuevo phablet y mi 5S se vaya al suelo. Además, mañana también tengo el primer evento de la universidad, lo cual me da algo emocionante que hacer. Oh wait, el viernes también tengo un photoshoot para Celestyle, ahora que lo recuerdo. Todo ello será un gran avance en mi calidad de vida actual, jaja. In the meantime, creo que tengo que llamar a alguien para tomarme un trago en algún lado. No puedo ver un depa más, vomitaré. Me tomaré la noche libre. Voy a darle un tiempo prudencial a mi buena mala suerte para entrar en acción. Ya llegará el lugar perfecto, I know it! 

23-Breakfast-at-Tiffanys-quotes

Before the goodbye

By now ya todos deben saber que estoy con un pie en Nueva York. Mi cuarto es un asco. Tengo toda la ropa tirada por todas partes, maletas abiertas en el piso, bolsas compresoras regadas por doquier. Comparto la cama con piezas de ropa cuyo destino no ha sido determinado aún. Da lo mismo, yo estoy hecho para compartir la cama. Nunca he podido dormir al medio, incluso cuando escuché a Diane Keaton decir que esa era la clave para sobreponerse a un divorcio en Something’s gotta give. Granted, yo no me he divorciado de nadie, pero a veces se siente como si hubiese sido así. Y ni por eso, ni para olvidar, he dormido en la mitad de la cama. Mi lado es el derecho, junto al velador. A la izquierda duermen los fantasmas, o como sucede hoy, la mitad de mi ropa.

En los últimos días he estado corriendo de aquí para allá con trámites y compras y bancos y firmas y papeles y almuerzos y cenas y cumpleaños y muestras y cosas, ¿y saben qué? Me encanta. Hace tiempo no estaba tan ocupado como estos días. Solo me pasa de vueltas que hasta ahora no termino de empacar. Meter treinta años en dos maletas y largar tu vida a otro país resultó ser una labor titánica para la que no estaba listo. En algunas ocasiones les he dicho a mis amigos que «para ser algo que estoy persiguiendo desde hace tres años, estoy sorpresivamente poco preparado». No sé si es el estándar. No sé si le pasa a todos los viajantes. No sé si es inevitable que, llegado el momento, sientas que te falta todo, que te falta tiempo, que te falta el aire. But here we are y no hay marcha atrás ni vuelta que darle. Llueva, truene o relampaguee, el lunes estaré trepado en un avión con todas mis chivas para bien o para mal.

Las muestras de cariño que he recibido en estos días me conmueven. Honestamente, a veces siento que no las merezco. Yo no soy una persona fácil de entender o de querer, pero creo que si me entienden y me quieren es porque saben quién soy yo and what I’m all about. Con el paso de las horas, el miedo se apodera de mí, su agarre es mucho más fuerte que el día anterior. Me tiene de las bolas. No porque Nueva York me aterre (aunque quizá debería), no porque le tema a lo desconocido (porque esta nueva ciudad no es nueva para mí), sino porque mis amigos no están ahí. Tengo miedo de mi vida sin todos ustedes. Porque nada me mantiene vivo como mi gente. Son mi cable a tierra cuando tiendo a ensimismarme, cuando mi cabeza da mucha vuelta sobre lo mismo, cuando me preocupo demasiado por todo, cuando sobrepienso las cosas. That is who I am, I worry. Pero ustedes me hacen mejor. Me hacen reír. Me hacen avanzar.

Pensar que esta noche le he dicho adiós a mucha gente que quizá no veré más me rompe el corazón y no me lo creo. Supongo que porque el cariño que les tengo me hace pensar que los veré nuevamente algún día, que me visitarán o nos veremos a mi regreso al Perú, pactado secretamente conmigo mismo para dentro de 18 meses. Pero no es seguro. Realmente no lo sé. Me da una pena infinita que no pensé experimentar. Porque yo amo Nueva York y amo la vida que se pinta frente a mí, pero me encantaría compartirla con la gente que ya conozco y que sé que lo apreciaría. Algo así como esta noche, que fue increíble por poder contar con amigos de décadas que no pensé ver. O sea, tipo, traídos desde España y evocando una lejana mesa de prom (not my prom, though).

Y me pregunto, cuando pase algo cague de risa y no estén Majo o la bebita para reírse conmigo, ¿me parecerá tan cague de risa? Cuando me chape a alguien y quiera correr a contarle a Sandra y tenga que esperar a que me conteste el chat, ¿será igual de emocionante? Cuando salga a bailar y pongan la real inédita, ¿estaré tan contento de bailarla sin Daniel, sin Benji, sin Goyti, sin #teamMadrid? O sencillamente cuando vea los posts de mis ex-clientes y recuerde a mi gente de Phantasia, o me pase algo absurdo que tiene Bea written all over it, o me coma un puto cupcake o algo me gatille el recuerdo de toda la gente que quiero, ¿qué pasa entonces? I hate naming names ‘cause I truly miss everyone already y todos deberían sentirse incluidos en esto.

I know it’ll be fine. I know I’ll be ok, and I’ll meet new people and it’ll be great. Pero si pudiera llevármelos a todos, me los llevaría. Porque algunas cosas no son tan chéveres cuando sabes que la gente con quienes más las disfrutarías no están ahí para hacerlo. Me tengo que hacer una nueva vida, armármela de cero. Eso me queda claro. Pero cuánta pena me da armarla sabiendo que ustedes solo pueden verla de lejos y darle like. Saber que me voy a perder un culo de momentos importantes e insignificantes en sus vidas. Ugh, it really makes me hate the place I love the most. ‘Cause if home is where the heart is, my home is all of you.

Los voy a extrañar.

tumblr_mpqsuoAHdG1rubhato1_500

#GrowingUpUgly

So, I’ve been meaning to write this for some time now. En el fondo me alegra no haberlo hecho cuando se me ocurrió la primera vez porque era all about someone else’s beauty when it should’ve been about what my reaction to such beauty said about me. ¿Qué sucede? Todos aman la belleza (we gays in particular). Glorificamos todo lo que sea hermoso, le atribuimos más cualidades de las que realmente tiene y castigamos todo aquello que no lo es, incluyéndonos. Mi interés por el tema empezó cuando me pregunté a mí mismo: ¿qué se sentirá ser tan guapo como *****? No pasó un segundo antes de que mi duda abriera paso a otra más relevante: ¿por qué coño me estoy preguntando eso? Am I jealous of it? Threatened by it? Does it make me less? En ese momento decidí escribir al respecto, pero pronto lo olvidé. That is until literally minutes ago when I saw the sign (and it opened up my eyes): un trending topic de mi futura ciudad que reza #GrowingUpUgly.

Ace of Base tenía razón, life IS demanding without understanding! Por ello, quiero entender y aceptar. Creo que el primer paso es permitirse total sinceridad y vulnerabilidad. First of all, I hate that hashtag. Porque, pese a existir belleza y fealdad convencional (I guess), al final del día ambas son una construcción social and I feel this one is used for evil. No ser el más hermoso, no te hace Cuasimodo tampoco, ¿no? So (I thought) I did not grow up ugly, I grew up FINE. Tenía cosas que me gustaban de mí y cosas que no, pero no me preocupaba. Eso fue hasta que un tercero, algo así como este hashtag pero de carne y hueso (que encima era gordo y parecía un sapo), me dijo que mi nariz era gigante.

And it is! It’s absolutely true, pero jamás me incomodó ni pensé que fuera horrible o que alguien me estuviera juzgando por ella. Antes de que él me lo dijera, mi preocupación por mi nariz era tan invisible como lo es mi nariz a mis ojos. Please, try it. Can you SEE your nose right now? That’s how big a deal it was to me. Pero después de ese día, cuando alguien más me lo dijo, pensé «quizá mi nariz sí es fea, should I fix it? Is that it? O quizá tengo otras cosas que la gente está juzgando. Am I skinny fat? I AM skinny fat! Am I too short? O sea, soy chato, ¿pero MUY chato? Fuck! And what about my teeth? Tipo, están derechos, pero desnivelados, parezco una escuadra, will people notice? HAVE people noticed?!» y así sucesivamente. And don’t even get me started on that cousin that called me FAT that one time! Anorexia al minuto. No comí por el resto de ese año creo. (Cool your jets, ya lo superé y todo está bien. AND I kept the weight off).

De nuevo, Ace of Base tenía razón: no one’s gonna drag you up to get into the light where you belong, así que yo me llevé a mí mismo. I embraced my huge ass nose, my little frame and my crooked smile pero me tomó un culo de tiempo (y me llega al pincho que todo se haya desencandenado porque un gordo hasta el culo me hizo sentir inseguro sobre mi nariz). Felizmente, soy recontra fotogénico, so that helped! Even if I’m super gross, las cámaras colaboran con mi delirio de que I’m actually kinda cute. Y como todo empezó vía social disease, it ended that way too. El rechazo de los huevones que a mí me gustaban alimentaban la idea de que, indeed, I wasn’t good looking enough. Pero cuando conocí gente a la que le gustaba, todo ello se esfumó por arte de magia (which kind of sucks too, right?).

Ahora que soy adulto y estoy bastante acostumbrado a mi cara y mi cuerpo, both of which have been praised and insulted A LOT in their day, ya no me importa. Eso sí, voy al gimnasio todo lo que puedo. Concesiones. Pero al menos no escucho a terceros (salvo que me digan las cosas bonitas que quiero oír) ni me siento inferior a esos chicos imposiblemente hermosos que no me mirarían dos veces. Yet I follow a bunch of them on Instagram y mi feed de Tumblr es un solo de cuerpos y rostros perfectos. ¿Qué dice eso de mí? A veces me distraigo mirándole la cara a un amigo que es terriblemente bonito y pienso «¿qué se sentirá ser TAN atractivo?». And there’s nothing sexual about it (though I wouldn’t kick him out of bed, duh), I’m just REALLY curious. Porque puedo no sentirme feo, ¡pero nunca tanto para creer que sé qué se siente ser así de guapo!

Al final, como con los dulces, me harto y le doy unfollow a muchos de los semi dioses de Instagram. So that says something. Pero luego aparece otro por ahí y le doy like y vuelve a empezar all over again. So that says something else. Y admito que sí me hacen pensar en mi propio cuerpo y en lo no-perfecto que es. No sé si quiero que lo sea tampoco. O sea, duh, sería bravazo, pero no voy a comer 18 pequeñas veces al día y vivir en el gimnasio y comprarme proteína y pagarle al personal porque who the fuck has the time?! I’d LOVE it, but who can actually do/afford that? Yo quiero comerme un cupcake de mi ex roommate y hacer 45 minutos de máquinas para pagar por mis pecados como cualquier mortal de cuerpo moderadamente decente. And my face is fine, thank you. I mean, it’s weird, pero tiene sus fans. Al final del día, es una cosa bien estúpida sobre la cual preocuparse. Y si tú no podías ver tu propia nariz to begin with, why bother listening to someone else’s negative view of it? Confidence is way sexier.

 

tumblr_mon9h5KDK51sp9fcho1_500

I still do like pretty boys, tho. FML.

 

Y si soy fea, ¡soy fea, pues, huevón!